8M Una columna grafitada por mujeres/ De lengua y sesos con todo  - LJA Aguascalientes
19/06/2021


Escribí una columna por el 8M, tras hacerlo envié a distintas mujeres, ya fuera por correo, Whatsapp, Twitter, Instagram, y hasta en persona un mensaje: “Hola, ¿puedo pedirte un favor?”.

Casi todas contestaron en inmediato que sí. Les pedí que leyeran la columna y me dieran su opinión. Algunas sólo me dieron su aprobación; otras tomaron su procesador de texto y modificaron la columna a su antojo. Alguna me dijo que le hacía ruido que un hombre escribiera sobre el 8M, y es cierto, es su día. Otras en cambio agradecían la empatía y que un hombre les hiciera eco. Eso es, pretendo hacerles eco, no borrarles la voz. 

Por eso, esta columna está “grafitada” por aquellas mujeres que me hicieron el favor de leerla y enseñarme. Les presento el resultado:

El pasado lunes fue 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. A mi juicio un día triste, no de festejo. Un día en donde no debiéramos, como hombres, felicitar a las mujeres, sino sensibilizarnos con la lucha que ha hecho que dicho día sea conmemorativo. No es un día de fiesta, es un día de luto. Un día para recordar a las mujeres que han sido maltratadas, violadas e incluso asesinadas sólo por haber nacido mujeres.

Quienes me conocen han escuchado que menciono más de una vez que, aunque entiendo el motivo, considero que los días conmemorativos poco logran su objetivo. Justificamos con ese día 364 días de olvido, de maltrato, de menosprecio.


El 8 de marzo es un día para vivir, para que cada mujer viva lo que la conmemoración le va despertando. Las redes sociales han contribuido en ello, en dejar la semilla crecer dentro de cada una de nosotras, con dudas, replantearnos nuestra cultura, abrirnos al diálogo. Lo mejor, es que cada vez mujeres más jóvenes se muestran interesadas, se documentan, marchan, platican, más niñas de educación básica son capaces de decir: mi cuerpo es mío.

Este año, entre otros libros he leído Cumbres Borrascosas, escrito por Emily Brontë, sí una mujer, pero para que saliera a la luz tuvo que utilizar el seudónimo de Ellis Bell. Como Brontë muchos ejemplos de mujeres que tuvieron que hacerse pasar por hombres para poder ser publicadas. Paradójico pues, como nos recuerda Irene Vallejo en El infinito en un junco, el primer libro del que tenemos registro, 1,500 años antes que la Ilíada de Homero, fue escrito por una mujer: Enheduanna, quien redactara un conjunto de himnos cuyos ecos resuenan aún en los Salmos de la Biblia, así el impacto.

Pero las escritoras no son las únicas que han sido relegadas. Sakira Ventura nos presenta un interesantísimo trabajo en  el Mapa de Creadoras de la Historia de la Música. Un trabajo al que le ha dedicado amor y pestañas y, por si fuera poco, lo deja a libre disposición para que quienes, como ella, quieran visibilizar el papel que han tenido las más de 500 mujeres de su mapa (y la lista sigue creciendo) en la creación de la música pero que, como casi siempre, en muy pocas ocasiones se interpretan en salas de conciertos.

La ciencia no es un páramo donde la mujer tenga el camino fácil. Aún hoy se escuchan las voces de quienes señalan las diferencias existentes a la hora de encontrar financiación para investigaciones o igualdad en las oportunidades de trabajo. Ejemplos de mujeres relegadas al olvido en la ciencia hay muchas. Quizás una de las más icónicas sea Rosalind Franklin, sin su fotografía número 51 el descubrimiento de la doble hélice por parte de Watson y Crick hubiese tardado más en ver la luz y tal vez no hubieran sido ellos quienes pasaran a la historia. Pero, seguro, fueron ellos quienes condenaron a Rosalind al olvido.

Podríamos enumerar infinidad de ejemplos como estos y convertir esta nota en un libro o, peor aún, en una especie de enciclopedia de cientos de mujeres olvidadas en la historia. Y aunque claro que vendría a cuento, usted no lo leería.

Hay infinidad de discusiones sobre las nuevas normativas de paridad de género, que si es adecuado que sean 50-50 los lugares o que se deje a libre elección, como debiera de ser, mas seamos honestos, ¿tendrían las mujeres el lugar que merecen en la competencia? Cada postura tiene sus razones válidas como, también, sus sinrazones. Lo que es un hecho es que debemos buscar la forma en que las mujeres tengan ese lugar que se merecen.

Claro, me gustaría que de aquellas que llegaran a ocupar el 50% del Senado o el Congreso, realmente representen a las mujeres, y no sean parte del pacto patriarcal que las lleva a dichos puestos, para olvidarse de a quién se pretende que representen. 

–¿Qué lugar merecemos?

–Un lugar donde seamos tomadas por igual. No sólo escuchadas, sino valoradas. Donde las oportunidades sean las mismas. Un lugar donde nos sintamos seguras. Donde  podamos realmente dedicarnos a lo que queramos. Sin un papel o un rol  impuesto por haber nacido mujeres; sin tener que decidir entre ser profesionistas o madres. 

Leía una reflexión que me entristeció, no mencionaba ningún caso en particular, no hablaba de sangre, simplemente narraba la situación que viven las mujeres día a día. Sí, su madre, su hermana, su esposa, su hija, su sobrina, su amiga, su empleada o incluso su jefa: ¡Todas las mujeres! Cito ad integrum: “No me han asesinado, pero… Me quitaron las ganas de salir con mis amigas. Me quitaron las ganas de viajar en el transporte público. Me quitaron las ganas de salir a caminar en la noche (si es que podemos decir que en el día están más seguras). Me quitaron las ganas de usar ese vestido. No me han asesinado, pero vivo con miedo”.

Hoy el gobierno “de la tetratrasformación” ha demostrado nuevamente ser el gobierno del retroceso. Prometieron estar con las mujeres y no sólo convirtieron el Palacio Nacional en un búnker ante la marcha del 8 de marzo, sino que les quitaron a las mujeres el Zócalo. Ese espacio de manifestación, el mismo en que tantas veces el que hoy ocupa la silla presidencial arengó, cual merolico, al pueblo, argumentando que no tenía libertad de expresión. Hoy, lejos de abrir la puerta al diálogo, levantan un muro donde no lo había.

Pensaron que las mujeres iban a desistir y callar con sus muros, pero no, se apropiaron de ellos y los hicieron un lienzo para seguir manifestándose de manera “hermosa”.

No, el 8 de marzo no es un día de festejos, ni de rosas ni poemas, no es un día de carnaval. Es un día para ellas, es el día de contestar, de hacerse visibles, de exigir el cambio, hasta que la dignidad se vuelva costumbre.  Es el día en que las mujeres del mundo entero se toman un respiro, se reunen, se organizan, se acompañan, cantan, gritan, vociferan, mientan madres, dan cacerolazos y pintarrajean. Lo hacen porque exponer la incomodidad es necesario, para descubrir, repensar, abrir diálogos, hacer caminos para seguir avanzando; sólo así las hemos escuchado (a medias). Tristemente es la única manera que han encontrado para hacerse oír. ¿Debemos felicitarlas por la opresión? ¿Debemos festejarlas por la violencia en que sufren? ¿Debemos brincar de alegría porque viven con miedo? 

Sí, hay algo porque felicitar a las mujeres. ¡Felicidades, porque están perdiendo el miedo!

Mientras se desarrollaba el ejercicio en que mujeres, de diferentes niveles culturales, económicos, de distintos estados e incluso países, leían y modificaban a su antojo la columna, en LJA.mx, Tania Magallanes reportaba la brutalidad con la que las corporaciones policiacas en Aguascalientes, tanto del gobierno estatal, como municipal agredieron a las mujeres. No son palabras, existen evidencias en video, fotografías y, lo más triste, una menor de edad con traumatismo craneoencefálico hospitalizada.

Lamentablemente con esto, las mujeres vuelven a demostrar, una vez más, que no importa de qué color sea el partido en el poder, el gobierno no las respalda, las violenta, las agrede, las menosprecia.



 

Esta columna se hizo gracias a Karla, Karen, Talia, María, Esmeralda, Marcela, Julieta, Teresa, Marycarmen, Majo, Rosario, Mónica, Cristina, Melissa, Nayeli, Diana, Clarissa, Daniela, Hazel, Andrea, Karen, Adriana, Karla, Tania, Rocío, Vanessa, Laura, Carolina, Rosario, Lucía, Roselyn, Sakira, Elisabet, Mari Carmen, Verónica, Mayela, Brenda, Mire, Covi, Rebeca, Luisa, Sarahí, Martha, Sandra, Paola, Janett, Paulina, Flor, Angie y Tere.

@boylucas | robertosancheztorre.net

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