Pandemia e internet en la industria editorial - LJA Aguascalientes
12/08/2022

APRO/Niza Rivera

 

En su lucha por sobrevivir, las editoriales han incrementado su opción digital. Consultada por Proceso sobre 2020, la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana proporcionó datos muy duros. El 2 de febrero hizo un llamado en defensa de la lectura, del libro y de su venta como necesidad indispensable en el país “con y sin pandemia”, y en carta abierta al presidente pidió reconocer a las librerías como esenciales. Sobre ello hablaron también el grupo Penguin Random House, con su innovación en e-book (Instant Books), y la editorial de la UNAM, cuyo uso del internet permitió mantener vivo su catálogo.

Obligada a la digitalización por el cierre de librerías y puntos de venta físicos en 2020, la industria editorial mexicana se vio precisada a ofrecer sus productos a través de las pantallas. Pero el libro electrónico (e-book) representó en 2020 apenas 4% de facturación anual respecto al libro impreso.

De acuerdo con el director general de la Caniem (Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana), Alejandro Ramírez, en la búsqueda de los lectores, gran parte de los agremiados tuvo que invertir en crear –y en el mejor de los casos actualizar– sus sitios web para promover ventas en línea a través de librerías nacionales y plataformas como Amazon, para ofrecer así, más que un libro electrónico, la compra del volumen físico.

Ramírez recordó que si la tendencia hasta 2019 había sido de descenso de ventas, 2020 profundizó la crisis en el sector:

La venta de ejemplares hasta 2019 marcó una baja significativa, pues entre 2014 y 2019 cayó en 20 millones de ejemplares menos, es decir, de 143 millones de ejemplares a 123 millones, lo cual se reflejó en una pérdida en el sector de mil 227 millones de pesos (mdp).

“Aun con los números concretos es temprano para conocer la verdadera caída del libro en nuestro país durante 2020, tanto en términos de producción como comercialización, esta última a través de puntos de venta, como librerías, tiendas departamentales, de servicio, kioscos, de los cuales dependemos… al cerrarse todo las caídas fueron de susto.”

Por ello, refirió, en 2020 hubo un estimado de al menos 20% menos en millones de pesos de facturación neta en relación con 2019, y de ejemplares de 23.5%”.


Ramírez evaluó en cifras las semanas de caídas significativas de 2020 respecto a las ventas de 2019: semana 7 (en pleno marzo), hubo una baja de 2.5%; semana 13, baja de 42% de facturación de venta al público; semana 14, de 67%; semana 15, de 88%; semana 16, de 75%; semana 17, de 51%.

Fue sólo después de la semana 40 (cuando se volvió al semáforo naranja) que hubo una ligera recuperación respecto a 2019, números que cayeron de nuevo cuando se regresó a un segundo “semáforo rojo sanitario”, en especial en la Ciudad de México, donde se ubica 30% de las librerías del país.

–¿Qué tanto apoyo hubo de la venta del libro electrónico durante 2020 para sortear la pandemia?

–Partiendo de que no todas las editoriales estaban preparadas para esto, sí ha habido un crecimiento de la venta del libro digital en sí misma, pero comparado con la del libro impreso no es tan significativo.

Estos son los comparativos de ventas: 2015: impreso, 99.1%; e-book, 0.9 %; 2016: impreso, 98.8%; e-book, 1.2%; 2017: impreso, 98.6%; e-book, 1.4%; 2018: impreso, 98.2%; e-book, 1.8%; 2019: impreso, 98%; e-book, 2%.

Explica el director de la Caniem:

“Es decir, el crecimiento anual es de alrededor de .2 %, y para 2020 no creció más allá de 4%, lo cual deja claro que la industria editorial mexicana no recae en el libro digital, aunque, claro, es importante estar al tanto de las vanguardias tecnológicas, y cada vez las editoriales se interesan más por ofrecerlos porque son una alternativa para al lector. Empresarialmente tenemos el ejemplo de Blockbuster, que existía todavía hace 10 años, pero en un periodo relativamente corto llegó Netflix y revolucionó ese negocio a nivel mundial.”

Ramírez tradujo a pesos los porcentajes de venta: Hasta 2019, 2% en el e-book representó 232 mdp, contra una venta total de 11 mil 466 mdp del libro impreso.

“En 2020 se incrementó el número de descargas. En el mejor de los casos estaríamos arriba de los 240 mdp, lo que representaría un crecimiento de 2.5% a 4%”.

El pasado 2 de febrero la Caniem emitió un comunicado en el que defendió la lectura, el libro y su venta como una necesidad indispensable en el país: “Las librerías son la parte más visible de esta cadena, y son fundamentales con y sin pandemia”. Al día siguiente publicó una carta abierta al presidente Andrés Manuel López Obrador, pidiendo que se reconozca a las librerías como esenciales, basándose en el Diario Oficial de la Federación, que con fecha de 3 de agosto de 2020 reconoció su importancia en la cadena del libro.

En 2010 Penguin Random House, grupo editorial que reúne a sellos como Aguilar, Alfaguara, Ediciones B, Grijalbo, Plaza & Janés, Taurus y Sudamericana, a la par de su producción impresa promovió en la del e-book un lanzamiento innovador, de Instant books (libros del momento), basándose en las necesidades derivadas del confinamiento, proyecto que continuará a lo largo de este 2021.

El e-book ha tenido desde hace 10 años en Penguin Random House (cuando aún era Random House Mondadori) una presencia cada vez más constante –cada año con mayor relevancia respecto al anterior, convirtiéndose casi en una inercia–, que explica Eduardo Flores, editor y coordinador de Redactores del grupo: “Antes se tenía idea de que el e-book era casi un enemigo del libro físico y se pensaba que costaba más. Sin embargo los autores, los editores y toda la industria lo ve ahora como un complemento, una oferta más para el lector, y parte del presupuesto como una inversión”.

Por su parte, la directora general de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM, Socorro Venegas, refirió que si bien se tuvieron que cancelar o posponer indefinidamente proyectos editoriales, la universidad tampoco se detuvo en esa materia.

En específico, con una actualización en la venta de libros a través de la librería electrónica Libros UNAM (libros.unam.mx), donde se comercializan más de 5 mil títulos, de los cuales 382 son electrónicos.

En la experiencia de los últimos dos años en la oferta de la editora puma para libros electrónicos, el incremento fue de 60%. Y en el mismo período la venta en línea de títulos impresos creció 612% y la de electrónicos 158%.

Al cierre de esta edición, la UNAM presentó los resultados de su “Encuesta Nacional sobre Hábitos y Consumo Cultural 2020”, realizada por Cultura UNAM, y asentó que las nuevas tecnologías, en especial el celular, que en el país es usado por 80 millones de personas, permitieron abrir un camino más para el consumo de  cultura digital que seguiría más allá de la pandemia.

En el apartado “Lectura desde el ámbito de lo digital” se advirtió que antes de la pandemia 67% de la población encuestada –joven en su mayoría, de entre 15 a 29 años– solía ir al cine como práctica cultural recurrente, 52.7% a museos, 32% a conciertos, 25% asistía a librerías y 23% acudía a obras de teatro.

Durante la pandemia las prácticas cambiaron: 70.3% de los encuestados dedicó su tiempo a escuchar música o a ver videos musicales; en segundo lugar, 61.3% se ocupó en la revisión de redes sociales o en hablar por teléfono; 34.9%, a ver películas o series de televisión; en cuarto lugar estuvo la lectura de un libro impreso, con 27.4%; 23.4% lo invirtió en la publicación de historias o blogs en redes sociales, 22% en lectura digital, y 21% a tomar algún curso en línea.


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