Tensión Por Ucrania/ Taktika  - LJA Aguascalientes
03/10/2022

La Casa Blanca, Washington, D.C. 13 de abril de 2021. El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, sostiene una conversación telefónica con el hombre a quien un mes antes había descrito como “un asesino”: el mandatario ruso, Vladimir Putin. La lista en la agenda bilateral es extensa: Afganistán, el control del armamento nuclear, la seguridad energética, el cambio climático. Sin embargo, hay un tema que tensa la plática: Ucrania.

Biden manifiesta su compromiso a la integridad territorial y la soberanía de Ucrania y expresa su preocupación por la concentración militar rusa en la península de Crimea y en la frontera con Ucrania. Por su parte, Putin comenta que la mejor salida a la crisis es atenerse al formato del Grupo de Minsk. 

La escena arriba mencionada sirve como prólogo al presente artículo, el cual pretende explicar los antecedentes de la crisis en Ucrania y analizar si este trance llevará a los Estados Unidos y la Federación Rusa al umbral de la Guerra Fría 2.0

En febrero de 2014, como respuesta a la defenestración del régimen pro-ruso en Ucrania, Vladimir Putin logró la anexión, gracias a la operación militar orquestada por los “hombrecitos verdes” (Fuerzas Especiales rusas), de la estratégica península de Crimea. Luego, la Federación Rusa financió y apoyó militarmente a los rebeldes de la cuenca del Donbass, una región poblada por habitantes de cultura y lengua rusa. 

El líder ucraniano, Petró Poroshenko, un fabricante de chocolates metido a político, fue impuesto tras la llamada Revolución de Maidan por los Estados Unidos. El ejército ucraniano, inexperto y torpe, se enfrentó, en febrero de 2015, en la batalla de Debáltsevo a las milicias del Donbass, reforzadas con “voluntarios” rusos. Los ucranianos fueron derrotados y Rusia logró una victoria estratégica que le permitió, junto con la anexión de Crimea, convertir al mar Negro en un “lago ruso”.

Después del encontronazo, siguieron años de tensión entre Moscú y Kiev. Sin embargo, en días recientes ocurrió un hecho que alteró el delicado equilibrio: el 24 de marzo de 2021, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, un comediante improvisado como político, firmó el decreto No. 117/2021, el cual dice que es política oficial de Ucrania recuperar, por la fuerza si es necesario, la península de Crimea.

A continuación, siguieron incidentes en la línea del enfrente. Luego, Rusia y Ucrania enviaron refuerzos militares a la zona de tensión. Esto provocó el nerviosismo en Berlín, Bruselas, Londres y París porque parecía presagiar el reinicio de los combates en el Donbass, la Crimea y el mar Negro.

El 1 de abril, el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin, reafirmó el compromiso de su país por la integridad territorial y la soberanía de Ucrania y condenó la “agresión rusa”. Una semana después, Moscú respondió a través de su secretario del Consejo de Seguridad, Kilolái Pátrushev, quien concedió una entrevista al rotativo Kommersant.

Pátrushev –apodado el Triple Yoda, por su comportamiento agudo y discreto- declaró: “¿Washington y Bruselas retienen a Rusia, o es su tarea la de impedir el desarrollo de Alemania?”1. Luego afirmó que los europeos se comportaban como “vasallos” y que el moderno “señor feudal” eran los Estados Unidos. Al final de la entrevista, el político ruso dejó entrever que no estaba en el interés de Rusia provocar una nueva Guerra Fría.


Al otro día, 9 de abril, el Departamento de Defensa anunció que el secretario Lloyd Austin viajaría a Europa para consultar con los aliados los siguientes temas: Afganistán, China, el covid-19, el terrorismo islámico, y la situación en Ucrania. Austin visitará Berlín, Bruselas y Londres. Por último, supervisará las maniobras militares DEFENDER-Europe 21, una evolución que contempla el envío de tropas y equipo desde los Estados Unidos a Europa para repeler a un agresor que se parece mucho a Rusia.

El domingo 11 de abril, la editora en jefe de RT y Sputnik, Margarita Simonyan, realizó unas declaraciones bombásticas: Rusia, en su óptica, puede “derrotar a Ucrania en dos días”, pero esta guerra “no será como la Segunda Guerra Mundial” y no “será tan larga como la Guerra Fría”. Para la periodista, será una guerra de un tercer tipo: “la ciberguerra”2.

El escribano concluye: primero, en las capitales europeas se discute abiertamente la posibilidad de una nueva guerra entre Rusia y Ucrania; segundo, la guerra, en caso de estallar, será entre la última semana de abril y el mes de mayo; tercero, el hipotético conflicto sería el justificante para acabar con el gasoducto NORD-STREAM 2, el cual llevará gas natural desde Rusia hasta Alemania, y para que Washington venda tanto su gas como más armamento a sus aliados europeos; por último, el hecho de que Biden y Putin hayan hablado es positivo, pues contribuye a disminuir la tensión.

Aide-Mémoire. – Otro foco de tensión para la Unión Americana es el mar de la China Meridional porque los estadounidenses se ven cara a cara con su gran rival en Asia: la República Popular de China. 

 

1.- Russia “would really not want” Cold War 2.0 https://bit.ly/3e360Uz

2.- To Kremlin Mouthpiece Warns of “Inevitable” War with U.S. Over Another Ukraine Land Grab https://bit.ly/3mMkigE


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