Terán, la UAA y sus archivos (1 de 2)/ Cátedra  - LJA Aguascalientes
23/10/2021

BÚSQUEDA DE LA VERDAD. Muchas son las definiciones de Universidad, pero los grandes pensadores coinciden en dos esenciales: que es una comunidad de estudiantes y profesores y que su propósito básico consiste en organizar el saber para investigar, estudiar y transmitir todo lo relativo a su permanente búsqueda de la verdad. Por tanto la mentira, la falsedad, el engaño, no tienen cabida en la verdadera Universidad.

Digo esto porque si nuestra máxima institución de enseñanza superior hizo su aparición legal cuando el Congreso del Estado sustituyó el nombre del Instituto de Ciencias con el de Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), eso significa que es hija directa del Instituto de Ciencias y por tanto, su origen está en el nacimiento de éste.

El día de hoy, como lo hacemos cada año, los Amigos de Jesús Terán acudimos al Jardín del Estudiante –nombre que parece olvidado– para recordar que el 25 de Enero de 1849 Jesús Terán presidió la ceremonia con la que el Instituto Literario de Ciencias y Artes enriqueció la vida cultural de Aguascalientes al dar inicio a sus actividades.

Y los estudiosos de la historia también saben que así como en Europa los antecedentes de las primeras universidades del Renacimiento fueron las escuelas catedralicias, en México ocurrió un fenómeno semejante cuando muchos –si no es que todos– los institutos científicos y literarios –etapa intermedia que ahora lleva el nombre de educación media superior antecedente necesario para la aparición de las universidades modernas– nacieron de los colegios manejados por el clero virreinal bajo el sistema educativo dogmático absolutista del medievo, que no admitía la libertad de creencias, condenaba la democracia, el sistema republicano y sobre todo las novedades del método científico que estaba abriendo paso en Europa a la nueva revolución cultural que ahora estudiamos como revolución industrial.

En México, cuando se consolidó el funcionamiento de los institutos científicos y literarios, la mayoría de ellos adoptaron como fecha de su origen no la de la fundación del colegio virreinal del que se habían desprendido -como sucedió en Europa- sino de la fecha en que había ocurrido ese desprendimiento. Ese hecho tiene desde luego un contenido ideológico, pero allí está y no sé si alguien estará interesado en modificarlo.

Y eso fue precisamente lo que ocurrió aquí, cuando los primeros burgueses y terratenientes ilustrados hicieron su primer intento por introducir en el plan de estudios del Colegio Aguascalientes, en 1845, las primeras materias científicas, animados por uno de los breves restablecimientos del sistema republicano, fracasó cuando fue aplastado por el inmediato regreso de la sempiterna dictadura santanista.

Uno de los participantes en ese primer intento que dirigió Felipe Nieto fue Jesús Terán, quien acababa de instalar su despacho después de obtener su título de abogado en el Instituto Científico y Literario de Zacatecas, así como de integrarse en la lucha política adherido a la corriente liberal a la que se afilió cuando estuvo internado en el seminario de Guadalajara, ya que los sacerdotes masones –que fueron los que encendieron las luchas de independencia– eran los únicos que podían introducir las novedades bibliográficas de Europa.

NACE EL INSTITUTO. Gracias a su lúcida inteligencia y a su sólida formación académica, Terán se distinguió pronto como el impulsor de continuar las gestiones para la instalación del Instituto, por la vía de insistir en la incorporación de materias científicas en el plan de estudios del Colegio de Aguascalientes, lo que finalmente se logró gracias al apoyo del gobierno de Zacatecas, al que todavía entonces pertenecíamos a manera de municipio, etapa que requiere una investigación histórica más profunda para conocer a fondo sus detalles.

UN DOCUMENTO FEHACIENTE. Sin embargo, contamos con un documento clave cuya copia me obsequió junto con el texto de la conferencia que impartió mi querido amigo y compañero preparatoriano José María Mora Ruiz sobre Terán en 1996, que fue lo que me llevó a tomar la decisión de investigar todo lo posible acerca de la vida y obra de Terán en Aguascalientes y en México y escribir sobre ello, pues yo solamente conocía, gracias a mi ingreso en 1956 en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM –en la que posteriormente impartí la materia de documentación diplomática– y a mi primer trabajo en la Secretaría de Relaciones Exteriores en la misma fecha, que fue donde conocí a mi querido amigo y maestro el historiador Gabriel Saldívar y Silva, quien me obsequió la compilación que le publicó el Archivo Histórico Diplomático Mexicano en 1943, primero editado sobre Jesús Terán, lo relativo a su misión confidencial en Europa que, si bien fue lo último que hizo, también fue lo más grandioso de su vida. 

José María me explicó que la copia del documento que me acababa de obsequiar lo había localizado en la notaría del templo de San José de esta ciudad, donde según me dijo se conservaba mucha información liberal por ser un lugar donde, en épocas difíciles, solían celebrar sus reuniones las logias masónicas en el siglo XIX. Se trata de un folleto de 12 páginas editado en la imprenta de José María Chávez, que en su carátula lleva el título de Instituto Literario de Ciencias y Artes y en la parte inferior la fecha 20 de Noviembre de 1848.


En todo caso, los trámites a los que se refiere allí Gerardo García Rojas, que demuestran históricamente el nacimiento del Instituto son:

9 de Octubre de 1848. Casiano González Veina, gobernador del Estado de Zacatecas –del que dependíamos a manera de municipio– haciendo suyo el proyecto que le presentó la Comisión de Instrucción Pública de Aguascalientes, lo presentó a su Legislatura como su iniciativa de ley; 

3 de Noviembre. El Congreso convierte la iniciativa en ley y la entrega al gobernador, quien la sanciona y otorga el presupuesto necesario para su operación, ordenando su promulgación.

20 de Noviembre de 1848. La ley que crea el Instituto entró en vigor en esta fecha, cuando el general Tomás Requena publicó el decreto en su carácter de Jefe Político de Aguascalientes; ésta, por tanto, es la fecha legal de creación del Instituto. Jesús Terán aspiraba a ser su primer director pero el gobernador tenía otros planes para él, razón por la cual Requena designa para el cargo a José Gerardo García Rojas, encomendándole la elaboración del reglamento.

18 de Diciembre. García Rojas entrega el reglamento, que es aprobado.

25 de Enero de 1849. En los primeros días del mes Requena cumple instrucciones en el sentido de entregarle la jefatura política a Jesús Terán; quien ya en su calidad de autoridad máxima preside la ceremonia formal de iniciación de actividades del Instituto el día 25, misma en la que García Rojas da lectura al programa docente y el procedimiento que ha de observarse para dar cumplimiento al reglamento, por demás interesante.

Los datos que acabo de mencionar están en el folleto editado por la imprenta de José María Chávez y se encuentran a disposición pública en la caja 1 expediente 4, como parte del Fondo entregado al Archivo Histórico del Estado por la familia de José María Mora Ruiz. Por tanto, es del conocimiento público.

TERÁN, FUNDADOR DE LA UAA. Todas las instancias de gobierno: tanto el municipal como el estatal y el federal, tienen registrado el hecho de que Jesús Terán es el fundador del Instituto de Ciencias y por tanto de su heredera, la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

En la ciudad de México, la estatua instalada por el Gobierno Federal en el Paseo de la Reforma, tiene una placa descriptiva en su base que lo dice expresamente.

En Aguascalientes, cuando se fundó Ciudad Terán en 1992, se colocó en el parque la estatua que tenía, en un costado de la base, una placa descriptiva de la obra de Jesús Terán entre lo que constaba su papel en la creación del Instituto, pero uno de los vecinos nos comentó que un buen día entre el 2010 y el 2015 aparecieron unos policías que la retiraron, la subieron a la patrulla y no volvieron a saber de ella. Una actitud muy conveniente para evitar que los ciudadanos supieran quién era y lo que había hecho por la educación, la cultura y el progreso de su provincia y por la soberanía de su país.

EL ENCONO CONTRA TERÁN. Esto, sin embargo, es una minucia comparada con la actitud malsana que funcionarios de todos los niveles han cometido pretendiendo lo imposible: borrar la memoria de Jesús Terán de la memoria del pueblo que, aunque esté aletargada, despertará cuando más se necesite.

Ya hemos mencionado las burdas acciones que cometieron servidores públicos tanto en el Poder Ejecutivo como en el Poder Legislativo para impedir que destacara la figura de Jesús Terán en el sesquicentenario de su muerte hace cinco años, aunque debemos reconocer que hay entre ellos, muchos que saben lo que es comportarse con decencia ante las demandas ciudadanas.

Pero por mucho que nos duela, tenemos el deber de decir que nunca hubiéramos pensado que el Instituto que como expresara Pedro de Alba fue la obra más preciada de Jesús Terán, cayera en poder de gente que no solo pretende ignorar lo que está a la vista, sino que se esfuerza inútilmente por envolver a la comunidad universitaria con sus falsedades, que son evidentes.

LA UAA Y TERÁN. Por ejemplo, si ingresa usted en el portal de la UAA y busca la página de su historia (que es http://www.uaa.mx/nu/historia.php) verá que sus primeros dos párrafos dicen:

“Los antecedentes de nuestra institución se remontan al 15 de enero de 1867 cuando el gobernador del Estado, coronel J. Jesús Gómez Portugal, inaugura la Escuela de Agricultura, misma que al pasar el tiempo quedaría, en su última etapa, como Instituto Autónomo de Ciencias y Tecnología (IACT).

“Tuvieron que pasar 106 años para que el Instituto de Ciencias, partiendo de su autonomía, promoviera su propia transformación en lo que es hoy la Universidad Autónoma de Aguascalientes. El 19 de junio de 1973, en una reunión histórica del Consejo Directivo del IACT, se aprobó por unanimidad el nacimiento de la primera universidad pública en el Estado, luego de que el contador público Humberto Martínez de León, rector fundador, presentara el proyecto académico y administrativo.”

Es admirable cómo en dos breves párrafos pueden caber seis falsedades que refuto y una omisión grotesca que corrijo:

1.- Los antecedentes de nuestra institución no se remontan al 15 de Enero de 1867 sino al 25 de Enero de 1849 en la inauguración, o el 20 de Noviembre de 1848 si se prefiere, por la creación legal del Instituto Literario de Ciencias y Artes.

2.- Es exacto que el coronel Jesús Gómez Portugal inauguró una Escuela de Agricultura el 15 de Enero de 1867 que padeció desorganización y carencias por falta de recursos suficientes, ocupando además el edificio que Jesús Terán había ordenado acondicionar para el Instituto en el propio centro de la ciudad frente al Parián y no en el campo, donde se supone debe estar una escuela de ese tipo. Pero busque usted y en ninguna parte encontrara que fundara un Instituto Científico y Literario. ¿A qué mente anémica pretenderán engañar con esa incoherencia?

3.- La omisión radica en que no explican que cuando ocurrió el hecho anterior el presidente Benito Juárez estaba iniciando ya la reconstrucción del sistema educativo nacional con la promulgación de la primera Ley Orgánica de Instrucción Pública, encargándole a Gabino Barreda la creación de la Escuela Nacional Preparatoria y la reorganización de los institutos científicos y literarios encuadrados en un plan de estudios uniforme; cuando le tocó el turno a Aguascalientes y se enteraron del despropósito en que Agustín R. González había embarcado a Gómez Portugal al crear una carrera profesional sin contar con la base de sustentación media superior, le ordenó de inmediato restablecer el Instituto. Para expresarlo en forma humorística, se les apareció Jesús Terán cuando pretendían borrarlo de la historia.

4.- Cuando se dice que “Tuvieron que pasar 106 años para que el Instituto de Ciencias, partiendo de su autonomía, promoviera su propia transformación en lo que es hoy la Universidad Autónoma de Aguascalientes.” Faltan totalmente a la verdad, porque lo que brilló por su ausencia en esa infortunada etapa fue precisamente la autonomía, pues en ningún momento publicaron convocatoria alguna para que la comunidad universitaria (estudiantes y profesores, que son en quienes la autonomía recae, pues debe quedar claro que los funcionarios encargados de la administración universitaria son sus empleados) conociera, analizara y discutiera el anteproyecto de ley orgánica que se iba a proponer que, por otro lado, conocimos a destiempo porque ya había sido entregada, que se trataba de una ley impuesta por fuerzas externas poderosas para que fuera una copia de una de los peores acepciones universitarias de los Estados Unidos, la departamental, lo que además nos hacía perder automáticamente la incorporación a la UNAM que Pedro de Alba había obtenido desde 1920.

5.- También se dice que “promoviera su propia transformación en lo que es hoy la Universidad Autónoma de Aguascalientes. “El 19 de junio de 1973, en una reunión histórica del Consejo Directivo del IACT, se aprobó por unanimidad el nacimiento de la primera universidad pública en el Estado,” Aquí sí no se midieron: la Universidad Autónoma de Aguascalientes, en primer lugar, no se creó porque no fue una institución nueva; en segundo lugar, nació el 24 de Febrero de 1974 fecha en que promulgó el decreto correspondiente en el Periódico Oficial del Estado –no el 19 de junio de 1973– porque el Consejo Directivo del IACT nunca tuvo capacidad jurídica para crear institución alguna y mucho menos en una sesión de dos horas en la que ni siquiera tuvieron tiempo de abrir las cajas de cartón en que les entregaron varios paquetes de documentos que tampoco conocían, mucho menos de leerlos, para luego aprobar a mano alzada, como corderitos de la 4T, aparte de que no se trataba de crear nada; lo que verdaderamente sucedió fue que el Congreso del Estado reformó la Ley orgánica del Instituto de Ciencias para cambiarle el nombre por el de Universidad Autónoma de Aguascalientes y adaptar la redacción a su nuevo estatus departamental que, repito, en ningún momento fue puesto a consideración del pueblo universitario antes de ser entregado.

Finalmente, “luego de que el contador público Humberto Martínez de León, rector fundador, presentara el proyecto académico y administrativo”. Parte de esta afirmación ya está contestada, pero vale decir que la expresión rector fundador está en entredicho por lo ya explicado, pero también desde el momento de que no fue autor de lo que llama el proyecto académico y administrativo, respuesta que requiere de un espacio del que ya no dispongo. 

El viernes próximo aparecerá la segunda y última parte.

 

Por la unidad en la diversidad

Aguascalientes, México, América Latina

[email protected]

20 Nov. 1848: Fundación del Instituto

Placa en la base de la escultura de Paseo de la Reforma

 

* Profesor de la Universidad Autónoma de Aguascalientes destituido de todas sus cátedras por pronunciar un discurso en defensa de su autonomía.


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