¡Yo la pago! ¿A ti qué? (1ª parte) - LJA Aguascalientes
16/04/2024

Víctor Hugo Salazar Ortiz y Sergio Reyes Ruiz

Movimiento Ambiental de Aguascalientes, A.C.

 

En las ciudades contamos, entre otros servicios, con dos que son básicos en los hogares: el agua y la luz. Estos tienen un costo y pensamos que pagar por ellos, a las compañías que se encargan de su administración, nos autoriza a consumirlos como nos dé la gana; sin embargo, poco o nada se sabe de cómo se obtienen, es decir, cuál es su origen, los procesos empleados para extraer el agua y generar la electricidad que llega a la ciudad. Vamos a hablar de ello y explicar por qué pagarlos no nos da el derecho de malgastarlos.

En esta primera entrega comenzaremos por el agua. Creo que casi todos sabemos que el agua que utilizamos actualmente en las casas, los comercios, las escuelas y la industria, no proviene de fuentes superficiales (ríos, lagos), sino subterráneas, es decir, se extrae del subsuelo y las profundidades para su extracción van en aumento, lo que implica hacer obras de infraestructura para la construcción de pozos y tanques de almacenamiento, una vez hecho esto usar maquinaria que funcione algunas horas diarias los 365 días del año; además, instrumentos tecnológicos y sustancias químicas para el tratamiento y depuración del agua para que alcance ciertos niveles de potabilidad. Todo esto genera el aumento en los costos de extracción y purificación.

Una de las razones para que esto comenzara a hacerse es que los ríos que antiguamente atravesaban las ciudades, o pasaban cerca de ellas, empezaron a utilizarse como vertederos industriales y domiciliarios, lo que provocó, en un primer momento, que esa agua, alguna vez potable (o al menos limpia), se convirtiera en un líquido insalubre, no apto para el consumo humano ni de animales, en algunos casos solo aprovechable para riego de cultivos, pero a veces ni eso debido a su alto contenido de sustancias químicas tóxicas.

En el pasado bastaba con construir acueductos para que el agua llegara a las ciudades y a los campos agrícolas, pero con el incremento poblacional y su expansión comenzó a entubarse para llevarla y distribuirla a lugares más distantes, lo que generó el origen de su control administrativo estatal y recientemente privado.

El derecho al agua es una garantía constitucional y el Estado, a través de sus representantes gubernamentales, debe ser garante de que el pueblo la reciba, por lo que cuando este vital recurso falta es al Estado al que se le debe exigir que lo proporcione, y es éste el que tiene que responder, independientemente de que esté concesionada su distribución, pues por mandato constitucional son los representantes gubernamentales los que deben vigilar que al pueblo no le falté el agua, mientras haya.

El agua es un recurso renovable, pero no es inagotable, dado que datos oficiales afirman que sólo el 0.007% del agua existente en la Tierra es potable, y esa cantidad se reduce año tras año debido a la contaminación. Es por ello que debemos cuidarla, y una forma de hacerlo es reusándola y tratándola. El reuso debemos comenzarlo en el hogar, y para que contemos con una agua de calidad debemos evitar usar sustancias que no se disuelvan en ella (en especial químicos) haciendo imposible su depuración, por eso debemos buscar productos de limpieza biodegradables, lo que nos garantizará en nuestras casas la generación de una agua gris (es decir el agua que ya usamos y su tonalidad es gris) que pueda reusarse. Esta es la que sale de la lavadora, del fregador, del lavamanos, de la regadera, en fin, de tantos sitios como podamos y reusarla para trapear, lavar, el patio, la cochera, en el inodoro, en el jardín/macetas, en fin, en tantos sitios como nos sea posible. Esta práctica tiene grandes ventajas desde un punto de vista medioambiental, ya que supone un ahorro en el consumo. ¿Cómo de cuánto hablamos? La generación de agua en una vivienda de 4 personas es de unos 600 Lts./día. Esto significa que con el aprovechamiento de las aguas grises tenemos agua para el uso del inodoro de todo un año (38.000 Lts.) así como también para el riego diario del jardín (100 puntos de goteo). Al mismo tiempo devolvemos al medio unos 140.000 Lts. de agua de muy buena calidad. 


Por su parte, el agua tratada puede reutilizarse para usos industriales o de riego (como se hace, por ejemplo, en la UAA, las áreas verdes son regadas con agua tratada proveniente de su planta de tratamiento). Lamentablemente no se exigió a las empresas contar con este proceso de reciclamiento de manera que se cuidara el agua; y tampoco lo implementaron los gobiernos en la política pública como un asunto estratégico prioritario; debido a ello hemos ingresado en una crisis hídrica, pues se ha estado extrayendo más agua de lo que naturalmente se recupera en tiempo de lluvias.

Si todos tomamos conciencia del problema de escasez de agua que estamos comenzando a padecer a nivel mundial, y no se diga en nuestro estado, entonces podemos poner nuestro granito de arena ayudando, ya desde nuestras casas, a ahorrar el agua. Con pequeñas modificaciones en nuestros hábitos diarios, se puede conseguir salvaguardar este recurso vital para el planeta. Así que cuando se te solicité hacer un uso más racional del agua no digas ¡Yo la pago! ¿a ti qué? Pues puede llegar el momento en que ni con todo el dinero y oro del mundo puedas contar con este bien de subsistencia básico.

 

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