Llora la madre por el hijo muerto en la cruz/ Imágenes de Aguascalientes - LJA Aguascalientes
20/10/2021

Carlos Reyes Sahagún

Cronista del municipio de Aguascalientes

 

El viernes pasado fue de Dolores, preludio de la Semana Santa, día en que se recuerda el dolor de la virgen madre por el hijo que será martirizado ocho días después, y para ello se montan altares como el de la fotografía, en una tradición que en Aguascalientes se extingue en proporción directa a la secularización que vive la sociedad, pero que subsiste con gran vigor en otras regiones del país. Guanajuato, por ejemplo.

En casa de la señora Sara Durán, la imagen de la dolorosa es rodeada de flores, inocentes y delicadas acompañantes de la mujer que sufre; agradables y frescos aromas que mitigan la amargura que la tragedia ha sembrado en su aliento… En la sala de la casa, entre los retratos de 15 años de la niña devenida en mujer; de la boda de los hijos, la imprescindible imagen de la Guadalupana, la bandera tricolor y un título universitario que es orgullo familiar por el esfuerzo que entrañó, se monta el Altar de Dolores, que tendrá vida del Viernes de Dolores al Domingo de Ramos. 

Imagino que esta escena; este momento específico de la pasión de Jesús en que la Virgen María es acompañada al pie de la cruz por san Juan, el evangelista, dio origen a un sinfín de manifestaciones artísticas, principalmente en artes plásticas y música. Recuerdo, por ejemplo, el Tríptico de la crucifixión, del pintor flamenco de fines de la Edad Media Rogier van der Weyden, pero hay más; muchas más, de Jan Van Eiyk, Tiziano, Perugino… y si pensamos en la música, esta escena adquirió el nombre latino de Stabat mater, Estaba la madre. Los más famosos son los de Rossini, Pergolesi, pero si le pica a la YouTube, encontrará, por lo menos, unas 10 versiones más, de otros tantos compositores.

Veo en la Enciclopedia Católica la entrada correspondiente, que informa que el himno inspirador de estas obras tuvo su origen hacia finales de la edad media, en la aurora del Renacimiento, en Europa; un himno que inicia con las siguientes palabras: “Estaba la madre dolorosa, junto a la cruz llorosa, en la que pendía su Hijo”, etc.

La ventana de la casa en cuya sala se instala el altar, se abre para que los viandantes puedan contemplar el misterio, y quizá rezar una oración, y en efecto, una mujer pasa mientras observo la escena, y se persigna.

No me consta, porque se trata de una tradición prácticamente extinguida en Aguascalientes, pero escuché que en este día la gente recorría las calles del centro para admirar estos monumentos, y que en algunos de ellos “la Virgen lloraba”, lo cual significaba que los anfitriones obsequiaban a los visitantes con un vaso de agua de cuaresma, o un vasito de nieve, para mitigar los calores de fines de marzo y principios de abril. 

Tristemente sólo conozco este montaje, que he visto en varias ocasiones y que se ubica en una casa de la acera sur de la segunda calle de Larreategui. Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a [email protected].



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