Decame-Ron. Crónicas hidrocálidas de la pandemia/ Origami  - LJA Aguascalientes
18/10/2021

Recién pasamos el día internacional del libro, que cabe señalar, es también el día de la rosa y del santo patrono de Cataluña, Sant Jordi. Muchas son las analogías entre estas dos celebraciones, tanto las flores, como los libros, nos adornan la vida, nos hacen olvidar un poco la pesadumbre de la cotidianidad. Por supuesto, no podíamos dedicar esta columna a ninguna otra cosa esta quincena más que a los libros, como ese objeto de culto que más allá de su contenido provoca placer abrir, hojear y poseer, en los estantes de nuestras bibliotecas personales.

En particular, aludiré a un libro muy especial, el Decame-Ron. Crónicas hidrocálidas de la pandemia, una obra que se planteó siguiendo los ideales de la editorial que lo publica: que fuera localista, sin fines de lucro, plasmando el sentir de gente valiosa, a propósito de la pandemia; en este sentido cuando Rubén Díaz y yo emprendimos el proyecto, decidimos invitar lo mismo a destacadas plumas que a ciudadanos no tan ligados a lo literario, pero sí a lo hidrocálido, grandes maestros y gente muy estimada aceptó la invitación.

Aunque en la festividad de Sant Jordi, la tradición dicta que a las mujeres se les dan rosas y a los hombres libros; en el grupo Editorial Kaos, creemos firmemente en la igualdad y la necesidad cultural que entraña el comprender el espectro completo de la realidad, a través de la narrativa de mujeres y hombres por igual. Aunque no todos los invitados respondieron con un texto, la casualidad obró, lográndose un libro constituido con las aportaciones de mitad hombres y mitad mujeres. Y es justo, en este lado, el femenino en el que me quiero centrar, son muchas quienes escribieron, y es vital hablar de ellas.

Leticia Acuña Medina, con toda su expertis de periodista hace una maravilloso recuento de cómo, cuándo y dónde nos llegó el covid-19; Laura Cacho, nos deleita con una pasita (bebida etílica, tradicional poblana) en compañía de su perro; Irma Gabriela Garza hace un poema usando los tiempos musicales mientras Diana Cárdenas usa el viejo juego del caricachupas para mostrarnos cómo se convive en la pandemia a través de la pantalla; Guadalupe Ruiz Cuellar narra la relación de dos mujeres teóricamente juntas, a quienes la pandemia acercó; Ana Paula Vargas utiliza el vehículo de la nostalgia de la presencia física de los mayores, sus papás para retratar lo que el covid nos arrebató; Blanca Teresa Rodríguez crea la descripción del placer de los detalles, cuando la pandemia nos permitió apreciarlos, con el tiempo detenido.

Zulaid Robledo nos lleva a una narración acuciosa de un día a día en el encierro, en la familia, en las presiones del home office; María Elena Luján expone, desde su perspectiva de médica en el IMSS, cómo sufren los profesionales de la medicina en su hogar y su trabajo; Martha Dávila combina su pasión por la filatelía con la añoranza del Aguascalientes de los ochentas; Lizet Romero hace un diálogo introspectivo de los estadios mentales por los que la pandemia nos hizo circular.; Aline Chantal nos recuerda cómo vivimos del aire y justo es mediante esta vía que nos contagiamos de un virus que nos puede matar; Katia Rodríguez nos invita a la reflexión sobre lo que la pandemia nos va a dejar tras de sí, con una visión racional.

Anette Mejía , tiene un doloroso relato de cómo el contagio entró por su puerta junto a los primeros contagios del Estado; Mayela Lilí Romo, habla de su primer día de las madres en confinamiento; Tulia Estela Carrera se duele del alejamiento físico, de no poder abrazar a su madre, a su familia; Irlanda Vanesa Godina hace transposición de tiempos para mostrarnos cómo el ejercicio se volvió necesario y cómo se vive la pandemia con conciencia del contagio y sin ella; Elena Anaya retoma el género epistolar, para escribirle a su hija a la que explica los problemas de la pandemia y de ser mujer en este país misógino. 

Además, la portada es artesanal, se trata de un grabado de una artista hidrocálida Ari Rojas, que a través de la imagen de dos puertas, una de entrada y otra de salida, coronadas por una enredadera de hojas, nos muestra que el confinamiento también nos abrió otras posibilidades hacia el interior, a la convivencia con nosotros mismos y con los nuestros, que la vida está en nosotros y en los otros, que la convivencia hace falta, pero ser conscientes del autocuidado y del cuidado de los otros, es esencial. La vida sigue y pensar en comunidad es indispensable.

El libro fue un enorme esfuerzo de la iniciativa privada (grupo Kaos S. de R.L.) que fue apoyado por el IMAC, a quien agradecemos todo el apoyo, principalmente a través del regidor presidente de la Comisión de Cultura, Óscar Estada, y de jefa del departamento de Ediciones y fomento a la lectura, mtra. Rocío Castro.

Decame-Ron, es el conjunto de historias de mujeres y hombres que sufrieron cada uno la pandemia desde su otredad, desde su propia personalidad y circunstancias. He aquí un conjunto de voces de la provincia que dejan para la posteridad su vida, como en el Decameron de Bocacccio y los Cuentos de la Peste de Vargas Llosa. El libro puede adquirirse en La librería de los escritores, o mediante Mercado Libre: https://bit.ly/3scQ8nA.

 

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