Música, poesía y el nacionalismo según López Velarde/ El banquete de los pordioseros  - LJA Aguascalientes
17/07/2021


 En algún momento muchos de nosotros, no sé si todos, conocimos este inmortal poema del máximo representante del modernismo poético mexicano, la Suave Patria de Ramón López Velarde. En nuestros días en primaria, secundaria tal vez, memorizamos sus versos hasta hacer del texto algo sumamente familiar, versos que inconscientemente repetíamos mientras nos bañábamos, nos atábamos los zapatos o caminábamos distraídamente por la calle. Seguramente no conocíamos la importancia del autor de esos versos memorizados por indicaciones del profe de quinto año o por la maestra de español de primero de secundaria. Tristemente muchos seguirán sin conocer la importancia de su autor, o peor aún, sin importarles la importancia de la poesía en particular, de las arte en general. Pero independientemente de eso, y sin importar a cuántas personas les pueda interesar, el arte en sus diferentes formas y expresiones, en todas sus disciplinas y lenguajes, es lo que nos da identidad y nos dignifica como seres humanos, es lo que nos libera del caos y nos reivindica con nuestra naturaleza, saca lo mejor de nosotros y nos hace mejores personas, mejores seres humanos, nos mantiene con la sensibilidad a flor de piel y eso deberá ser siempre una prioridad.

Esta columna, tú sabes, es de música, la música es la sólida estructura que la sostiene, y hoy, sin renunciar a su naturaleza, es decir, a la música, nos ocuparemos de un poeta, entendemos con claridad que la poesía es una forma de música, y lo ha sido así desde los tiempos de la Grecia clásica en el siglo V a. C. en el llamado esplendor griego, su ritmo, su cadencia, incluso en el verso libre o la poesía en prosa, la música está presente, música y poesía, es finalmente una relación indisoluble incomprensible una sin la otra.

En el mundo de las letras, especialmente las letras mexicanas, no pueden pasar desapercibido este momento, los 130 años del nacimiento del poeta de Jerez Zacatecas el 15 de junio de 1888, y los cien años de su muerte el 19 de junio de 1921. Considerando la importancia para Aguascalientes que tiene Ramón López Velarde, el Instituto Cultural de Aguascalientes ha organizado toda esta semana una serie de eventos con el fin de honrar la memoria de una de las más grandes plumas de las letras mexicanas.

No sé si tengamos consciencia de esto, pero nuestra ciudad, Aguascalientes, es piedra angular del lenguaje nacionalista mexicano en términos de arte. Los tres más grandes representantes del nacionalismo tienen que ver con nuestra ciudad. Uno de ellos, el pintor Saturnino Herrán, “el más pintor de los mexicanos y el más mexicano de los pintores” nació en esta tierra de la gente buena el 9 de julio de 1887 y murió el 8 de octubre de 1918 en la Ciudad de México. Su pincel ha definido con trazos firmes y de fluida elocuencia la verdadera esencia de esa deliciosa mexicanidad, esa esencia tan adulterada y malinterpretada con la que estamos urgidos de reconciliarnos.

Manuel María Ponce, como sabemos, nació en Fresnillo, Zacatecas el 8 de diciembre de 1882, y murió el 24 de abril de 1948, es decir, vivió mucho más de los 31 años de Saturnino Herrán y los 33 de López Velarde.


Pues sí, estos tres grandes, inmensos artistas en diferentes disciplinas, han definido con puntual precisión la identidad nacionalista de México en lo que términos de arte se refiere, y como sabemos, los tres están íntimamente relacionados con Aguascalientes. Herrán es de aquí, Ponce y López Velarde de la vecina Zacatecas pero con fuerte arraigo aguascalentense. Resulta fascinante, si dejamos volar un poco la imaginación, pensar a estos tres grandes artistas sentados en alguna banca del Jardín de San Marcos, como de hecho en alguna ocasión sucedió, hablando acerca del rumbo que habría de tomar el arte en México en todas sus diferentes manifestaciones, aunque como sabemos, muy poco fue el tiempo que coincidieron en esta ciudad Ponce y López Velarde, cuando el poeta se estableció en Aguascalientes, el músico estaba ya en Francia y más tarde en la Ciudad de México, pero en más de una ocasión coincidieron en estas calles que tú y yo recorremos todos los días sin dar la menor importancia al hecho de que en otros tiempos, los pasos de tres gigantes del nacionalismo mexicano recorrieron estos mismos lares.

Parte de los eventos que el Instituto Cultural de Aguascalientes ha organizado para recordar al maestro López Velarde en su centenario luctuoso fue el recital que el maestro Alex Mercado ofreció en el Teatro Morelos la noche del pasado miércoles 16 de junio, deliciosa velada. Alex Mercado, pianista íntimamente relacionado con el jazz, dio rienda suelta a su irreprimible pasión por la poesía de López Velarde y nos recitó de memoria algunos de sus poemas favoritos del vate zacatecano acompañando los versos con soberbias improvisaciones al piano que mantenían intactas el ritmo y la métrica del poema, intercalando sus improvisaciones y composiciones propias, con música para piano de Manuel M. Ponce, Estrellita, Marchita el alma, Gavota, Intermezzo fueron parte del repertorio en donde Alex Mercado mostró con puntual precisión su visión del nacionalismo en la poesía y la música.

Fue un verdadero festín de música y poesía: La bizarra capital de mi estado o Pensar que pudimos se derramaron con fluidez en un derroche, sí, de técnica, pero sobre todo de una irrefrenable pasión y de una sensibilidad a flor de piel.

Finalmente, ¿cómo no recordar el centenario luctuoso de Ramón López Velarde? Descorcha una botella de generoso vino tinto para acompañar este banquete. ¡Salud!

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