El sistema nacional de transparencia y el fortalecimiento del enfoque de derechos humanos en pro de acciones para prevenir la violencia de género/ La Transparencia, sendero para la igualdad - LJA Aguascalientes
02/02/2023

Percibo con agrado bastantes esfuerzos que se han materializado en acciones visibles para abonar a la temática de la equidad de género, en lo que el Sistema Nacional de Transparencia no ha sido excepción, les comenté en mi anterior artículo sobre la elaboración conjunta y la publicación del libro titulado Equidad de género en el acceso a la información y la protección de datos personales: empoderamiento y salvaguarda para los derechos humanos de las mujeres, que tuvo un evento de presentación en modalidad presencial y a distancia el pasado día 7 de mayo en la ciudad de Cuernavaca, Morelos y previamente fue presentado de manera virtual en un primer evento llevado a cabo por el ITEA el 8 de marzo.

Pues bien, partiendo de la situación atípica que tuvo motivo horas antes del evento en Cuernavaca, por el episodio de violencia narrado por quien fuese presidenta del Instituto anfitrión (lo que fue motivo de descripción y análisis en mi anterior artículo), la situación ha cobrado bastante atención, pero sobre todo ha dado pautas de acción, y el tema no es menor considerando que los institutos de transparencia en el país (conocidos como órganos garantes) defendemos derechos humanos, en concreto: el acceso a la información pública y la protección de datos personales, establecidos en el rango constitucional en favor de toda persona.

Independientemente de que nuestro material de análisis, estudio y defensa es muy específico, sin embargo ello nos coloca en una situación particular, consistente en trabajar constantemente en pro de los derechos humanos en general, es decir, que no podemos por un lado actuar a favor de los dos derechos que son nuestra materia de competencia, pero permanecer al margen de toda conducta o situación que se presente dentro de alguna estructura del sistema, que implique una vulneración a otros derechos.

Así las cosas, en el seno de otra de la comisiones temáticas que forma parte del sistema, en concreto la de derechos humanos, equidad de género e inclusión social, nos dimos a la tarea (me incluyo porque formo parte también de esa comisión) de analizar y aprobar un documento denominado “Decálogo para el fortalecimiento del enfoque de derechos humanos, igualdad de género e inclusión social y para realizar acciones de prevención de la violencia de género en las acciones de las y los integrantes, así como de las instancias del sistema nacional de transparencia, acceso a la información pública y protección de datos personales”, documento que se venía trabajando desde semanas atrás por algunas y algunos integrantes de esa comisión.

Este documento que una vez aprobado en comisión temática, se subió y se aprobó en consejo nacional, es sin duda un notable esfuerzo que pone sobre la mesa la obligación institucional de trabajar en pro del respeto a los derechos humanos, la igualdad, la equidad de género y la no discriminación, incorporando los más amplios principios y valores en que se sustenta el sistema nacional de transparencia, enunciando aquellas máximas para garantizar esos aspectos, en el ejercicio de nuestro servicio público, favoreciendo su goce y ejercicio de las personas que laboran en nuestros institutos, el adecuado funcionamiento institucional y una acción congruente con los principios democráticos que nos corresponde defender.

Es así que las máximas que integran este decálogo son: respeto, compañerismo, inclusión, colaboración, profesionalismo, evaluación, objetividad, autonomía, certidumbre y sostenibilidad. En su conjunto buscan fortalecer el adecuado desarrollo de climas institucionales sanos, es decir en ámbitos de igualdad y libres de violencia, en donde toda persona que a su vez forme parte de ellos, no solamente goce de tales condiciones, sino que también las replique en el servicio que se brinda y para lo cual somos creadas y sostenidas las instituciones.

El asunto se vuelve aún más relevante cuando se sube a consejo nacional y desde ahí se acoge y se aprueba, fijando así una clara postura en pro de la igualdad de género y el respeto a los derechos humanos de toda persona, toda vez que si bien los temas técnicos y profesionales en nuestro actuar han sido el tema cotidiano de análisis por la representación nacional, sin embargo el factor humano y el respeto de los derechos cobra esencial relevancia y marca una dinámica que los prioriza, lo que considero por sí implica un paso adelante sobre el que no puede darse retroceso.

Pudiese considerarse al decálogo como un punto de partida, cuando hay bastantes situaciones qué atender o a las que hay que voltear a ver, sin embargo lo trascendente será replicarlo al interior de nuestras instituciones y mantenernos alerta de su observación y cumplimiento, porque el enfoque de derechos humanos y su tutela y defensa se construye todos los días.

 


/Brenda Macías

@BrendaM87108028


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