Memazos/ Bajo presión  - LJA Aguascalientes
30/01/2023

A la turba no le interesa entender sino ser escuchada, no le interesa explicar sino ser aplaudida, entre quienes conforman la barahúnda destacan aquellos que buscan liderarla, a toda costa, todo sea por el reconocimiento de ser el mensaje origen del meme, de ser señalado como quien generó la idea; en busca de encabezar las tendencias, quienes escriben para redes sociales se despeñan en la velocidad y el simplismo, cualquier efecto y causa lo reducen a una imagen, a un chiste.

No falta quien busque el reconocimiento de líder a través de la queja, toman un hecho, sus memes, y vociferan en contra de lo que nos está haciendo esa cultura de la simplicidad, se lamentan, por ejemplo, de que los resultados de las elecciones recientes son producto de la política del meme, así explican que Samuel García haya ganado la gubernatura de Nuevo León, entonces hacen rabieta en contra de quienes creen que votaron por ese candidato por lo que hizo en sus redes Mariana Rodríguez, su esposa, la influencer. ¿En serio?, sí, eso explica todo.

La política del meme que señalan puede funcionar en el caso de Samuel García, sin embargo, de lo que no se dan cuenta es que reducir a eso la explicación, anula la posibilidad de analizar otras victorias electorales, como el de la hija de Félix Salgado Macedonio y, en este caso, invisibilizar que el electorado no considero el nepotismo, la imposición e hizo a un lado las acusaciones de agresor sexual del candidato que no fue.

La política del meme como justificación de las elecciones sólo funciona para provocar una reacción efímera, no para establecer una conversación, como en el caso de la caricaturización del resultado de las elecciones en la Ciudad de México, dividiendo la capital del país entre chairos y fifis, los que pagan impuestos y los que reciben subsidios; como en otros casos, los memes pueden resultar chistosos, pero su humor es superficial y casi siempre esconde aspectos deleznables de quien critica, clasismo, racismo, discursos de odio y opiniones que promueven la desigualdad; aspectos negativos que si se le revelan a quien usa el meme, se disculpa señalando que es un chiste.

Con el pretexto del sentido del humor, se explica todo a través de un meme, obviando que son unas anteojeras que impiden iluminar los aspectos más oscuros de nuestros prejuicios, una vez que se trasciende la superficialidad y se muestra que muchas veces la risa fácil es resultado de una tradición intolerante, que se burla de las diferencias antes que intentar comprenderlas, como el pastelazo, que busca únicamente la reacción, al sobresalto no sigue nada, sólo la burla.

Quienes no entendemos la necesidad de simplificar la burla cualquier hecho en nombre de la risa, por esta urgencia de aceptación de la turba, nos vemos relegados a ser calificados como personas sin humor, amargados que siempre quieren tomarse la vida en serio, incapaces de comprender que es un simple meme, una imagen, un chiste… y sí, sí lo entendemos, al menos yo creo entenderlo, lo que no me explico es en qué momento se puede dejar de saltar de superficie en superficie para intentar aprehender una explicación a lo que está ocurriendo.

Lo más preocupante es que las quejas sobre la política del meme se basan en la misma táctica de lo que critican, al chiste fácil se le descalifica con la crítica superficial, a la ocurrencia se le contrapone el enfado, y nunca hay tiempo para analizar qué esconden esas actitudes. Así, en más de una ocasión, meme contra meme, se termina ocultando que seguimos promoviendo prejuicios y diferencias que parten de nuestra moralidad, del temor a lo diferente y diverso, en la eterna descalificación.

Sin duda, habrá quien haya querido emplear la política del meme como estrategia, como el candidato que se dedicó a insultar a sus votantes, sin embargo, reducir los resultado de la elección a esas tácticas, niegan el valor de quienes salieron a ejercer su ciudadanía de forma libre, con la conciencia de que su voto es su decisión personalísima.

Coda. “Un libro es una especie de espejo, cuando un mono se mira en él, no descubre la imagen de un apóstol”, de nuevo, siempre, Lichtenberg.


@aldan


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Director editorial de La Jornada Aguascalientes
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