EUA-México, una nueva fase/ Taktika - LJA Aguascalientes
16/08/2022

La Casa Blanca, Washington, D.C., 1 de marzo de 2021. El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, mira fijamente la cámara de video y dice: “La importancia de nuestra relación con México es vital para la alianza norteamericana que tenemos y primordial para todos los elementos de las prioridades de mi administración. Estoy encantado de estar con usted”. Luego, toca el rosario que pertenecía a su hijo y se declara devoto de la Virgen de Guadalupe.

El mandatario de México, Andrés Manuel López Obrador, tras agradecer la devoción de Biden por Tonantzin Guadalupe, resalta la figura de Benito Juárez, recuerda un dicho atribuido a Porfirio Díaz y, socarronamente, dice: “Ahora puedo decir que es maravilloso para México estar tan cerca de Dios y no tan lejos de los Estados Unidos”.

La escena arriba mencionada sirve como prólogo al presente artículo, el cual pretende explicar la evolución de la relación entre AMLO y Joe Biden y por qué la reunión virtual entre ambos mandatarios marca una nueva fase en la relación bilateral Estados Unidos-México, la cual, a pesar del ambiente de optimismo, no estará exenta de dificultades.

La correspondencia entre AMLO y Biden comienza en marzo de 2012 cuando, el candidato presidencial López Obrador, dirigió una misiva a quien entonces era el vicepresidente de la Unión Americana. En la epístola, el tabasqueño mencionaba la compleja historia entre México y los Estados Unidos, pero subrayaba que había “habido periodos de entendimiento político y cooperación” 1.

López Obrador perdió la elección presidencial ante Enrique Peña Nieto. Todo parecía indicar que el tabasqueño pasaría el resto de su existencia en Palenque (Chiapas). Sin embargo, los procelosos mares de la política lo condujeron a ser el ganador, de manera aplastante, en la elección federal de 2018.

Por su parte, Biden decidió en 2016 no contender por la candidatura del Partido Demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, la cual ganó Hillary Clinton, quien, después, sería aniquilada electoralmente por el político estadounidense que más ha criticado, injuriado a nuestro país en los tiempos recientes, el “hombre naranja malo”, Donald J. Trump.

Durante cuatro largos años, primero bajo Peña Nieto y luego con López Obrador, México hubo de vivir expectante y agobiado por los tuits del díscolo neoyorquino. En particular, durante la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y del protocolo modificatorio del T-MEC.

A principios del año 2020, la economía estaba en jauja y todo auguraba que Trump seguiría despachando por otros cuatro años en la Casa Blanca. No obstante, la Diosa Fortuna tenía otros planes: primero, la aparición del virus SARS-CoV-2 y de la enfermedad provocada por éste, el COVID-19; y, segundo, los disturbios raciales en varias ciudades estadounidenses.

Biden se alzó con la victoria en una elección sui generis, porque ocurrió durante una pandemia y por el clima de crispación política provocado, principalmente, por las acusaciones de fraude expresadas por el abanderado republicano. Luego, vino un tenso periodo de espera hasta que el Colegio Electoral ratificó el triunfo del portaestandarte demócrata.


Por su parte, AMLO desplegó una paciencia benedictina y rehúso felicitar a Biden hasta que éste hubiera sido corroborado por la autoridad electoral. Una vez validado el triunfo logrado en las urnas, López Obrador envió, el 14 de diciembre de 2020, una epístola a Biden, en la cual le expresó su voluntad de, entre otras cosas, “continuar con el plan de promover el desarrollo y el bienestar de las comunidades del sureste de México y de los países de Centroamérica”2

El 19 de diciembre, desde Valladolid (Yucatán) AMLO y Biden intercambiaron saludos y se comprometieron a ampliar y profundizar la relación bilateral entre los socios norteamericanos. Esta buena voluntad fue ratificada el 22 de enero de 2021 cuando, dos días después de su toma de posesión, Biden conversó con López Obrador.

En una era de intensa rivalidad geopolítica con China y Rusia, la administración Biden decidió que, en materia de seguridad nacional, los primeros acercamientos con gobiernos extranjeros serían con sus vecinos y socios, Canadá y México. Por ello, el 29 de enero el secretario de Defensa, Lloyd Austin, conferenció con sus contrapartes mexicanas, el general Luis Crescencio Sandoval González y el almirante José Rafael Ojeda Durán. De esta manera, “el tercer vínculo”3. Es decir, los lazos castrenses entre México y la Unión Americana sirvieron para formar una agenda común entre la novel administración estadounidense y el gobierno de la Cuarta Transformación.

El viernes 26 de febrero el secretario de Estado, Anthony Blinken realizó una visita virtual a México y conferenció, para preparar el primer encuentro entre los respectivos jefes de Estado, con el canciller Marcelo Ebrad y la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier. 

El escribano concluye: Joe Biden puede pasar, gracias a sus políticas públicas, a la historia como “el presidente migrante”; segundo, la pandemia y la guerra comercial con China han obligado a los estadounidenses a buscar cadenas de suministros confiables. Lo cual es buenas noticias para México en los rubros aeroespacial, agroalimentario y, sobre todo, en minerales estratégicos; tercero, la creciente fortaleza china ha resaltado la importancia para Washington de asegurar el perímetro que va desde el Estrecho de Bering (Alaska) hasta la Península de Yucatán; y, finalmente, los escollos en esta nueva fase vendrán en el ámbito laboral, las cuestiones medioambientales y la presión para que productos transgénicos entren a México. 

Aide-Mémoire. – La orden de Joe Biden de colocar “a la crisis climática en el centro de la política exterior y de seguridad nacional de los Estados Unidos” ha sido interpretada por China, Irán y Rusia como una especie de “imperialismo verde”. 

 

1.- Carta a Joseph Biden, 2012 https://bit.ly/2Puwi9V

2.- Carta a Joseph Biden https://bit.ly/3rckKWN

3.- Deare, Craig A. A Tale of Two Eagles: The US-Mexico Bilateral Relationship Post-Cold War. New York, Rowman & Littlefield, 2017, p. 160


Show Full Content
Previous Se llevará a cabo el Tercer Festival Feminista en Aguascalientes
Next Lo personal ¿todavía es político o ya es moral?/ Por mis ovarios, bohemias 
Close

NEXT STORY

Close

Perro pitbull ataca a una adulta mayor; dueños del animal se niegan a pagar gastos médicos

29/07/2022
Close