Estudia, piensa, trabaja/ Debate electoral - LJA Aguascalientes
29/06/2022

El pasado lunes se conmemoró que un 12 de julio, pero de 1553, en México se impartió la primera cátedra de derecho de toda América Latina, en la entonces Real y Pontificia Universidad de México, por Bartolomé de Albornoz, un jurista e historiador Toledano quien, a la edad de 34 años, sentó las bases de lo que después fue la enseñanza del Derecho en la Nueva España. Es por lo que, desde la década de los 60 del siglo pasado, se instituyó en el país ese día como celebración de las personas que se dedican a la abogacía.

Siempre he sostenido que la función social de organizar elecciones es la de transitar, por una vía pacífica, en la renovación de las personas que representan a la ciudadanía en los órganos decisores del gobierno. Siguiendo esa misma premisa, debemos encontrar en el ejercicio del Derecho, como instrumento social, la posibilidad de dirimir controversias, sustentadas pacíficamente en la razón y en la ley.

Y es que, tanto la renovación de los gobiernos como la resolución de controversias, se podrían hacer a través de mecanismos en los que impere la ley del más fuerte. Nuestro país, por ejemplo, exigió al gobierno porfirista la celebración de elecciones libres y democráticas para el reemplazo periódico de la presidencia de la república, y al no acontecer tal situación por la vía pacífica, vivimos una etapa de guerra civil, una revolución que, tras muchos años institucionalizó al país, hasta que se volvió costumbre realizar, cada determinado tiempo, elecciones para los cargos de representación popular.

Por supuesto que se puede vivir sin elecciones, como en todo caso se podría vivir sin el Derecho como lo conocemos actualmente; sin embargo, estoy seguro de que la vida sería mucho más difícil en esos términos. El Derecho nos proporciona la seguridad de transitar hacia el ideal de justicia que queremos y, por ende, al que aspiramos.

La rama Electoral del Derecho, es relativamente reciente, si consideramos que durante buena parte las disposiciones se encontraron alojadas dentro de la rama Constitucional. Desde siempre -y por naturaleza- el hecho precede a la norma, es decir, primero se presenta la conducta humana y posteriormente procede su regulación. Para considerar una rama novedosa -como el día de hoy se encuentran en ciernes el Derecho Informático o el Derecho Ambiental- primero debe apreciarse en el contenido a regular cierta relevancia en la cotidianidad del ser humano, fundamentada en principios que sean prácticos y que obedezcan a cierta metodología, que sea susceptible de sustentarse y estudiarse de manera común, además de poseer sustento en conductas que serán replicadas posteriormente y que comprueben fehacientemente la hipótesis normativa que, por lo tanto, siempre es susceptible de actualizarse, en tanto también sea dinámica la conducta humana.

El Derecho Electoral, entonces, adquirió su autonomía tanto por el perfeccionamiento de su materia, como por su legislación autónoma, sustentada en principios propios y algunos exclusivos, la creación de instituciones especializadas, su enseñanza por separado de otras áreas -lo que incluye la generación de doctrina diferenciada y técnicamente especializada-, y hasta por el uso de cierto lenguaje propio que no se usa en otras ramas jurídicas.

Al sol de hoy, existe un número creciente de profesionales del Derecho que se han especializado en la materia. Les caracteriza que en su mayoría son personas jóvenes considerando que esta rama al inicio de este siglo apenas se enseñaba en algunas universidades de manera optativa. No obstante han sabido actualizarse, de manera tan dinámica, tal y como la propia rama jurídica lo va haciendo en el mundo real, con el añadido de que, han sido los procesos electorales tan frecuentes -por lo menos en Aguascalientes- que se está dando un fenómeno de personas que, no obstante su juventud, se han convertido en verdaderos expertos de la rama electoral, no solamente por la adquisición de conocimientos teóricos, sino que éstos se van acompañando de manera natural por la práctica cotidiana.

Desde siempre, la lectura clásica del jurista uruguayo Eduardo J. Couture, nos ha enseñado que existen diez mandamientos de la abogacía. Los tres primeros son los que dan título a la columna, y son la base del estudio en cualquier rama de la ciencia jurídica. Estudia, piensa, trabaja, deben ser la divisa que identifique a cualquier persona que decida dedicarse a la abogacía en general, y al Derecho Electoral en lo particular. Hoy es momento de felicitar a quienes han abrazado esta rama, satisfactoria por donde se le vea, a pesar de todo.

El último de los mandamientos citados afirma que las y los abogados debemos tratar de considerar el Derecho de tal manera que, el día en que una hija o hijo nos pida consejo sobre su destino, consideremos un honor proponerle que abrace a la abogacía. Felicidades, pues, a todas y todos los colegas, pero sobre todo a ti, que en tu futuro se encuentra el dedicarte al Derecho Electoral; mi mejor consejo: estudia, piensa y trabaja.


 

/LanderosIEE

@LanderosIEE


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