¿A qué aspiraría Terán?/ Cátedra  - LJA Aguascalientes
17/10/2021

RECONOCIMIENTO. Con la presencia del Presidente de la Diputación Permanente del Poder Legislativo, ciudadano diputado José Manuel Velasco Serna; y los representantes de los titulares del poder Ejecutivo y del Poder Judicial del Estado, el pasado día 14 se celebró la ceremonia cívica oficial con que se conmemoró el bicentenario del natalicio de Jesús Terán frente a la casa en que nació el 14 de Enero de 1821 quien fuera –entre muchas de las cosas que forjó con tesón– el que culminó las gestiones para que nuestro terruño, de ser un municipio de Zacatecas, se convirtiera en el Estado libre y soberano que es desde el 16 de Septiembre de 1857, convirtiéndose así, por elección popular, en nuestro primer Gobernador Constitucional.

Casi a la misma hora, los escasos, pero entusiastas integrantes de la Agrupación Cívica y Cultural Amigos de Jesús Terán, celebramos nuestra anunciada ceremonia anual ante el monumento del prócer, que se encuentra en lo que fuera un hermoso parque inaugurado en 1992. Ojalá que el Ayuntamiento recupere el proyecto arquitectónico que realizó hace cinco años cuando hicimos la primeras gestiones para su rehabilitación en beneficio de nuestra árida ciudad que tan pocos parques tiene.

Y el próximo lunes 25, nuestra Agrupación estará también a las 10 de la mañana, como lo ha hecho cada año, en el Jardín del Estudiante –a un costado del templo de San Diego– frente al edificio del que fuera nuestro Instituto de Ciencias, para conmemorar la ceremonia presidida por Jesús Terán en un día igual de 1849, con la que se fundó lo que originalmente llevó el nombre de Instituto Literario de Ciencias y Artes que evolucionó hasta convertirse en la actual Universidad Autónoma de Aguascalientes. 

OPTIMISMO ILUSORIO. La periodista Guadalupe Appendini, entonces representante del Gobierno del Estado en la capital de la República y coordinadora de los dos libros que se publicaron en relación con los homenajes que se rindieron a Jesús Terán en 1991, inició el volumen denominado Memoria con una entrevista que hizo al gobernador Miguel Ángel Barberena sobre el significado de su obra al respecto. A una de sus preguntas relacionada con el propósito de los homenajes a los próceres, Barberena declaró: 

“Yo creo que lo que le da vitalidad a un legado, no son tanto las fechas impuestas en un calendario cívico, sino el grado en el que las ideas y las acciones de estos grandes hombres permanece en la sensibilidad popular. Nosotros hemos hecho un esfuerzo muy sólido, muy serio para que esto sea así. En este esfuerzo se dan cita las publicaciones, las efemérides cívicas, los discursos, los homenajes y creo que sí, advierto que poco a poco van permeando la sensibilidad popular. Había mucha gente en Aguascalientes que sencillamente ignoraba el nombre de Jesús Terán. En estos momentos creo que si se hiciera una encuesta, ya una gran mayoría de los aguascalentenses sabría no solo el nombre de este prócer de la patria sino también los grandes trazos de su actividad como mexicano, como político, como diplomático. En esa medida, estamos asegurando la permanencia y la vitalidad del legado de don Jesús Terán”.

Sin dejar de reconocer el esfuerzo que se realizó durante esos dos años en investigación histórica y publicación editorial, la verdad es que muy poco es lo que se agregó en los últimos años del siglo XX y nada en lo que va del siglo XXI; en la inversión hecha en la restauración de lo que a partir de 1992 lleva el nombre de Casa Terán, cuya vida y obra era totalmente ignorada cuando nosotros llegamos en el año 2015; y del parque que fue el punto de partida para la ampliación urbana hacia el Este, designada como Ciudad Terán y que ya ni el nombre conserva; más la organización de todos los eventos realizados en las ciudades de México y Aguascalientes alrededor del motivo principal en el que se centraron, que fue el traslado de los restos de Terán al panteón del antiguo barrio de La Salud, generalmente solitario porque si contadas son las personas que saben de su existencia, muchas menos saben que en él está esa tumba.

Así pues, ahora podemos afirmar que el optimismo del gobernador Barberena fue infundado, pues para penetrar en la mente del pueblo forjando conciencia crítica no basta con la coreografía ostentosa y pasajera de los desfiles o la inauguración de monumentos y obras arquitectónicas que serán vacías de contenido, utilizadas con fines ajenos a los proyectados si no se les organiza para que funcionen con el propósito para el que fueron concebidas, acabar olvidadas y hasta destruidas. Todo lo que nace requiere de cultivo y esfuerzo permanente para que dé el fruto esperado.

¿QUÉ ESPERARÍA TERÁN DE NOSOTROS? Suelo visitar esa tumba para preguntarle qué opina del mundo actual y qué espera que nosotros hagamos por aportar soluciones por lo menos en el ámbito en el que vivimos; y lo que Jesús Terán me ha inspirado es la convicción de que lo primero que debemos hacer es lo que sea necesario para que el pueblo recupere la confianza en sí mismo; por ejemplo, cuando Estados Unidos nos invadió arteramente en 1846, Santa Anna era un dictador odiado y el resultado fue el despojo de la mitad de nuestro territorio; en cambio, la invasión con la que pretendió someternos Napoleón III como su nueva colonia con la invasión de 1862 por el ejército francés, el más poderoso de aquél entonces, fue radicalmente diferente porque Benito Juárez supo darle al mismo pueblo la confianza en sí mismo para que, aún sin armas, desgastara al enemigo mediante la técnica de guerra de guerrillas hasta que tuvo que retirarse en tan malas condiciones que fue a perder su guerra contra Austria, lo cual le costó el trono al emperador. Ninguna potencia volvió a intentar conquistarnos, con lo cual México fue políticamente libre y soberano por primera vez y para siempre y reconocido como tal por el mundo entero, pues hasta entonces muchos –como Estados Unidos– se habían abstenido de enviar su representación diplomática ante nuestros inestables gobiernos.

El caso es que en la actualidad, lo que menos existe entre los mexicanos es la confianza en nosotros mismos. Y no es que no haya conductores capaces; pero es necesario estudiar el problema por el cual se está presentando en muchos países el famoso fenómeno de la kakistocracia o gobierno de los peores, como es del que acaba de salvarse el de los Estados Unidos, país que falsamente se preciaba de ser el más demócrata del mundo y que ojalá aprenda la lección para que ya deje de ufanarse de imperio.

Pero volviendo a nuestro caso, tal parece que las ciudadanas y ciudadanos capaces y honorables no sienten atractivo por participar en campañas políticas desde el asesinato de Colosio. No es para menos, ya que por lo menos hasta este 20 de Enero los intereses de los Estados Unidos han radicado en mantener a México sometido como su colonia económica más valiosa por ser la puerta de entrada hacia lo que han considerado como su patio trasero como allá le llaman muchos, despectivamente, a América Latina.

Aquí debo aclarar lo siguiente: México ya no ha sido ni será colonia política de ningún país desde que las potencias se convencieron de que no podrían arrebatarnos más territorio ni someternos a sus gobiernos, pero eso no significa que no seamos su colonia económica más que sojuzgada a partir de que el inventor del PRI (Miguel Alemán) les abrió la puerta.

¿Qué es lo que se necesita para corregir esta amarga situación? Yo le digo a Jesús Terán que solo veo tres caminos: el primero y más radical sería el absolutismo de un dictador que haga uso indiscriminado de la violencia: el “mátalos en caliente” para que los delincuentes –o los que ellos decidan que lo son– no lleguen a la instancia judicial; obviamente, nuestro prócer no comulga con esto.

El segundo, que el ciudadano adquiera por sí solo la consciencia crítica que se requiere para optar por estudiar lo que es el civismo y proceder a enseñárselo a sus hijos desde su primera infancia como parte fundamental de las buenas costumbres; pero Terán me dice que la mayoría de los educandos necesitan un maestro que los guíe y que son muy pocos los que se proponen ser autodidactas y logran adquirir, por lo menos, el hábito de la lectura; además, el tema de la educación permanente que él tuvo la visión de iniciar hace casi dos siglos, apenas está en estado larvario; sin embargo, podría ser una alternativa interesante.

Y el tercero, que por casualidad llegue al poder un hombre de la talla de Benito Juárez o Jesús Terán, con preparación académica, habilidad negociadora e integridad a toda prueba, que establezca un sistema educativo que funcione y funcione muy bien, para desterrar la simulación actual y arraigar un sistema educativo que el ciudadano adopte como suyo por considerar que es lo mejor para sus hijos, que serán los ciudadanos de las próximas generaciones, cada vez mejores que la nuestra. Terán me recuerda, sin embargo, que no se trata de adivinar lo que podría ser mejor, pues la solución más atinada es la que se obtiene del mejor y más completo conocimiento de los problemas a los que nos enfrentamos y de las causas que los provocan; y para eso se necesita capacidad, buen juicio y entrega absoluta.

En fin: bien sabemos que las ceremonias cívicas, al igual que los monumentos y demás símbolos materiales, no son sino objetos sin valor si no están respaldados con la educación cívica que permita al pueblo mantener viva la memoria y el contenido de los hechos históricos realizados por los hombres y mujeres que entregaron la vida con las acciones necesarias para preservar la soberanía nacional -imprescindible mientras existan las fronteras y el dinero con valor de uso- a fin de que el pueblo goce de la libertad, la paz y la justicia que se requieren para tener una vida sana y digna de ser disfrutada.

Y creo que, por lo pronto y mientras encontramos la salida de este laberinto cada vez más complejo que es este mundo sobrepoblado por la especie más depredadora del planeta que es el ser humano, lo único que nos queda como ciudadanos que pretendemos encontrar el mejor de los caminos, es continuar por el que vamos mientras no encontremos soluciones viables, independientemente de que, como siempre ocurre, haya fuerzas contrarias que pretenden mantener, enterradas en su tumba y ocultas para el pueblo que tanto lo necesita, el pensamiento y la obra de ciudadanos de verdad como Jesús Terán.

En otra ocasión, no inmediata, hablaremos de la relación entre Civismo y Ecología (concretamente el calentamiento global, tema dentro del cual está englobada la pandemia).

 

Por la unidad en la diversidad

Aguascalientes, México, América Latina

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