Fuentes para el estudio del libro en Aguascalientes/En la paz de estos desiertos  - LJA Aguascalientes
22/07/2024

La historia y los estudios del Libro es una corriente académica reciente. Desde la historia, surgió en el siglo XX con la Escuela francesa de los Anales y se expandió por el resto de Europa, Estado Unidos y América Latina. Hoy en día es una de las maneras de explicar la historia cultural más ricas por las propuestas metodológicas que establecen una visión holística y multidisciplinaria.

Es por su particularidad que es necesario ser muy creativa a la hora de buscar, identificar e interpretar fuentes primarias, para ir interrelacionando pequeñas pistas, al estilo que propone el historiador italiano Carlo Ginzburg (1939) en su libro Mitos, emblemas e indicios.

Por lo tanto se requiere, además de adentrarse en diferentes planteamientos teóricos, indagar y perseguir pistas que te ayuden a reconstruir una historia cultural y social de la escritura y la impresión que desencadena en el resultado que conocemos como libro, sea impreso o manuscrito.

En la región que comprende Aguascalientes, Zacatecas. Jalisco, San Luis Potosí y Guanajuato, una región cultural constituida a lo largo de la historia, la imprenta se estableció hasta finales del siglo XVIII en Guadalajara (1790-1793); después en San Luis Potosí, la de Armadillo (1805); Zacatecas la de Gobierno (1824-1825), Guanajuato (1824), Aguascalientes (1826) la de Juan María Gordoa.

A partir de esa época podemos tomar como punto de partida el estudio de la producción de impresos locales, más sin embargo no de la circulación, apropiación y lectura de impresos y manuscritos, que desde la fundación de villas y ciudades en el siglo XVI ya se vivía.

La circulación de impresos durante el periodo colonial si fue diferente entre villas, ciudades y minerales, es notoria la diferencia con Zacatecas y Guadalajara, por ejemplo, por ser centros de recepción y riqueza mucho mayor, de capital importancia en la región. Con centros de enseñanza y conventos de mucha mayor trascendencia que lugares periféricos como lo era Aguascalientes.

Aguascalientes, por su parte, es rico en producción de impresos de los siglos XIX y XX, su patrimonio bibliográfico y documental tiene esa particularidad. La formación de bibliotecas públicas hasta finales del siglo XIX, así como la fortaleza de las políticas educativas y la estabilidad económica, posibilitó que la cultura escrita y gráfica viviera un periodo rico, productivo y propositivo en el porfiriato.

Partiendo de ello es que podemos identificar las bibliotecas y archivos que nos permiten acercarnos a las fuentes primarias para el estudio de la cultura escrita. Enlisto y explico groso modo los principales repositorios para el estudio de la cultura escrita para el caso de Aguascalientes y su región.

*El Fondo Antiguo de la biblioteca de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, con fechas extremas entre 1537 y 1899 aproximadamente. Cuenta con un acervo conventual colonial, y una valiosísima colección de lo que fuera la Biblioteca del Instituto de Ciencias conformado por donaciones que hicieran personajes destacados como Jesús Díaz de León y que datan del siglo XIX.


*La Biblioteca Enrique Fernández Ledesma, la biblioteca más antigua que se conserva activa, originalmente municipal, fundada por Francisco Antúnez en los cuarenta y que conserva un importante acervo bibliográfico del siglo XX.

*Bibliotecas compradas o donadas por privados y puestas en valor y a disposición pública. Instituto Cultural de Aguascalientes:

  1. Pabellón Antonio Acevedo Escobedo, quien fuera escritor, bibliófilo, funcionario público y editor. Esta biblioteca, rica en acervo del siglo XIX y XX, pero especialmente del XX, contiene entre sus libros, aquellos que eran valorados por un experto bibliófilo pero además, aquellos libros que le fueron regalados y adquirió a lo largo de su vida y que tienen mucha relación con la vida editorial de México en el siglo XX como la colección del Seminario de Cultura Mexicana
  2. Biblioteca Pública Central Centenario Bicentenario. Que tiene en sus colecciones la Biblioteca de Alejandro Topete Del Valle, rica en libros del siglo XIX y XX, con temáticas como la historia, el arte y la cultura de Aguascalientes. La Biblioteca Ernesto Lemoine Villicaña. Uno de los mejores ejemplos de una biblioteca de coleccionista, propia de un bibliófilo y conocedor como lo era el historiador Ernesto Lemoine Villicaña, con especialidad en historia, México, cocina, arte y bibliología desde el siglo XVII hasta el siglo XX. Y, finalmente, la Biblioteca de Hugo Argüelles Cano, propia de un dramaturgo, rica en literatura, dramaturgia y arte. Con títulos principalmente del siglo XX pero rica en ediciones raras.
  3. Biblioteca de Víctor Sandoval. Una colección muy rica en literatura, poesía y arte del siglo XX. Particularmente destacan impresos efímeros latinoamericano de la segunda mitad siglo XX especializada en poesía.

Por su parte, los archivos que sin duda son elementales son el Archivo Histórico del Estado de Aguascalientes, con una colección única en su tipo en Aguascalientes de folletería, periódicos y libros.

También el archivo histórico de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, fundamental para comprender la historia de la educación en el siglo XIX-XX.

De la misma Universidad, la Bóveda Jesús F. Contreras, con los fondos documentales Jesús F. Contreras, José F. Elizondo, Oscar Malo Flores, Carlos Contreras de Oteiza, Zeferino M. Mares, Alfonso Esparza Oteo, entre otras donaciones

De los Archivos del Instituto Cultural de Aguascalientes, los fondos: Antonio Acevedo Escobedo, caracterizada por ser epistolar; el Alejandro Topete Del Valle, con documentos documentos coloniales, archivos privados, fototeca, mapoteca, impresos efimeros siglo XIX-XX; el Ernesto Lemoine Villicaña de investigaciones históricas y, finalmente el Hugo Argüelles Cano, una joya en cuanto a la historia del cine y teatro en México en la segunda mitad del siglo XX.

Cabe mencionar que existen archivos privados y familiares aún por explorar y que seguramente son riquísimos en material de consulta.

Es muy importante reconocer que a lo largo del siglo XIX y XX el expolio a los acervos ha generado una lamentable y preocupante disociación de los Archivos y Bibliotecas de Aguascalientes, por lo que no podemos encontrar todo lo esperado en la localidad. Es por ello que se recomienda la búsqueda de este patrimonio en otros lugares como Zacatecas, San Luis Potosí, Jalisco y Ciudad de México.

Una fortuna hoy en día es tener acceso a bibliotecas y archivos de manera remota, así podemos hacer búsquedas en bibliotecas como la Biblioteca Nacional de México, la Biblioteca de México, la Hemeroteca Nacional, la Biblioteca Pública del estado de Jalisco, la Biblioteca Pública de Nueva York, la Biblioteca Natte Lee Benson, la Biblioteca Británica, Biblioteca de la Universidad de Yale, el Catálogo colectivo de impresos latinoamericanos, el Instituto iberoamericano de Berlín, entre otros. 

Finalmente destaco los acervos digitales que nos permiten consultar en línea los documentos en línea: la Biblioteca de Colecciones Especiales de la Universidad de Texas-San Diego, la Hemeroteca Digital de México, la Biblioteca de España- Biblioteca Digital Hispánica, Archive.org, la Biblioteca de Harvard, Digital Hathi Trust, la Biblioteca Nacional de Francia-Gallica, la Biblioteca Digital de la Universidad de Nuevo León y la Biblioteca Digital de México, por mencionar algunas.

Las fuentes están ahí. Espero que con esta columna y en especial con esta entrega, motive a más investigadores a la historia de la cultura escrita y la historia del libro.


Show Full Content
Previous El dogma relativista/ El peso de las razones 
Next Presentación del libro Kabalah para la vida/ La columna J