Paleoesculturas en Aguascalientes: Vestigios de un Museo de Paleontología negado - LJA Aguascalientes
18/01/2022

Existe un paraíso terrenal en la ciudad capital del estado. Este se encuentra en el Centro de Educación Ambiental, Recreativo y Cultural El Cedazo, donde la naturaleza es soporte para la creación artística y la divulgación científica; un lugar que viene de tiempos remotos, que para el tema que nos ocupa, parte del Pleistoceno o Edad de Hielo que tuvo una duración que comprende desde 2.6 millones, pasando por la última glaciación que abarcó de 120 mil, hasta hace unos 10 mil años, cuando la temperatura de la Tierra empezó a experimentar nuevamente un aumento. 

Es una cañada que abre una sala al pasado que nos transporta por medio del arte, al tiempo geológico cuando disminuyó la temperatura global y grandes porciones del planeta se enfriaron, particularmente desde los casquetes polares hacia el centro del planeta, producto de la alteración natural del clima, que fue acompañada de una migración de fauna ahora extinta de especies herbívoras seguidas de carnívoras, hacia climas templados más benignos que solo los trópicos podrían ofrecer para la continuidad de la vida sobre la faz de la Tierra, ante la fuerza incontenible de la última glaciación. 

Una cañada en la que el paleoarte, nos informa que éste se da gracias al trabajo interdisciplinario entre científicos, artistas escultores, pintores, diseñadores y pedagogos, siendo punto de encuentro para la creación, la paleontología, la biogeografía, la anatomía comparada, la biomecánica y la climatología entre otras ciencias, que mediante evidencias estudiadas, reconstruyen e interpretan la fauna, sus formas y funcionamiento, además de narrar la vida prehistórica con fines didácticos y estéticos de las especies, en concordancia con los ecosistemas en los que habitó la megafauna sobre el planeta. 

Este tipo de representación artística que aquí tiene una salida al convencional circuito de museos y galerías, permite la cercanía y la relación con el pasado mediante el patrimonio natural, contribuye a que la sociedad desarrolle conciencia sobre los sucesos ambientales no percibidos ante lo diminuto de nuestras vidas en relación con la escala del tiempo geológico. 

El lugar es ahí, un espacio expositivo alterno, en el que se observa la integración escultórica de la fauna del Pleistoceno al entorno natural, con el paisaje, una intervención artística que trabaja desde la naturaleza, acentuando la identidad de las piezas que han sido diseñadas observando la metodología de producción de arte para sitio específico, la cual considera no solo crear una nueva lectura e imagen estética del entorno, sino además, hacer de la vivencia artística una experiencia compartida para la comunidad, al tiempo que pone acento en la elaboración de un proyecto que consideró el estudio del lugar de manera científica para contextualizar las obras y ofrecer una renovada mirada sobre los lugares que damos por conocidos, descubriendo con el arte características del lugar que pasaban antes como desapercibidas.

Estas piezas artísticas permiten interactuar con el público, contienen una carga científica, a la vez que estética, que interesa a quienes se relacionan con ellas para encontrar un acercamiento con la naturaleza y la historia del planeta, facilitando por otro lado, que las personas recurran a esas experiencias en busca de una opción de solaz y esparcimiento que el pulso acelerado de las sociedades industrializadas ha ahuyentado de sus vidas. 

Conjunto escultórico que aleja a los visitantes de la artificiosidad de los parques temáticos, de la espectacularidad que distancia de la naturaleza a la sociedad y que pone por encima la cultura del espectáculo, que cosifica al medioambiente y lo asume como una mercancía que está antropocéntricamente a nuestro alcance para usarse y tirarse. 

Hay en ese concepto artístico una visión estética, más no escenográfica, que tiene base en la tradición paisajística, que no suplanta la percepción del espacio para el retiro, sino que invita a la reflexión y al contacto con uno mismo y con el contexto que nos rodea, para mirar con nuevos ojos como si se tratase de la primera vez que pisáramos los paisajes de nuestro estado.

Estamos ante una propuesta desde el punto de vista artístico del formato de ambientación, por su carácter envolvente, a diferencia de la instalación, en la cual el público aprecia o recorre desde el exterior la obra; propuestas estas, que tienen cabida en el marco del llamado campo expandido del arte contemporáneo.

Este conjunto escultórico como se ha señalado, posee la característica de estar abierto al entorno tanto espacial como social. En este espacio transitan o pacen los animales mostrando su corporalidad a escala en concordancia biótica y abiótica de la cañada, ostentando sus pieles y corazas policromadas para ser leídos en una experiencia inmersiva en el sentido amplio del término, que a la vez suscita y satisface el gusto por la curiosidad en temas de orden científico.

Modeladas con oficio, las 43 esculturas que habitan la cañada por donde corre el arroyo El Cedazo, de 100 proyectadas, fueron realizadas e instaladas a partir del año 2004, por la artista jalisciense Luz Elena Topete Flores, con la asesoría científica del paleontólogo Rubén Guzmán. Entre ellas se encuentran imponentes mamuts colombinos, felinos dientes de sable, perezoso gigante, bisontes y Camélidos gigantes de Aguascalientes, Oreodontes, oso de cola corta, lobos del Pleistoceno, Antilocáprido de Mooser, rinocerontes de dos cuernos, tortuga gigante terrestre, caballos mexicanos, Cánidos hienoides y el Gliptodonte mexicano. 

Esta propuesta integrada al desarrollo turístico El Caracol y a la exhibición de fósiles, sin sede museística exprofeso (en su momento hasta 2010), en el Centro de Educación Ambiental Cultural y Recreativo El Cedazo, puede asumirse como arte público a la vez que concebida como sendero interpretativo, ha tenido germen y autoría junto a otros proyectos del Centro para la Conservación del Patrimonio Natural y Cultural conocida como la Asociación Civil Zoyatal, de Aguascalientes, fundada en el año 2008. 


Actualmente la asociación se encuentra en activo, siendo el presidente de esta el biólogo, paleontólogo y ambientalista, Rubén Guzmán Gutiérrez, quien durante décadas ha dedicado sus esfuerzos a la investigación científica in situ y en laboratorio, la docencia universitaria, el trabajo y asesoría en museos de historia natural y de ciencias. Trayectoria que allende las fronteras, ha consolidado mediante la publicación por la alta calidad de sus investigaciones en revistas indexadas, libros, revistas y otras de divulgación de circulación global, que colocan a nuestro estado en la materia, entre los más activos del país y a nivel internacional, Igualmente pertenece a asociaciones y seminarios nacionales e internacionales en el campo de la paleontología. 

Además, la Asociación ha participado en la divulgación de la ciencia mediante la impartición de talleres y conferencias, dirigidos a la población en general, y de la misma manera a escuelas, tanto públicas como privadas. 

Ellos recurren a este tipo de formatos didácticos, como herramientas de interpretación y de acceso al conocimiento científico, así, tienden puentes que retoman el valor educativo con base en la experimentación, la creatividad, la capacidad de asombro y la construcción de conocimiento, no importando el alejamiento propiciado por la tecnología en particular en la población infantil, pues se considera que aún es posible maravillarse con la presencia, digamos por ejemplo, del esqueleto de una especie majestuosa que nos relaciona con ese patrimonio que se enmarca en la geodiversidad, y que es capaz, de contar historias sobre la evolución geológica del planeta o de otras narrativas que parten de la fantasía, la mitología o de la literatura.

Este grupo está integrado por biólogos, paleontólogos y otros especialistas dedicados al estudio de las ciencias de la tierra y la biodiversidad, que han promovido al asomarse el siglo XXI, ante autoridades de los diferentes niveles de gobierno, proyectos de orden científico, académico y comunitarios para impulsar y dar a conocer la inmensa riqueza que poseen diferentes sitios en el estado en cuanto a flora, fauna, yacimientos paleontológicos y vestigios arqueológicos.

Además de la salvaguarda de aquellos, en cuyas acciones han propuesto desde entonces, por ejemplo, la creación de senderos interpretativos así como museos de sitio, para la puesta en valor del patrimonio natural, cultural e histórico, con la mira en la conservación, protección, mantenimiento, restauración y el aprovechamiento sustentable, a cargo de la gente de ciencia y de las comunidades como depositarias y custodias de estos patrimonios, los cuales forman parte de la vida cotidiana y de la construcción de la identidad cultural de los pueblos.

Los primeros descubrimientos de restos fósiles en Aguascalientes se dan de manera casual durante la construcción de una finca durante el México colonial, tratándose muy probablemente del esqueleto de un mamut, cuya sustancia física desapareció al paso de los años.

Años más tarde y ya en pleno siglo XX se dan en el mismo tenor más hallazgos igualmente de proboscídeos. No obstante, existe un debate si es el doctor suizo Oswaldo Mooser Barandum (1903-1983), el padre del estudio de la paleontología de vertebrados en Aguascalientes y quien, en las instalaciones de la biblioteca del Centro Social Morelos, en el hoy Centro Histórico de la capital del estado, creó la primera sede de un museo que se asemejaba más a un gabinete de curiosidades, dedicado a esta ciencia; espacio que se perdió en el tiempo, pero no así parte de su colección integrada por restos de la megafauna, los cuales pueden apreciarse en el Museo Regional de Historia de la entidad.

El paleontólogo Guzmán subraya que Mooser fue el iniciador de la paleontología de vertebrados en Aguascalientes y que el científico “…publicó sus trabajos en revistas nacionales e internacionales, tanto en Estados Unidos como en Europa, dando renombre a nuestro estado en el ámbito académico de esta ciencia”.

Con respecto al municipio de Aguascalientes, sostiene que “…este cuenta con una importante tradición paleontológica que inicia en 1795 y continúa hasta la fecha, con sitios paleontológicos que son referente mundial de faunas prehistóricas, como los arroyos de El Cedazo, El Zoyatal, San Francisco, Cobos, Pargas, entre otros, sitios de donde: “…se han descrito especies fósiles que llevan el nombre de Aguascalientes y que son únicas en el mundo, como el Aguascalientia wilsoni y el Bison aguascalentensis”.

Desde 1986, las investigaciones se han dado de manera independiente, logrando contar en la actualidad con una colección de ejemplares fósiles de más de 10 mil piezas, producto de dichas incursiones científicas a los yacimientos procedentes de la región catalogados y registrados ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); fondo paleontológico que no cuenta con espacio para su exhibición, almacenamiento y conservación.

Desde el museo, podría en opinión de Guzmán Gutiérrez, abrirse la “Conformación del único centro de investigación y divulgación de la paleontología en el centro del país”, el cual agrega valor por considerarse un: “Generador de vocaciones científico-tecnológicas para los niños y jóvenes…” (…), además de “Detonador del turismo en el segmento cultural natural”, ya que: “Los centros de interpretación y museos paleontológicos constituyen importantes sitios de atracción turística y cultural en los ámbitos nacional e internacional”.

Las propuestas de creación del Museo de Paleontología de Aguascalientes han recorrido un largo periplo por tres lustros. En el año 2004 y 2007 se realizaron dos propuestas de diseños arquitectónicos para ser emplazadas en el ahora Centro de Educación Ambiental, Recreativo y Cultural El Cedazo, presentadas al ejecutivo estatal, entre otros, con los siguientes objetivos: 

*Creación de un espacio museístico que contribuya a la puesta en valor y apropiación del patrimonio paleontológico como generador de identidad en la sociedad.

*Conservar, investigar, exhibir y divulgar el vasto patrimonio paleontológico de Aguascalientes y la región.

*Comprender los efectos del cambio climático en la biodiversidad del pasado mediante el estudio del registro fósil que permita una mejor toma de decisiones y acciones de mitigación medioambiental de cara al futuro. 

Mas aún, estas propuestas que llevarían el nombre del ilustre Doctor Oswaldo Mooser, contaban, incluso, con los guiones museológicos y museográficos. Pero la administración estatal redirigió su política educativa, cultural y social, hacia la Isla San Marcos.

Al finalizar el año 2019, el incansable Rubén Guzmán, presenta el diseño ejecutivo de creación del museo a las máximas autoridades del ayuntamiento del municipio de Aguascalientes, sin encontrar eco, el cual era acompañado de la sugerencia del aprovechamiento de un inmueble propiedad municipal para darle esa vocación museística, para abonar a la perspectiva educativa y cultural en beneficio de la sociedad aguascalentense, aunada al potencial turístico de la propuesta.

Por ahora las paleoesculturas han sobrevivido a dos inundaciones y a varias administraciones gubernamentales. La intención de crear un museo paleontológico, ha sucumbido ante la voluntad política, pues contrario a propiciar un acercamiento a nuestro patrimonio mediante el acceso al goce y el disfrute de nuestros bienes, las autoridades inhiben el acceso a estos.

Levantan barreras, toda vez que no está permitido entrar con cámara fotográfica a ese parque público, como si se tratase el lugar de una instalación estratégica para la seguridad nacional, la cual es administrada por la Secretaría de Sustentabilidad, Medio Ambiente y Agua, contrario a los objetivos de: ” Brindar al visitante un espacio respetable y reconocido por sus políticas ambientales para que se logre la construcción del aprendizaje tras un proceso reflexivo, crítico, visual e interactivo…”; prosiguen: “El Cedazo es un espacio físico que ofrece la alternativa de disfrutar del campo y aprender de manera directa acerca de la naturaleza, las plantas, las aves…”.

Es imprescindible para la sociedad que se incremente y atienda el derecho de los ciudadanos a la cultura y a la educación. Para ello es necesario la creación de espacios en los cuales se apoye la formación de individuos plenos, para que desarrollen su cultura, participen de la construcción de ciudadanía y de una cultura de paz. Así se estarán abriendo nuevos horizontes para la sociedad en favor de la inclusión, la imaginación, la creación, la investigación y la innovación, en el marco de la democracia participativa y de los Objetivos de Desarrollo Sustentable, suscritos por México. 

Marzo de 2021

 

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