El busto de Terán (Parte 3)/ Cátedra  - LJA Aguascalientes
20/10/2021

EL SIGLO XIX: Para dejar más clara la importancia que le asignamos al busto de Jesús Terán antes de concluir el tema, me ha parecido importante incluir el presente complemento que nos ayude a entender mejor la situación del Instituto en el concierto nacional e internacional.

A principio de 1866, Jesús Terán notificó desde París al presidente Juárez que la misión confidencial que le había conferido en Europa había sido cabalmente cumplida con la instrucción reservada que expidió Napoleón III para preparar la retirada de las tropas por su fallida invasión, provocada tanto por la férrea defensa que de nuestra soberanía había hecho el pueblo mexicano mediante la guerra de guerrillas recomendada por Terán, como por el retiro del apoyo que con engaños había conseguido el emperador francés por parte de las monarquías europeas, de su propio pueblo y hasta de su parlamento que se negó a proporcionarle más fondos que, bien sabía, iban a gastos perdidos.

El desgastado organismo de Terán hizo crisis después del intenso trabajo que se vio obligado a realizar durante dos años y medio viajando por Europa, principalmente España, Italia, Austria, Francia y Gran Bretaña, entrevistándose continuamente con toda clase de personas desde simples ciudadanos hasta ministros de Estado, dictando informes y toda clase de documentos prácticamente solo pues nuestro cuerpo diplomático en aquél continente estaba desmantelado porque las arcas del Estado estaban vacías –lo cual incluso lo obligó a cubrir todos los gastos de su misión– todo lo cual le impidió disponer de tiempo para atender su salud y murió a los 45 años de edad el 25 de Abril de 1866 en París sin poder siquiera dejar en orden sus documentos personales y familiares, para lo cual decía necesitar dos semanas completas.

Cuando se supo de su muerte en México hubo políticos y militares aspirantes a suceder al presidente Juárez que seguramente consideraron más despejado el camino para hacerse del poder y el silencio empezó a cubrir su recuerdo, quedando así pendiente la deuda que Justo Sierra sentencia en 1906: “El gran mejicano D. Jesús Terán, un hombre de raras virtudes, austero, de talento extraordinario, patriota sin ofuscaciones ni desfallecimientos, á quien sus correligionarios han tratado con desvío que viene de incomprensión, pero que merece y obtendrá eminente puesto en la historia de Méjico…”

Así se podrá entender claramente la actitud alevosa que en Aguascalientes manifestaron Jesús Gómez Portugal y su consejero Agustín R. González –entre otros– corregida al poco tiempo por Gabino Barreda, lo que permitió al Instituto trabajar con tranquilidad durante la etapa del positivismo porfiriano.

El busto de Jesús Terán fue manufacturado en 1899 probablemente con el propósito de instalarlo en ese año con motivo del cincuentenario de la fundación del Instituto Literario de Ciencias y Artes inaugurado por él en 1849. Faltan por investigar las causas por las cuales no se cumplió con ese propósito que queda pendiente al concluir el siglo XIX.

El Siglo XX. Por razones que desconocemos la ceremonia con que se erigió dicho busto se realizó hasta 1907, en que se aprovechó felizmente la significativa fecha del 5 de Mayo, con lo que se expresó el reconocimiento a Jesús Terán por dos hechos de la mayor trascendencia que sintetizan las obras cumbre de su vida: a nivel local la organización del primer sistema de educación integral coronado con el Instituto de Ciencias –origen de nuestra Universidad– y a nivel nacional e internacional su lucha al lado del presidente Benito Juárez por asegurarnos la herencia de una Nación libre y soberana, binomio que convirtió el busto en el símbolo material más emblemático de su personalidad pública.

1918 La promulgación de la Constitución revolucionaria inició el restablecimiento de la paz y el Instituto de Ciencias en Aguascalientes renació con buenos augurios porque tocó en suerte que Pedro de Alba, el más grande admirador de Jesús Terán, fuera el director a quien correspondió organizar su nueva estructura en los términos de las novedosas garantías sociales aportadas por México al constitucionalismo mundial; se acercó a la Universidad Nacional de México y, desde luego, recibió la saludable influencia de la Reforma Universitaria Latinoamericana que surgió ese año en Córdoba, Argentina y se expandió de inmediato a toda nuestra Región. Se inició, así, la época de mayor esplendor del Instituto, cuyos egresados se distinguían por su alta preparación cuando emigraban a la Universidad Nacional a graduarse en el nivel profesional.

1940 REVOLUCIÓN CLAUSURADA. Este año marca el final de la etapa revolucionaria de las nacionalizaciones con las que México recuperó su soberanía y marca, también, el inicio de la contrarrevolución, cuando al tomar posesión como presidente de la República el general Manuel Ávila Camacho, intentando reducir las tensiones políticas propicia que quienes suspiran por la monarquía y todo lo que conlleva, empiecen a reincorporarse en posiciones de gobierno; uno de los sectores que más les atrae es el de la enseñanza y así sucede en muchos Institutos de Ciencias como el de Aguascalientes en donde, bajo la influencia de José Vasconcelos –ya no el joven revolucionario sino el viejo fanático nazi-fascista– se empiezan a manifestar medidas retrógradas que tendieron a soterrar la memoria de Jesús Terán.

 


“Año del bicentenario del natalicio de Jesús Terán”

Por la unidad en la diversidad

Aguascalientes, México, América Latina

 

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