La mexicana promedio II/ A lomo de palabra - LJA Aguascalientes
23/01/2022

If I want to understand an individual human being,

I must lay aside all scientific knowledge of the average man…

C.G. Jung, The Essential Jung: Selected Writings

 

Quedamos que, si atendemos la información censal más reciente, el mexicano promedio no es un hombre, sino una mujer: una joven –bueno…, ya no tanto– que este 2021 celebra su 30 aniversario –la mexicana promedio es un año mayor que el habitante promedio de la India, y unos 26 más joven que el del Principado de Mónaco–. La nombramos María Fernanda y dijimos que tiene que ser una mestiza que habla español pero ninguna lengua indígena. La estadística muestra que sabe leer y escribir y que no padece de ninguna discapacidad.

También dijimos que María Fernanda radica en el oriente de la Ciudad de México (CDMX), esto es, en el corazón de la Zona Metropolitana del Valle de México: ella es una de las más de 9.2 millones de almas que habitan la capital de la República Mexicana, en su demarcación territorial más poblada. Ahí, en Iztapalapa viven un millón 835 mil personas, esto es, más gente que la que habita estados enteros del país –Colima, Baja California Sur, Campeche, Nayarit, Tlaxcala, Aguascalientes, Zacatecas y Durango registran menos población– e incluso algunos países –Mauricio, Chipre, Trinidad y Tobago, Estonia, Luxemburgo…, por mencionar algunos–. Considerando toda superficie de la CDMX, María Fernanda comparte cada kilómetro cuadrado chilango con 6,163 congéneres –es decir, vive con una densidad de población similar a la que registra Hong Kong–; sin embargo, si consideramos solamente el territorio de Iztapalapa, la población relativa asciende a 16,220 habitantes por kilómetro cuadrado. Como casi todas sus vecinas y vecinos iztapalapenses (95.8%), ella ha vivido en la misma demarcación al menos desde 2015. Además, María Fernanda es chilanga de origen: 81.5% de la población en México radica en la entidad en la que nació, y en el caso de la CDMX, el 80% –el único estado de la República Mexicana en donde la mayoría de sus habitantes no nacieron en la misma entidad federativa es Quintana Roo (54.3%), en tanto que en el extremo opuesto se encuentra Chiapas, en donde el 95.2% de su población total es oriunda de la misma entidad–. 

Los resultados del Censo de Población y Vivienda 2020 también señalan que la mexicana promedio se declara católica: 78% de los habitantes de este país así se consideran –la proporción de mujeres que dicen profesar dicha religión es ligeramente superior a la de los hombres: 78.68% y 77.15%, respectivamente–. Con todo y que entre las mujeres de su edad, de 25 a 29 años, el porcentaje se reduce a 76.8%, sigue siendo mayoritario. Si bien hay una disparidad patente entre las distintas regiones del país –en los estados en donde la proporción de población católica es menor apenas se supera el 50% (Chiapas, 54%; Quintana Roo, 56%, y Campeche, 61%), mientras que en ocho entidades federativas su participación relativa es superior al 85% (Querétaro, 86%; San Luis Potosí, 86%, Tlaxcala, 86%; Michoacán, 89%; Aguascalientes, 89%; Jalisco, 90%; Guanajuato, 91%, y Zacatecas 92%)–, en la CDMX el porcentaje de católicos es cercano al promedio nacional (76%).

¿Qué más podemos saber de la mexicana promedio? Hace apenas unos días la Secretaría de Salud divulgó los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2020 (Ensanut 2020), la cual se levantó entre agosto y noviembre del año pasado en más de 10.2 mil hogares de todo el país. Atendiendo la información que arroja, podemos saber que en el hogar de María Fernanda –tal y como ocurre en el 59.1% de todos los hogares en México–, se enfrenta algún grado de inseguridad alimentaria. Por la misma encuesta también sabemos que la mexicana promedio desgraciadamente no hace ejercicio –sólo 32% de la población mayor de 10 años reportó realizar alguna actividad física o practicar un deporte–, aunque, claro, debería hacerlo, dado que sufre sobrepeso –76% de las mujeres adultas en este país presenta sobrepeso u obesidad–. María Fernanda no fuma tabaco y de vez en vez toma alguna copa –el consumo actual de tabaco y alcohol en adultos es de 16.8% y 54.3%, respectivamente–. Al parecer no le ha pegado el SARS-CoV-2 y si ya lo hizo pasó el episodio asintomática. Aún no se ha vacunado, pero afortunadamente tiene decidido hacerlo cuando le corresponda –la aceptación de la vacuna contra la covid-19 es de 65.3% en adultos de 20 a 39 años–. Y cuando le toque el turno de registrarse en el sitio web correspondiente, podrá hacerlo desde su vivienda: aunque no tenga una computadora en casa –en Iztapalapa, 49% de las viviendas particulares cuenta con una–, realizará el trámite por medio de su teléfono celular –9 de cada 10 de las viviendas particulares habitadas cuentan con uno en la demarcación territorial– y sin gastar sus datos, puesto que cuenta con conexión a internet –en Iztapalapa la cobertura de dicho servicio es de 69%, y aunque el promedio nacional de la disponibilidad de este servicio es menor, también alcanza a superar el 50% con un par de puntos porcentuales–.

La mexicana promedio reside en una vivienda que cuenta con agua entubada, drenaje, energía eléctrica, tinaco y aljibe o cisterna. En su casa tiene refrigerador y lavadora de ropa.

María Fernanda se mueve en transporte público; en su casa nadie tiene automóvil o camioneta: a nivel nacional la disponibilidad por vivienda es de 46.5% y aunque en la CDMX es casi igual, 46.8%, en Iztapalapa alcanza apenas 39%; en cualquier caso, la mayoría de la gente en México no tiene coche propio.

 

@gcastroibarra



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