Siete puntos a entender para una cobertura mediática electoral con perspectiva de género - LJA Aguascalientes
06/12/2021

Durante un proceso electoral es muy común que los medios de comunicación se vean involucrados. Ya sea para dar cobertura a las elecciones y todo lo que las rodea, o como parte de la estrategia de alguna organización política, el papel que juegan estas instituciones es de suma importancia.

Con el objetivo de garantizar la equidad en las elecciones, así como promover la perspectiva de género, el Instituto Nacional Electoral (INE) ha publicado el documento denominado Guía para medios de comunicación y partidos políticos: Hacia una cobertura de los procesos electorales libre de discriminación. En él se explican ciertos puntos importantes acerca de la importancia de hacer labor periodística libre de discriminación y con perspectiva de género, de los cuales rescatamos algunos.

Evitar estereotipos

Una de las formas en las que una mujer es violentada políticamente es cuando se hace referencia a ella mediante estereotipos. Uno de ellos son los llamados roles tradicionales, donde se le atribuyen a las mujeres espacios o características de madres, cuidadoras, esposas y similares. Al utilizar este tipo de conceptos al hablar de una mujer, no solo en el ámbito político, se promueven actitudes discriminatorias, pues se evita que accedan plenamente a espacios públicos o laborales.

Es importante dejar de lado el estigma que las mujeres pertenecen solamente a un ámbito privado familiar y que no pueden realizar actividades fuera de su hogar. Su trabajo y propuestas son igual de valiosas e importantes que las de un hombre, por lo que es importante centrarse en temas exclusivamente políticos al hacer cobertura de la labor de una mujer en un proceso electoral.

Borrar la cosificación

La cosificación se refiere a tratar a las mujeres como un objeto que existe para satisfacer las necesidades o intereses de otra persona, principalmente de los hombres. Esto ocurre frecuentemente al hacer comentarios acerca del cuerpo o apariencia de las mujeres, donde la cosificación adquiere una dimensión sexual, lo cual es inaceptable. El valor de una mujer no debe basarse en su apariencia, por lo que es mejor evitar señalamientos de este tipo.

La forma de vestir y mostrarse de una mujer es una decisión que debe recaer exclusivamente en ella, por lo que no está dispuesta para gusto de los hombres u otras personas. Debe dejarse de lado la perspectiva que la apariencia de una mujer debe adecuarse a las expectativas de belleza dispuestas para satisfacción masculina, por lo que los medios de comunicación tendrían que prestar su atención en otras cosas.

Eliminar la misoginia

La misoginia refiere a conductas de odio, desprecio o aversión hacia las mujeres. Esta se expresa en forma de comentarios o acciones que menoscaban la dignidad de las mujeres simplemente por su sexo. En diversos actos de campaña o declaraciones públicas se han dado comentarios de este tipo, en los cuales se cuestiona o menosprecia las ideas, propuestas, capacidad de las mujeres.

Es muy importante borrar de una vez por todas el estigma que existe en contra de las mujeres, puesto que no son de ninguna forma seres inferiores a los hombres. Las mujeres no son propiedad de los hombres, no tienen un intelecto inferior y no son objetos sexuales, entre otras cosas.

Reconocer la autonomía de las mujeres

Algo que desafortunadamente ocurre con frecuencia y que es un síntoma del machismo existente en la política mexicana es creer que una mujer no puede tener una carrera política propia. Es común que a una mujer se le refiera como “la esposa de”, “la hija de” o algún comentario similar. Esta clase de señalamientos restringen la capacidad de una mujer para adentrarse en la política, pues mantienen la creencia que solo a través de un hombre, una mujer puede acceder a estos puestos.

Los medios de comunicación tienen una labor importante en contribuir para reconocer y fomentar la participación de las mujeres en la política. Es importante referirse a una mujer por su nombre, mencionando su propia trayectoria de forma independiente a un varón. De esta forma se evita caer en prácticas que fomentan la inequidad.


Regla de inversión

Una herramienta útil para saber si la labor comunicativa tiene algún sesgo en cuanto al género es realizar la regla de inversión. Es decir, cambiar el género de la persona de la que se habla y ver si hace sentido o si sería normal decir lo mismo de la persona, ya sea que se trate de algún hombre o mujer.

Por ejemplo, ¿sería normal referirse a las responsabilidades del hogar de un hombre que busque un puesto de elección popular? ¿Hablaríamos de la apariencia física de un hombre de la misma forma que ocurre con una mujer? ¿Cuestionaríamos de la misma forma su capacidad de gobernar por su sexo? Si al hacer este ejercicio damos cuenta que la información no es coherente o suena raro, lo más probable es que esté cargada de prejuicios y sea discriminatoria.

Entrevistas con perspectiva de género

Otro aspecto a tener en cuenta en medios de comunicación son las entrevistas que se hacen a personas que participan en la política. Las preguntas que se hacen a un hombre o una mujer cambian en función del sexo de la persona, algo que no debe ocurrir. Preguntar sobre aspectos familiares o capacidades de una persona solo por ser mujer es una forma de discriminación en las entrevistas.

Las preguntas, cuestionamientos o comentarios hechos en una entrevista deben enfocarse en temas exclusivamente políticos, o bien, preguntarse si la conversación se llevaría de la misma forma con un hombre. Los estereotipos deben evitarse en estas entrevistas, aplicando una perspectiva de género al momento de formular preguntas.

Lenguaje incluyente

Este es otro aspecto muy importante, pues la forma en la que nos expresamos es una muestra de la cultura y pensamiento de una sociedad. Cambiar un lenguaje cargado de sesgos de género por uno inclusivo ayuda a visibilizar a las mujeres en la política, así como a incentivar un cambio de paradigma.

Utilizar sustantivos sin género, hablar de mujeres y hombres y demás es una gran estrategia para lograr mayor inclusión en medios de comunicación. El lenguaje incluyente es importante para generar perspectiva de género en medios de comunicación, contribuyendo al fin de la discriminación en contra de las mujeres.


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