El Agua y Jesús Terán (adicional 3)/ Cátedra  - LJA Aguascalientes
25/10/2021

El agua y la tierra, los dos fluidos esenciales de los que depende la vida, se han convertido en latas globales de basura

Jacques Cousteau

 

En la entrega anterior di por concluido el tema relacionado con el problema del agua en nuestro Estado, reconociendo haber calculado en forma insuficiente el espacio; asimismo, reconozco también la razón que asiste a quienes consideran necesario conocer mi planteamiento completo para redondear su opinión al respecto. Por esta razón decidí incluir este complemento con dos entregas más, en las que espero cumplir las expectativas. 

Nos quedamos en que en 1950 existían no más de 50 pozos artesianos incluidos dos o tres pozos profundos en todo el Estado; las necesidades de la ciudad de Aguascalientes a este respecto se resolvían con la red de distribución de agua potable alimentada por la que brotaba naturalmente en el manantial de aguas termales de Ojocaliente, razón por la cual incluso se desconocían los calentadores de agua. Y aunque el prietito en el arroz estaba en que en la periferia -donde la red no alcanzaba a llegar porque la ciudad empezaba a crecer a un ritmo mayor al acostumbrado- también se resolvía con la de los pozos caseros porque el nivel de los mantos acuíferos se encontraba a escasa profundidad.

Sería prolijo enumerar las causas históricas por las que a raíz de esa fecha apareció la fiebre de perforación de pozos; solo mencionaré casos como el cultivo familiar de vides, olivos y moreras, prohibidos por la corona a principios del siglo XVII para evitar la competencia a los productos elaborados en la península española, principalmente vino y aceite de oliva, o los productos de seda importados de China, cuyo comercio también estaba acaparado por la corona. 

El caso es que el cultivo de vides y la producción y comercio ilegal del vino fue proliferando al acercarse la guerra de Independencia gracias a la desobediencia de personas como el cura Miguel Hidalgo; en Aguascalientes prosperaron estos cultivos sobre todo con el paso de la acequia sur que bajaba de Ojocaliente hacia El Encino, donde se multiplicaron las huertas que perfumaban la ciudad; o en las casas grandes de las haciendas, donde se empezaron a producir vinos “de la casa” a iniciativa de los sacerdotes que requerían vino para consagrar que, a la larga, dio origen a la primera marca creada en el continente americano que surgió a mediados del siglo XIX en Parras, Coahuila, con el nombre “Sangre de Cristo”, gracias al enólogo italiano Miguel Ferriño “Inspirado por el vino de su patria ‘Lacrima Cristi’.”

Así aparecieron los cultivos específicos de viñedos y el producto embotellado que empezó a comercializarse. En Aguascalientes, una de las vitivinícolas que más duraron fue la de San Ignacio, surgida en la Hacienda Nueva cuya tierra distribuyó Jesús Terán entre sus campesinos, disponiendo de un terreno para la construcción de la Fábrica de Hilados y Tejidos de San Ignacio que produjo casimires de calidad europea, experimento al que la historiadora Patricia Galeana se refirió así: “Por ello puede situársele, con toda justicia, entre los precursores de la Reforma Agraria, la que todavía tardaría medio siglo en hacerse realidad…” pues “…pensaba que la democracia republicana era el mejor sistema de gobierno que podía darse a una nación”.

Desde el punto de vista de la Economía política, que Jesús Terán conocía bien, eso significaba destruir el sistema feudal de las haciendas para dar paso a la industrialización a que aspiraba la naciente clase burguesa transformando, de paso, a parte de los campesinos en obreros mediante el adiestramiento adecuado. 

El caso es que estos ejemplos y otros que omitimos, desembocaron a la mitad del siglo XX en la fiebre de los inversionistas que pretendieron obtener enormes ganancias con la plantación frutícola intensiva, especialmente de vid, durazno y guayaba, a raíz del éxito obtenido por Nazario Ortiz Garza, ex-secretario de Agricultura del presidente Miguel Alemán, quien fundó los “Viñedos Ribier” hacia 1953.


El éxito del que quisieron ser partícipes imitando a Ortiz Garza, terminó como un experimento fallido en el que resultaron descalabrados por su ignorancia del terreno en que pretendieron incursionar. Pero entre sus pérdidas se incluyó la que fue de grandes consecuencias para el pueblo de Aguascalientes: 

MÁS POZOS. La perforación de pozos que se multiplicó para poder regar los plantíos, provocó un mayor descenso en el nivel de las aguas profundas almacenadas en las oquedades freáticas. El experimento de aquellos fruticultores de mostrador que desconocían el terreno agrícola, provocó el problema severo que encendió las luces rojas de la presidencia de la República cuando la Secretaría de Recursos Hidráulicos del presidente López Mateos lo alertó acerca del grave riesgo que estaba enfrentando el Estado de Aguascalientes al perforar una cantidad de pozos exorbitante que contribuyó a pasar de 50 a los 467 en tan solo 13 años: de 1950 a 1963. López Mateos firmó de inmediato el decreto que establecía la veda permanente de perforación de pozos, que se supone continúa vigente.

GANADERÍA. Sin embargo, en esa misma década se promovió la creación de cuencas lecheras por parte del gobierno; entre las que recuerdo estuvieron la del ejido de La Luz en El Llano, la de Cosío, me parece que en el ejido de San Jacinto, por lo menos. Pero el problema que se estaba incubando fue que el ejemplo cundió también entre la iniciativa privada; pero no es lo mismo la ganadería de lidia, donde los toros se crían en potrero -como los famosos de La Punta, Chichimeco o Peñuelas- que la producción de leche o carne que requiere grandes extensiones dedicadas a la producción de alfalfa y otros forrajes que son los que más agua exigen. Los pozos se siguieron perforando por sobre la expresa prohibición presidencial.

INDUSTRIALIZACIÓN. Otra fiebre que profundizó aún más el problema sobre todo en la ciudad de Aguascalientes, fue el de la industrialización. A mi juicio fue la peor de todas.

Empezó de una manera prudente en 1966, apoyando a las industrias locales que habían surgido en gran medida de artesanías familiares pero se habían sostenido y hasta desarrollado con base en intuición y grandes esfuerzos. Cuando se creó el Centro de Adiestramiento Técnico del IMSS, se invitó a aquellos empresarios improvisados a participar en cursos impartidos por especialistas entre los que se contaban instructores del Centro Nacional de Productividad; se encontró con fuertes reticencias iniciales por parte de los dueños, pero finalmente aceptaron enviar primero a aprendices que participaron en cursos de Adiestramiento para obreros, en talleres como los de Costura y Bordado Industrial, o los superiores para trabajadores destacados en el curso de Cuadros Intermedios o Gerentes de Producción; cuando empezaron a ver buenos resultados, los patrones aceptaron asistir al Seminario para Ejecutivos en cuya clausura estuvo presente el Delegado Zozaya, al que lo primero que le dijeron fue: “Hasta que supimos que el Seguro Social también es para nosotros”.

Grandes ventajas se obtuvieron de aquellos cursos, entre otros el de rediseño de plantas industriales, que sirvieron para corregir los errores en que habían incurrido al construir sus empresas, lo que resultó, junto con muchos otros beneficios, en dejar de sufrir pérdidas propiciadas por ahorros malentendidos, corrección de tiempos mal calculados, materiales mal seleccionados, falta de atención a los trabajadores en diversos aspectos que en lugar de aumentar disminuyen su productividad, etc. 

Total, se acabaron los empresarios que eran los “hombre-orquesta” que todo lo querían controlar personalmente, cuando empezaron a aprender a delegar y a confiar en los trabajadores que habían sido capacitados como supervisores con jerarquía.

El resultado fue tan evidente que participaban en forma coordinada con organizaciones similares por conducto de la Asociación de Industriales del Estado de México, asistiendo a reuniones de alto nivel en Naucalpan, a las que acudían cómodamente en un avión que les facilitaban sus patrones. La prosperidad de aquellas industrias que se habían sostenido en forma improvisada se notó de inmediato. Pero…

 

“Año del bicentenario del natalicio de Jesús Terán”

Por la unidad en la diversidad

Aguascalientes, México, América Latina

 

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