Sin maestros no hay matrícula/ Alegorías Cotidianas  - LJA Aguascalientes
25/02/2024

Sin duda alguna, para la educación formal es importante reconocer a los profesores y maestros de cada institución.

Gracias a los docentes la educación subsiste. Si bien una parte de la educación es obligatoria y “gratuita” de manera privada y política es, como institución, uno de los negocios más rentables, de ahí que los sindicatos, las plazas son un verdadero negocio, lo mismo para las escuelas privadas, cuando saben fidelizar a sus clientes por su trabajo.

Si bien es cierto que, con la pandemia muchas escuelas privadas se han visto desfavorecidas mientras aquellas que supieron adecuar su modelo educativo han mantenido la matrícula y son recomendadas por los padres de familia a ojos cerrados.

Mientras tanto, lo mismo sucede con las escuelas públicas, las que trabajan bien son recomendadas y los padres de familia buscan de una y mil formas el que sus hijos, cuando va a iniciar su educación preescolar, primaria o secundaria, obtengan un lugar en esa escuela en específico.

Los docentes somos la materia prima de toda institución educativa y somos los encargados de la educación y las relaciones públicas, es decir, no solo formamos, sino que con nuestro estilo de enseñanza mantenemos a los alumnos.

Cuando los estudiantes no tienen un seguimiento, y no se sienten atendidos, se van y no hay más que hacer, muchos buscan otra oportunidad si pensamos en chicos de secundaria, bachillerato y universidad, mientras que otros no.

Como docentes también buscamos trabajar en un ambiente donde nos sintamos cómodos, y esto incluye una y mil situaciones, modelo educativo, administración de recursos humanos y en ocasiones pago. Más de uno trabaja en dos o tres escuelas al mismo tiempo, es pesado, más sencillo con el teletrabajo, pero aún así complicado.

El año pasado, así como este las instituciones (la mayoría) decidieron no celebrar con una comida o baile a sus docentes. La partida presupuestal por recomendación del IEA fue la de obsequiar bonos a sus maestros, en agradecimiento por su labor, además de los correos electrónicos genéricos donde el director ofrece unas palabras por el día. Lo mismo ocurrió con algunas tecnológicas y la Universidad Autónoma quien incluso realizó la tradicional rifa de manera virtual.

En cuanto a las escuelas particulares hubo todo tipo de celebraciones, caravanas (ahora que están de moda) entrega de obsequios, tarjetas de regalos, pero todas ellas acompañadas de un correo institucional con una carta o un video. Reconozcamos también que algunas otras realizaron comidas en grupos pequeños.


Lo importante en realidad no son las rifas, las comidas sino el reconocimiento (aunque sea de manera genérica en un correo interno) que los directores o rectores pueden hacer a su personal.

La dirección de una escuela o una gran institución siempre denota el estilo de quien la encabeza, algunos más sociables que otros, unos más letrados y otros más preocupados por el capital humano y alumnado, pero cada uno deja su sello por sus acciones más que por los discursos.

Algunos directores buscan una plataforma política a partir de su administración, otros simplemente cuidan su imagen en redes sociales mientras que algunos, los menos quizá, trabajan solo por su institución sin que se distraigan por el qué dirán, la popularidad o la política.

Un buen maestro marca la vida de un estudiante mientras que el estilo de administración de los directores y rectores marcan por completo a la institución donde laboran.

En la verdadera práctica, son los estudiantes y los padres de familia quienes en realidad nos dan el reconocimiento y agradecimiento. Cada uno de ellos fue beneficiado de nuestro servicio, en ocasiones para toda la vida, en otros momentos quizá sólo para salvar el día, la semana de cada uno de ellos en la vida cotidiana.

Aun en la universidad existen algunos padres de familia que le da a uno todo el permiso con los jóvenes adultos, eso es muy gracioso, pero es una manifestación de confianza por el cambio o avance que ven en sus hijos.

Cada vez que un chico se gradúa y tiene la posibilidad de insertarse a la vida laboral su perfil profesional es un avance para ellos y para nuestra economía, así como cada chico que continúa la secundaria o el bachillerato, pues también el ambiente familiar influye en que lleven a término sus estudios y los docentes luchan porque continúen y cambien el paradigma familiar.

El expresidente uruguayo José Mujica insistía en invertir en la educación: “Vamos a invertir primero en educación, segundo en educación, tercero en educación. Un pueblo educado tiene las mejores opciones de vida y es muy difícil que lo engañen los corruptos y mentirosos”. Esa premisa incluye a los docentes, capacitación, equipo, material didáctico, mobiliario en casa y en la institución no únicamente en las instituciones.

México necesita ser un país educado pero no únicamente en el sentido letrado sino también en esa educación que se da en casa y nos hace amables y resilientes. La calidez humana no se aprende en los doctorados y las aulas sino en casa aunque también es una decisión.

Sin maestro no hay matrícula, no hay que administrar, no hay que presumir, mantener la materia prima es una de las más grandes tareas de las instituciones.

Laus Deo

 

@paulanajber


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