Atención en casa, otro intento de evitar el colapso de hospitales - LJA Aguascalientes
19/10/2021

 

APRO/Sara Pantoja

 

La mañana del jueves 31 de diciembre de 2020, en la zona de Triage de covid-19 de la Clínica 8 del IMSS, Silvia, de 29 años, esperaba junto a otras cinco personas una cama de hospitalización. Llevaba menos de 85% de oxigenación, con alto nivel de glucosa por su diabetes tipo 2, y su placa pulmonar marcaba 40% de daño por neumonía. Cuando un joven médico la revisó, le dijo: “Tú estás joven, tú sí la libras, depende mucho de que estés boca abajo… pero aquí no hay camas y te tienes que ir a tu casa”. 

Esa noche perdió el conocimiento. Silvia, como pide que se le llame para resguardar su identidad, no recuerda lo que pasó en los siguientes siete días. Su esposo Juan cuenta que el glucómetro llegó a marcar 599 miligramos por decilitro –el puntaje máximo del dispositivo– cuando el nivel normal de una persona es de 140. No comía ni tomaba líquidos. Nada.

Una médica particular que la atendía le dijo a su esposo: “Ya dale todo lo que ella pida porque está en situación crítica, no creo que sobreviva”. Su oxigenación ya estaba en 58%.

Él llamó incontables veces al número de emergencia 911 para pedir una ambulancia. Aunque le contestaron y le dijeron que enviarían una unidad, ésta nunca llegó. Su hijo de seis años estaba en la casa de su tía, una de las pocas integrantes de la familia que no se contagió del virus. Para el pequeño, el tiempo no pasó tan lento como para su madre, quien reaccionó hasta el 7 de enero.

Aquel día, a Silvia la llevaron a una revaloración médica al Módulo de Atención Respiratoria del Seguro Social (MARSS) de la Clínica 22 del IMSS, en la alcaldía Magdalena Contreras. El doctor en turno autorizó que le hicieran un contrato para tener un concentrador de oxígeno que le ayudara a seguir su recuperación en casa, pues ya no tenían dinero para rellenar los tanques que les prestaron y por lo que ya habían pagado miles de pesos; pero hasta el miércoles 20 éste no había llegado.

Ese día, luego de formarse junto con su pequeño tanque más de siete horas en la fila del mismo MARSS para otra valoración, el doctor le dijo que ya no es paciente covid, pues “ya cursó” la enfermedad y pasó su fase infecciosa. La envió a sacar cita con su médico familiar para que le atienda la neumonía atípica que le dejó el virus como secuela y que le extienda su incapacidad laboral, ya que por la dificultad de ese trámite tampoco ha podido cobrar.

Silvia no tuvo la suerte de ser atendida con la estrategia que el IMSS puso en marcha el 26 de diciembre de 2020 en 26 unidades de Medicina Familiar en la Ciudad de México, para dar atención ambulatoria las 24 horas del día, los siete días de la semana a personas con sospecha de covid-19, aun sin ser derechohabientes.

En esa estrategia la atención incluye una valoración médica respiratoria, una prueba rápida para confirmar o descartar la enfermedad, y si es positiva, el personal de salud determina si puede seguir tratamiento en su domicilio o en el hospital. Si es el primer caso, se le entrega un kit con medicamento, oxímetro, cubrebocas KN95 y las notas médicas con indicaciones; además, se les da seguimiento vía telefónica, como explicó el director general del IMSS, Zoé Robledo, el pasado jueves 14 en conferencia conjunta con la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. 

Entonces, el funcionario dijo que ya se habían realizado 19 mil 394 pruebas rápidas, de las cuales 8 mil 131 resultaron positivas, se entregaron 5 mil 376 kits médicos y se dieron 5 mil 559 consultas telefónicas de seguimiento. Comentó que incluso se le dio un teléfono celular a cada consultorio para hacer dichas llamadas “todo el tiempo” y detectar complicaciones en los pacientes. Para el arranque de este programa, el gobierno de la Ciudad de México le “prestó” al IMSS 20 mil pruebas de antígeno, según informó la Secretaría de Salud local (Sedesa).

El pasado 20 de enero varias personas con síntomas de covid-19 soportaron las bajas temperaturas de esa alcaldía y llegaron antes de las 06:00 horas a formarse al MARSS de la Clínica 22. Algunas llevaban chamarras abrigadoras, paraguas y bancos de plástico; pero otras esperaron de pie, incluida una veinteañera que no podía dejar de toser dentro de su cubrebocas –sin lentes ni careta–, pero no por eso consiguió una pronta atención. 

El matrimonio de Gabriela Bravo y José Ramón Sánchez estaba en esa fila. Acudieron a consulta porque ella, diabética de 56 años, tenía dolor en el pecho y la espalda, la presión muy baja y problemas para respirar. Días antes oxigenaba a 85% y se le dormía el brazo izquierdo. Le hicieron la prueba de antígeno y salió negativa. 

En las indicaciones impresas que le dieron se lee: “No contamos con RX de tórax en esta unidad, por lo que se le envía a HGZ 8 para su valoración con estudios complementarios”. A las 15:30 horas –nueve horas después de su llegada– la pareja tuvo que trasladarse a la Clínica 8 para que a ella le hicieran los estudios para descartar o confirmar la neumonía. A él, de 66 años, le hicieron la prueba y también salió negativa; sólo le dieron paracetamol para controlar su dolor de cabeza. 

“¡Váyase a su casa!”

El 21 de diciembre de 2020, Sergio Olmos, de 56 años, fue internado en el Hospital La Raza del IMSS. Fue ahí donde le encontraron lugar los paramédicos que fueron por él a su casa en la ambulancia, pues ya no se podía sostener de pie. Tenía sólo 70% de oxigenación.

En entrevista, relata que los médicos le decían que su oxigenación estaba bajando mucho y lo debían intubar. Sin ser diabético, el nivel de glucosa le subió a 237 miligramos, por eso le inyectaron insulina. “Era mucha su insistencia de intubarme. Yo les decía: ‘Por favor, ya no me digan, yo no quiero intubarme si no hablo con mis hijos primero’, Y no me dejé”, recuerda. 

Pasó los primeros 10 días sin intubación y semiinconsciente, hasta que tuvo la suerte de que le conectaran “un aparato de alto flujo” que le daba oxígeno tibio. Eso, dice, “fue lo que me levantó”. Mientras él se aferraba a ese aparato, murieron al menos tres personas que estaban en camas cercanas. 

A los pocos días le quitaron el respirador y ya sólo tenía medicamento intravenoso. La vida le volvía al rostro, aunque había perdido más de 15 kilos de peso. La mañana del pasado 8 de enero un médico al que veía por primera vez, le dijo: “¡Usted ya no tiene que estar aquí! ¡Está ocupando un lugar que nos falta!”. Y les dijo a las enfermeras: “¿Qué esperan para darlo de alta? ¿Quieren que otro venga con contagio y se le vuelva a pegar (el virus)?”. Enseguida volvió con él: “¡Háblale a tus familiares y que vengan por ti!”.

Antes de darlo de alta, su familia debía hacer un contrato con el IMSS para que le llevaran a su casa oxígeno para terminar su convalecencia. Sergio tenía que pedir de favor a los enfermeros que lo dejaran llamar por teléfono a sus hijos y avisarles de los trámites. Así pasó dos días más hasta que le dijeron: “Papá, hoy te dan de alta”. 



 

Recuerda: “Me trajeron mi ropa, nadie me ayudó y como pude me vestí. Llegaron los camilleros, me pasaron a la silla de ruedas y ¡vas pa’ fuera! Salí de noche”.

A él sí le dieron medicamento para seguir su convalecencia en casa, cuenta mientras trata de controlar la tos seca que no se le quita. No obstante, lo tuvieron que cargar para ir a cita con su médico familiar, porque está muy débil. 

 

Atención Especializada en Casa

Pese a los esfuerzos de los gobiernos local y federal, así como de la iniciativa privada, para ampliar a más de 8 mil camas en la capital del país, el viernes 22 la ocupación hospitalaria alcanzó 87.92%. Ante este crecimiento, además de la puesta en marcha de los MARSS del IMSS, el gobierno de Sheinbaum anunció el jueves 14 el programa de “Atención Especializada Covid en Casa”. 

Uno de los argumentos base de este programa es que, de acuerdo con datos oficiales, sólo 20% de las personas contagiadas de covid-19 presenta “cuadros severos” y requiere hospitalización, mientras que el resto puede sobrellevar la enfermedad en su casa.

Show Full Content
Previous Primeras medidas de Biden: Curar las heridas que dejó Trump
Next Billetes en Facebook. Los candidatos de Morena que más gastan en imagen
Close

NEXT STORY

Close

Podría PRI tramitar otro déficit de 750 mil millones de pesos para 2015

30/08/2014
Close