Candidatos a la alcaldía: ¿y la seguridad vial?/ Agenda urbana - LJA Aguascalientes
26/10/2021

La seguridad vial en Aguascalientes es un problema cada vez más preocupante, pues los hechos de tránsito no solo son más recurrentes sino más severos, especialmente en Segundo Anillo, una autopista urbana donde la velocidad vehicular aumentará a medida en que se construyan aún más pasos a desnivel y se eliminen los elementos que en cualquier ciudad permiten moderar la velocidad, como las intersecciones, los semáforos o los cruces peatonales. Incluso, desde 2018, aún antes de consolidar el circuito de flujo continuo de Segundo Anillo, los hechos de tránsito ya eran preocupantes: según el Secretariado Técnico del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes, ese año en Aguascalientes murieron 284 personas en hechos de tránsito, es decir, 24 personas al mes, mientras muchas más resultaron lesionadas. En ese contexto, los candidatos a la presidencia municipal de Aguascalientes deberían explicar qué harían para mejorar la seguridad vial, pues, aunque el gobierno estatal sea corresponsable de la situación al construir autopistas urbanas, el municipio es responsable de gestionar el tránsito e implementar el reglamento de movilidad. Entonces ¿qué hacer?

En primer lugar, aceptar que los hechos de tránsito no son responsabilidad exclusiva de automovilistas irresponsables que conducen a altas velocidades o en estado de ebriedad, o de peatones o ciclistas imprudentes que transitan en lugares equivocados –aunque, desde luego, son causas principales de los hechos de tránsito– sino también de quien diseña, construye y administra las vialidades, o sea, de los gobiernos estatal y municipal. ¿Por qué? Porque la configuración física de las vialidades induce a los automovilistas a conducir a una mayor o menor velocidad: por ejemplo, una vialidad más ancha, sin elementos como semáforos, pasos peatonales o reductores de velocidad, naturalmente hará que los automovilistas conduzcan más rápido porque nada les impedirá hacerlo, pero también porque el diseño mismo de la vialidad inducirá una mayor velocidad; lo cual es una responsabilidad directa e innegable de quien haya diseñado o construido la vialidad, o bien, del encargado de administrarla una vez se encuentra en operación. Entonces, además de programas de cultura vial, ¿qué proponen los candidatos para moderar la velocidad en autopistas urbanas como el Segundo Anillo? 

Y ¿por qué es importante moderar la velocidad vehicular? Porque la velocidad está estrechamente relacionada con la severidad de los hechos de tránsito: por ejemplo, según el World Resources Institute (2015), la probabilidad de morir atropellado por un vehículo a 50 km/h es más del doble que a 40 km/h y cinco veces más que a 30 km/h (WRI 2015). Es decir, las muertes por hechos de tránsito son prevenibles cuando ocurren a una menor velocidad y, por ello, es indispensable diseñar vialidades que lleven a los automovilistas a conducir más despacio. En otras palabras, prevenir hechos de tránsito no solo requiere fortalecer la cultural vial y aplicar el reglamento de tránsito, sino también configurar las vialidades con parámetros de diseño que garanticen un tránsito eficiente pero más seguro para todas las personas.

Muchos dirán, por supuesto, que moderar la velocidad vehicular resultará en pérdidas de tiempo para los automovilistas, pero ¿manejar a una menor velocidad realmente afecta significativamente el tiempo de traslado? Existen estudios que sugieren que esas pérdidas son marginales cuando un vehículo mantiene una velocidad moderada pero constante durante todo su recorrido. Por ejemplo, París, una ciudad de más de 12 millones de habitantes, recientemente redujo los límites de velocidad vehicular de 50 a 30 km/h en distintas zonas del área urbana, lo que aumentó el tiempo de recorrido promedio de los automovilistas en solo 18 segundos por kilómetro (El Tiempo, 11-10-2017). En otras palabras, conducir a una velocidad moderada no necesariamente aumenta el tiempo de recorrido de manera significativa pero sí puede ayudar a reducir los hechos de tránsito, lo que a su vez permite mejorar la seguridad de todos los usuarios de la vía pública, incluyendo automovilistas, usuarios del transporte público, ciclistas, peatones, entre otros.

En conclusión, el próximo presidente municipal de Aguascalientes deberá tomar en serio la seguridad vial si realmente busca elevar la calidad de vida en la ciudad. ¿Qué puede hacer? Por ejemplo, impulsar un programa para rediseñar la configuración geométrica de intersecciones peligrosas o modificar de manera táctica secciones específicas de ciertas vialidades para inducir una menor velocidad vehicular, tal como están haciendo muchas ciudades en México y en el mundo. Igualmente, puede instalar elementos como reductores de velocidad, bahías de seguridad, bolardos, mobiliario de protección, semáforos peatonales, entre otros. O bien, además de aplicar el reglamento de movilidad, puede explorar otros modelos más complejos e impopulares pero sumamente efectivos como las fotomultas. Lo que no puede hacer es ignorar un problema evidente que todos los años quita la vida o lesiona a cientos de personas.

 

[email protected] / @fgranadosfranco


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