Regalo de Navidad de los diputados de Aguascalientes a la Madre Tierra - LJA Aguascalientes
16/04/2024

Debería parecernos sorprendente el modo en que las diputadas y los diputados distribuyeron el presupuesto para el año 2021 en nuestra entidad, en especial en el rubro ambiental. Para explicarlo permítanos hacer previamente una narración ficticia:

Tenemos una familia de cuatro integrantes: padre, madre y dos hijos, una niña de 10 años y un niño de 8. Ambos padres trabajan. El padre, antes de ir a su centro laboral, tiene la pesada carga de llevar a los hijos a la escuela y a su esposa al trabajo; la mamá, por su parte debe encargarse además del hogar, es decir, la limpieza de la casa (barrer, trapear, sacudir, tender camas, lavar baños, etc.) del lavado y planchado de la ropa de todos, ir a comprar y preparar los alimentos, lavar los trastes, además es la responsable de administrar el ingreso en el hogar. Pues bien, para el 2021 el marido le ha dicho a su esposa que debido a que ha aumentado el tráfico en la ciudad deberá “invertir” más en combustible y en el mantenimiento del vehículo, por lo que le reducirá lo que le da de gasto en un 61%, además como no pudieron reunirse con sus familiares que viven en otras ciudades y/o estados durante el año que termina, debido a la pandemia, los invitarán a que vengan para lo que destinarán la quinta parte de lo que ganan; y para que los niños no se aburran contratarán un servicio de televisión de paga. La mamá le recuerda que hay fugas de agua y gas en la casa, que el drenaje está tapándose, que hay goteras en el techo, que le faltan vidrios a algunas ventanas, en fin, invertir en el mantenimiento de la casa, su hogar común, pero el marido le dice que la decisión de cómo van a gastar el dinero en el 2021 la tomaron él y sus hijos, así que “se aceptó y aprobó por mayoría”, además consideran que los arreglos de la casa no son vitales, pueden esperar.

Esta narración puede parecer absurda, pero bien dice el dicho que “la realidad supera a la ficción”, pues el recorte más notorio en el presupuesto para el ejercicio 2021 hecho por nuestras diputadas y diputados en nuestro estado le pega a lo que se asigna al rubro ambiental, nada más ni nada menos que en un 61.7%, o sea, para ellos –y alguien más arriba– no hace falta invertir en “nuestra casa común”, como la ha denominado el Papa Francisco, a pesar de que esta enfrenta serios problemas ambientales, el principal de ellos, como lo indica Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, el cambio climático que avanza cada día con mayor rapidez agotando las últimas defensas de nuestro planeta y que tenemos que atender con urgencia. La fábula también esboza incongruencias e inequidades, como la distribución arbitraria y estereotipada de las labores domésticas y la perversa lógica de la toma autoritaria de decisiones que se disfraza de procesos democráticos que, como se verá líneas abajo, para nada lo son.

Gente ingenua podrá pensar que los problemas ambientales y el cambio climático están lejos de nosotros, allá en los polos y que sólo afecta a los eskimales y los osos polares, y ¡NO! es un problema global. Hay estudios que muestran que México es uno de los países más vulnerables y Aguascalientes está en México, es el corazón del país, por supuesto que metafóricamente, pero si continuamos con esta alegoría, cuando una persona tiene problemas cardiacos se le atiende con esmero y dedicación, no se le exige hacer esfuerzos extraordinarios y menos estresarse ¿Por qué si a la Madre Tierra, madre de la tierra de la gente buena, del aire limpio y el agua clara? Bueno, hay que aclarar también que eso se decía de Aguascalientes en los años 40 del siglo pasado, hoy ya no tenemos agua clara, los ríos que bordeaban la ciudad son ahora cloacas, las aguas termales que dieron origen al nombre del estado desaparecieron con lo que fue su último baluarte, el balneario Ojocaliente. La madre tierra no se protege con más obra pública que favorece el trasiego vehicular, requiere sobre todo inversión y trabajo serio de rehabilitación y restauración de áreas naturales, dentro de la ciudad y en todo el estado. Pero con los porcentajes –dádivas– que se dan a las secretarías en el rubro ambiental poco o nada puede hacerse. 

Las autoridades en Aguascalientes muy probablemente argumenten que el cambio drástico en las cifras proyectadas corresponde a la asignación de un presupuesto separado para el Instituto del Agua del Estado (Inagua), que supuestamente habría sido incorporado a la ahora Secretaría de Medio Ambiente, Sustentabilidad y Agua en la que esta administración decidió consolidar la antigua secretaria ambiental y dicho instituto. Las fallas o retrocesos en dicha reingeniería institucional son dudas que se acumulan al de las abruptas modificaciones en los montos presupuestales. Justamente para esa y otras cuestiones, la agrupación Nuestro Presupuesto Aguascalientes, de la cual Movimiento Ambiental forma parte, solicitó el proyecto de presupuesto (sin obtener oportuna respuesta) e invitó al Congreso a aplazar la votación para generar los espacios de diálogo e información pública consecuentes que evitarían este tipo de dudas y genuinas inquietudes ciudadanas (a lo que la diputación local prestó totalmente oídos sordos), pero además, ha deplorado la falta de espíritu cívico y compromiso democrático que las diferentes instancias han mostrado. Como en la fábula, aquejamos una democracia ficticia y legaloidemente disfrazada, en donde no existe ni una real representatividad ni una equitativa participación en las decisiones públicas. Y aquí vale la pena una triste, pero pertinente aclaración: este texto no acusa a un color o grupo político, ya que la evidencia nacional muestra que es una problemática transversal derivada de la anticuada idea de que quien está en el Gobierno se adueña inapelablemente de la demarcación en cuestión.

Hay que mencionar también que la escueta información cuantitativa que se ha compartido tampoco permite a la ciudadanía conocer y mucho menos participar en el aspecto cualitativo de la implementación presupuestal. De esta manera, aun cuando la suma de los subtotales de la SSMAA o el Inagua pudiera parecer mayores, no nos es posible saber, a quiénes detentamos los derechos humanos correspondientes, si el Estado está distribuyendo los montos en las proporciones y actividades necesarias para la salvaguarda de esos y otros derechos, y mucho menos para participar activamente en esas decisiones o evaluaciones, como es característica de una verdadera democracia. Por el contrario, la respuesta de las distintas instancias desincentiva y obstaculiza el ejercicio de la ciudadanía, de los derechos y de la práctica democrática no partidista. El recelo institucional es incluso más incomprensible cuando se considera que Aguascalientes tiene una sociedad civil organizada participativa y propositiva, que históricamente ha impulsado avances sociales y democráticos; las autoridades y representantes estatales en materia ambiental, y en otras, encontrarían una decidida colaboración en las organizaciones no gubernamentales, como Movimiento Ambiental, que hemos mostrado durante un década disposición para trabajar en los temas que requiere la entidad, siempre que no se involucren cuestiones partidistas o electorales.

En este momento, esperamos que autoridades de los tres poderes y ámbitos de gobierno, especialmente el estatal, le dediquen un regalo de Navidad a nuestra Madre Tierra, recapacitando y abriéndose al ejercicio y la práctica democrática indispensable para las verdaderas políticas públicas que nos permitan afrontar las diversas crisis que se nos presentan.

Víctor Hugo Salazar Ortiz y Sergio Reyes Ruíz

Movimiento ambiental de Aguascalientes


 


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