Mentiras de tu infeliz navidad / Visiones a la distancia  - LJA Aguascalientes
23/06/2022

En 2018, 30 millones de mexicanos pensaron que no podíamos estar peor y decidieron darle su voto y confianza a un personaje que venía pidiendo la oportunidad cada seis años, ese que se quejaba de todo igual que ellos, ese que ofrecía solución a todos los problemas por el simple hecho de arribar al poder. Pondría fin a la corrupción, acabaría con la inseguridad y mejoraría la economía. Pensaron que estaban en el peor de los escenarios y que al menos darle el poder a otros castigaría a los anteriores y todo sería mejor, tal vez algunos soñaron que pronto por fin pasarían una Navidad feliz.

Lo que pocos de esos pensaron es que estarían peor, que la Navidad sería la peor de todas, de lo contrario no le hubieran dado su voto. Si alguien les hubiera podido convencer de que habría más corrupción, más inseguridad, menos ingresos, menos empleo y más muertos, seguramente habrían cambiado su voto y López Obrador no sería presidente.

Lo que pasa es que la Ley de la Mentira (no me refiero a la que Evo Morales propuso en Bolivia para limitar la libertad de expresión, sino a la que usa el Gobierno de México para sostener su discurso) señala que no importa la frecuencia con que se demuestre que una mentira es falsa, siempre habrá un porcentaje de gente que crea que es real. Sobre todo en un país propenso a creer en las soluciones fáciles que ofrecen los mitos, fantasías, supercherías y charlatanerías sobre lo científico porque es aburrido leerlo o escucharlo, además de que generalmente conlleva un esfuerzo.

López Obrador conoce al pueblo en este sentido y sabe que para sostener este cúmulo de mentiras y mantener su credibilidad, sigue las Reglas de Finagle: 1. Para estudiar mejor un asunto, entiéndalo en profundidad antes de empezar. 2. Lleve siempre un registro de datos; así demostrará que ha estado trabajando. 3. Primero dibuje curvas y después elabore el texto. 4. En caso de duda, que suene muy convincente. 5. Los experimentos deben ser análogos, es decir, todos deben fallar de la misma manera. 6. No crea en los milagros, confíe en ellos.

Es por esto que después de que López Obrador y López-Gatell minimizaron los peligros de la pandemia, cuando el presidente mostró su “detente” e invitaba a todos a salir sin miedo a restaurantes y fondas, la verdad los alcanzó, pero continuó mintiendo al grado de decir que ya había donado la pandemia, que habían aplanado la curva y sostiene hasta hoy que vamos bien.

Con 118,598 personas fallecidas y más de 1 millón 325 mil infectados sostienen que han gestionado bien la pandemia, cuando nos hemos mantenido por meses como el cuarto país con mayores decesos y donde se tiene más probabilidad de morir por covid-19 en todo el mundo.

Para este gobierno lo importante es salvar su credibilidad para las elecciones de 2021, lo importante es premiar a los leales servidores del dirigente nacional, no salvar vidas, mucho menos las de los pobres a quienes prometieron poner en primer lugar, pero de muertos debieron haber aclarado.

Por ese motivo López-Gatell se sostiene y declara que el artículo del New York Times de Natalie Kitroeff está “plagado de múltiples imprecisiones”. Como si un diario de ese nivel de prestigio se fuera a quemar por el romántico médico responsable de sortear la pandemia. Los números no mienten y todos sabíamos, incluso él, que debieron haber declarado la emergencia hace semanas, pero decidieron esperar para no afectar la economía que debieron sostener con recursos públicos obtenidos de la cancelación de obras como Dos Bocas o el Tren Maya.

Las demandas penales contra López-Gatell y el el mismo presidente serán solamente el inicio del fin de este régimen de mentira en el que pueden pagar lealtades a costa de la vida y el futuro del pueblo.


Ahí está López-Gatell como el más claro ejemplo de lo que son en otras catástrofes, los directores de Pemex y CFE, de la Presidente de la CNDH, de varios titulares de dependencias como el Insabi, el IMSS, la función pública y ahora la SEP y Economía. La falta de resultados es culpa solamente de quien tiene la facultad de nombrar a su equipo de trabajo, pero lamentablemente los sufrimos casi 126 millones de mexicanos.

Feliz Navidad les deseo a todos los que aún vayan a poder celebrar, porque muchos hogares estarán de luto o preocupados y no será esta una fecha para celebrar por las mentiras y decisiones equivocadas de dos personajes culpables al menos de tu infeliz Navidad.


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