Lo personal ¿todavía es político o ya es moral?/ Por mis ovarios, bohemias  - LJA Aguascalientes
24/10/2021

“No existen hechos morales; tan solo interpretaciones morales de los hechos”

Nietzsche

 

El artículo titulado “La sororidad de la ‘otra’” describe cómo una chica no podía asumirse como feminista porque se enamoró de un hombre casado. Se lamenta porque “Ser feminista me está jodiendo”, “¡No puedo ser sorora y estar enamorada de un casado!”, dice mientras intelectualiza su chocho palpitante, obnubilada por el amor clandestino y los juicios externos. Mientras esta mujer lucha con su propia conciencia, todavía tiene que lidiar con el escrutinio de los otros, ¿pero quiénes son los otros y por qué estamos tan expuestos y vulnerables?, ¿por qué aceptar su sentencia? Y aunque desde siempre ha existido eso juzgar a los otros [quien esté libre de pecado que tire la primera piedra], las redes sociales y el anonimato nos dieron la autoridad para juzgar y aparte de eso, sentenciar. El texto no trata de la infidelidad, abunda en el mal del discurso, ese que sobrepasa la circunstancia, en este caso, el discurso feminista excluye a las mujeres que salen con hombres casados, su circunstancia. 

Repito, juzgar se ha vuelto un arma de las redes sociales. Pensaba en que la mujer del artículo tiene como ejemplo en la realidad a la comediante Karla Panini, que ha recibido violencias verbal por salir con el esposo de su amiga. Pero también está el otro lado, después de 20 años de humillación pública, Monica Lewinsky ha sido enjuiciada de diferente manera y reivindicada, por fin dejaron de lado que mantuvo una relación “inapropiada” con Bill Clinton, presidente de EU, pero también esposo de Hilary.

Porque sí, los juicios mediáticos dependen del ojo de quien mire, del tiempo, del espacio o la situación política.

Hace algún tiempo una chica me increpó en mis redes sociales porque compartí una cita de una autora que ella considera que no debe ser difundida. “Lo personal es político”, escribió al mismo tiempo que señaló que si yo compartía algo de esta autora era cómplice de respaldar sus ideas, ideas que por supuesto esta chica no avalaba. Más allá del disenso, me pregunté realmente qué es lo que ella entendía por Lo personal es político. 

Si bien esta frase ha sido punto de partida para las recientes movilizaciones feministas, para reivindicar todas aquellas actividades que han sido invisibilizadas como los trabajos de cuidados, como las violaciones sexuales y abusos y maltratos que han permanecido tanto tiempo en silencio, visualizaciones fundamentales para garantizar los derechos humanos de las mujeres, se ha reducido Lo personal es político a una cuestión interpretativa, moral, incluso a hacer pública nuestra vida privada, lo que nos coloca en estado de vulnerabilidad.

El derecho a la privacidad ampara a una mujer de tener que dar cuentas de sus actividades reproductivas, no tendríamos porqué dar explicaciones sobre si queremos o no tener hijos ni de con quién nos acostamos, lo mismo con las personas que se identifican con la comunidad LGBT+, nadie las puede obligar a “salir del clóset”, no es asunto de nadie el uso que las personas hagan de su cuerpo de manera consciente, y con eso mismo, ¿qué autoridad tenemos para politizar, exhibir, que una persona en pareja es infiel y desde cuál norma moral realizamos nuestras interpretaciones?

Esto lo traigo a colación no solo por el artículo en cuestión, sino porque es evidente que como sociedad estamos sufriendo el mal del discurso, la moda ahora es posicionarse en lo correcto, en el mal llamado “lado correcto de la historia”, pero lo que impera es la interpretación moral antes que la razón y la ética. Me cuesta creer que ninguno de nosotros tenga un aspecto “inmoral” que los otros nos señalarían a la menor provocación. Quien esté libre de pecado. Es por eso que se respira en los aires un tufo rancio, conservador, un lugar en algún lado funciona como comisaría para los policías del bien y la moral, la decencia, del manual de Carreño, listos para sacar las macanas y golpear a punta de teclazos contra quien no tiene los comportamientos establecidos por ellos.


¿Otro ejemplo? Justin Timberlake, ese blanquito millonario al que ahora se repudia porque fue un culero con Britney Spears. ¿Importa Justin? No, importa que la policía del bien salió a defender a Britney por la urgencia de politizar y enjuiciar el testimonio ajeno, ese que abrió el debate público. ¿Alguien sabe si Britney piensa lo mismo que ustedes sobre Justin? Uno más. La activista Dahlia de la Cerda comentaba que hace años colocó una cruz rosa para honrar a una víctima de feminicidio, pero no consideró que a la mamá de la víctima esta acción le dolió, no reparó en ello porque nunca la consideró para realizar la performance. ¿Esta acción desinteresada, y hasta valerosa, podría catalogarse de narcisista? Dahlia lo cree. También es narcisista la banalización de Lo personal es político. La urgencia de posicionarse contra algo, contra alguien, por señalar actividades personales e íntimas de las personas que se salen fuera de la “norma” pública nos coloca en el lugar del bien, en la exhibición de nuestra “buenitud”.

Esta obsesión por sacar los trapitos al sol infringe el derecho a la privacidad de las personas igual que lo hace la filtración de las nudes de alguien. En un capítulo de una serie cualquiera, es revelado que la esposa de un congresista se habría practicado un aborto y el tema se politizó. Mientras unos apoyaban a la mujer el grueso de la población la repudiaba y la llamaba asesina. Sé que es una serie, pero ¿vale la pena politizar el aborto a costa de la exhibición de una persona?, ¿de veras una mujer no puede ser feminista si decide salir con un hombre casado?

Hay que reconocer el derecho a la privacidad, bien nos haría reivindicar la fuerza de Lo personal es político a partir de que no todo lo personal es político, existe lo íntimo que no se puede normar a partir de las costumbres y la moral de una sociedad, porque no existen hechos morales, sino interpretaciones morales de los hechos. En lo íntimo, en lo más profundo de nuestra casa, de nuestro ser, todos tenemos el derecho a portarnos mal [obviamente limitado al delito], a pensar íntimamente algo que a los otros no les guste, todos tenemos el derecho a excedernos, a decidir cómo vivir la vida. ¿Qué no estamos peleando eso las mujeres? 

 

@negramagallanes


Show Full Content

About Author View Posts

Tania Magallanes
Tania Magallanes

Jefa de Redacción de LJA. Arma su columna Tres guineas. Fervorosa de lo mundano. Feminista.

Previous EUA-México, una nueva fase/ Taktika
Next Cortinas de humo / Visiones a la distancia 
Close

NEXT STORY

Close

Espectáculos musicales en el Festival Cultural de San Marcos 2014

25/04/2014
Close