Rastreando nuestras metas/ Opciones y decisiones  - LJA Aguascalientes
30/09/2022

Ensayando explorar una arqueología de los temas ciudadanos que sí importan, dedico las siguientes líneas en un barrido que desvele esa capa de polvo que los años, los usos y las prácticas sociales han ido depositando sobre ellos, hasta ocultar o poner sordina a su verdadera importancia. Las consecuencias de ese ocultamiento –a veces casual, en ocasiones accidental o tangencial, pero la mayor parte de las veces interesado- resultan en la seria desviación del enfoque y concentración de los retos y materias que sí importan al bien común, fundamental, de la sociedad vista como un todo. He aquí el recuento de mi rastreo.

  1. Hacía diez años que, en 2001, se había medido la meta prioritaria de los aguascalentenses para la próxima década, esa que cumplimos en 2011, y resultó ser: “alentar la participación ciudadana en las decisiones importantes de gobierno”, (Fuente: – El gobierno del Municipio de Aguascalientes se aventuró a patrocinar una encuesta, que ya se configuraba líder en su ramo y de nivel mundial, al internarse en el mundo de los valores de las personas. Se trató del gran proyecto conocido como WVS, World Values Survey/ Encuesta Mundial de Valores, bajo la iniciativa de dos expertos: Ronald Inglehart and Christian Welzel, cuyas investigaciones iniciaron en 1981 y se consolidaron en 2006. – Aquí, la metodología sugerida por aquel proyecto global, fue aplicada por Consulta Mitofsky y probada con aguascalentenses, en el año de 2001. Si mis referencias son correctas, funcionarios del Implan fueron los depositarios originales de esos resultados). Evento que nos sitúa en el 6 de febrero 2011.

La pregunta de arranque: – “¿Diría usted que se puede confiar en la mayoría de las personas o que uno nunca es lo suficientemente cuidadoso en el trato con los demás?”, que fue respondida por los aguascalentenses así: -La postura que afirma que sí se puede confiar en la mayoría de la gente cubre apenas el 15.5%, mientras que el 84.5% responde que hay que ser muy cuidadosos con las personas. De aquí partimos.

En este sentido, los resultados de tal encuesta fueron reveladores.- Los que viven separados opinaron más fuertemente a favor –de la confianza– con el 45%, seguidos de estudiantes, los que tienen preparatoria incompleta, los titulados y los que ganan de 10 a 30 salarios mínimos, en rangos de 30 a 40; los más centristas fueron los que ganan de 3 a 5 salarios mínimos, los que tienen universidad incompleta, los que tienen de 30 a 39 años de edad y los que ganan de 5 a 7 salarios mínimos, cubren un rango del 20 al 30; los que son escépticos de esta meta prioritaria son los solteros, los que tienen secundaria incompleta, los que tienen de 18 a 29 años de edad, los hombres, los divorciados y los que reciben algún sueldo, cuyo rango se estaciona en el 20 por ciento. 

Vernos a nosotros mismos con esta radiografía que desnuda y muestra nuestras transparencias y opacidades, ayudará a encaminarnos en el crecimiento de la confianza personal y la capacidad de participar activamente, en lo que sí importa. 

  1. El hito siguiente, 27 de diciembre de 2014. Mostraba un contexto mundial, donde la verdad única y universal es el sometimiento irrestricto a las inexorables leyes del mercado capitalista, estamos sufriendo el tironeo inclemente entre las fuerzas restringentes de la economía globalmente estructurada y conducida por los países centrales capitalistas y las fuerzas impulsoras de una gran masa de pueblos/país que anhelan por su justo desarrollo social y humano, coexistiendo todos en un terreno/su hábitat profundamente fisurado por amplias y profundas brechas de desigualdad entre sus propios cuerpos comunitarios, en su capacidad real de acceso a los bienes y satisfactores básicos del bienestar, cayendo más en sus opresivos niveles de miserable calidad de vida y forcejeando con sus oprobiosos dinamismos de inequidad, injusticia estructural y conmutativa.

Lo que se cifra en una promesa incumplida. Que se distancia cada vez más de su expectativa y esperanza respecto de la promesa insatisfecha de autoabasto alimentario, salud, educación, oportunidades de desarrollo y mejora cierta en su calidad de vida y bienestar. Panorama desolador que, en México, se ha agravado debido a la violencia incontenida del crimen organizado, cuyos modos operandi han topado ya con obscenos, execrables, abominables excesos de inhumanidad prácticamente bestial y satánica. Ante un Estado nacional –hasta ahora incapaz e ineficiente– para parar este franco despeñadero de lo que teníamos como civilización moderna y, casi de burla, de inspiración tradicional cristiana.

  1. Aquí denotamos una masa de ciudadanos iracundos, ahítos de odios ancestrales, separados rigurosamente de las causas solidarias, ensimismados en el narcisismo más superficial y consumista, irresponsables de sus derechos y deberes ante la “Civitas” o Ciudad de pertenencia, que por propia naturaleza es política y también exige compromisos de don/deuda con ella para hacerse merecedores de su protección, bienes y alcances ordenados por la Ley, que nos permita coexistir como auténticos seres humanos, capaces de civilidad, racionalidad, emotividad y acción constructiva de la comunidad de la que somos parte vital. 
  2. Análisis del núcleo fundamental, la familia. Reflexión que traíamos el 9 de mayo de 2015. – “En América Latina la familia sufre de modo especialmente grave las consecuencias de los círculos viciosos del subdesarrollo: malas condiciones de vida y cultura, bajo nivel de salubridad, bajo poder adquisitivo, transformaciones que no siempre se pueden captar adecuadamente” (“Iglesia y Liberación Humana”, Los documentos de Medellín, II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Ed. Nova Terra, Barcelona. 1969, pp. 83 y ss.). El proceso de desarrollo lleva consigo abundantes riquezas para algunas familias, inseguridad para otras y marginalidad social para las restantes. Más, el rápido crecimiento demográfico, que si bien no debe ser tomado como la única variable demográfica y mucho menos como la causa de todos los males de América Latina, sí engendra varios problemas tanto de orden socioeconómico como de orden ético y religioso. Si bien, superamos, sin duda, amenazas naturales de la vida silvestre o de las praderas, añadimos otras conexas a las condiciones artificiales de la cultura supeditada a la economía, la industrialización, el conocimiento y la tecnología. El mundo sigue siendo un entorno depredador y de riesgo para cualquier ente vivo. Así, la familia se convirtió en la unidad básica de explotación económica para la sobrevivencia en un entorno societal sujeto a las leyes del mercado y el Capital. Una coexistencia de familia y sociedad en permanente equilibrio inestable y sujetas ambas a un sistema político básicamente autoritario que ha ido gradualmente evolucionando hacia una caracterización democrática. En este contexto, la familia tradicional fue sometida a una profunda revisión y reedición. Lo que nos sitúa en una paradoja. El autoritarismo en México es hoy más evidente con el arribo del supuesto cambio tetratransformador, ¿Mayor sujeción al Estado, para vivir mejor? 

La desproporción de los salarios con las condiciones reales de la familia. –Serios problemas de vivienda por insuficiente y defectuosa política al respecto. – Mala distribución de los bienes de consumo y civilización, como alimentación, vestuario, trabajo, medios de comunicación, descanso y diversiones, cultura y otros. – Imposibilidad material y moral, para muchos jóvenes, de constituir dignamente una familia, lo cual hace que surjan muchas células familiares deterioradas. Hoy, agudizado todo por la pandemia.

  1. En el rubro del “autoposicionamiento en el espectro político” (Consulta Mitofsky. Encuesta Nacional de Valores, 2001, ut supra). Obtuvimos esta radiografía: – Los encuestados del municipio capital se auto-posicionaron como de Centro Izquierda en un 38.9% y 19.7% de Centro derecha. Para el estado los valores fueron: 37.9% el primero, y 19.4% el segundo. Según la edad, el grupo de 50-59 años de edad alcanza el valor más alto para Centro Izquierda, 42.7% y 22.9% de Centro derecha, grupo al que siguen los jóvenes de 18-29 años, con 38.6% y 20.0%, respectivamente de la misma edad. En cuanto a género, las mujeres son más decisivamente de Centro izquierda, con 38.0% y muy cercanos los hombres con 37.7%. Respecto de la educación, los más centro-izquierdistas son los ciudadanos con Secundaria incompleta, 45.1% y su correlato de centro derecha son quienes tienen Universidad incompleta, con 37.8 %, índice que baja a 16.5 para los de Preparatoria completa. 

Datos que nos pintan una radiografía de nuestro espectro político, sorpresivamente más centroizquierdista, en general, pero matizado por un centroderechismo que curiosamente se derechiza más con el grado superior universitario, pero se atempera a nivel Medio superior. Hoy, el voto de las mujeres podría manifestarse como altamente decisivo, pero por las razones de incremento de la violencia de género y contra estancos más conservadores.

  1. Para concluir este rastreo arqueológico de nuestras metas ciudadanas más sentidas, observemos la composición estructural y dinámica de la sociedad de Aguascalientes. Misma que habíamos identificado al 1 de enero de 2020. Condición que se ha tornado aún más paradójica e incierta, debido a un problema, ese sí estructural en lo Social, y que es el alto grado de desigualdad en el acceso a los factores del bienestar y la calidad de vida. O dicho de otra manera, su contradicción entre población rica y población pobre. En cuyo contraste sabemos que Aguascalientes se encuentra entre las ciudades del país con mayor polarización del ingreso:

“Tenemos que Aguascalientes se ubica, luego de Sinaloa, como segundo lugar nacional en polarización del ingreso, calculado a partir de dividir el ingreso del decil de mayores rentas, que gana cerca de 70 mil pesos (el año anterior sólo 55 mil); entre el decil de menores rentas, que alcanzó los 2,726 (antes 2 mil 450). A nivel nacional logró ubicarse en 20 a uno pero en Aguascalientes subió a 25 por uno. El índice de Gini aguascalentense es de los más altos y nadie puede garantizar la gobernabilidad de un estado o nación donde la distribución del ingreso sea tan polarizada”, (Ver: “Medición de los ingresos en Aguascalientes”, Eugenio Herrera Nuño. Opinión, martes 3 de agosto de 2016, LJA.MX). De manera que el porcentaje de la población que tiene un ingreso inferior a la línea de bienestar es de 37.6% del total, 1.3 millones de personas, suman unas 323,590 personas. Cifra muy cercana a los no afiliados en seguridad social, y que fueran usuarios del Seguro Popular, hoy en disputa por el Insabi.

Por lo que yo hube de calificar mi percepción del panorama 2020 como de paradójico y con un alto grado de incertidumbre, que los datos duros así lo corroboran; hoy, al inicio del 2021 siguen vigentes, y así los desvela el ensayo de arqueología de nuestras metas, pues de una correcta focalización depende su resolución efectiva.


 

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