La Consulta va / Yerbamala - LJA Aguascalientes
02/07/2022

La consulta pública es un mecanismo asentado en las mejores democracias europeas. Todas las nórdicas, por ejemplo. Mediante una consulta, el Reino Unido entró en los setenta del siglo pasado a la Unión Europea, y también después de otra consulta decidió salir de ella, en lo que se conoce como Brexit. Y habrá más consultas en el futuro: es previsible que los ciudadanos escoceses decidan mediante referéndum separarse del Reino Unido ante su inconformidad por la salida de la Unión Europea, como también ocurre en otras muchas regiones de Europa con nacionalidades diferenciadas. La consulta es común en elecciones locales y federales, aun en democracias tan disfuncionales como la de los Estados Unidos de América. Por ejemplo, la dorada California consultó más de 30 nuevas normas locales de todo tipo y tema en las pasadas elecciones estadounidenses. También mediante consulta pública las y los chilenos decidieron ir a una Asamblea Constituyente, donde la reciente apertura de la Convención marca desde luego un nuevo rumbo para Chile, con una composición que expresa la diversidad del país y en la que la Constituyente, presidida nada menos que por una mujer indígena, una ciudadana de origen mapuche (pueblo originario de Chile y Argentina) desarrollará un largo proceso para acabar con la Constitución heredada de la dictadura. Y así es como la consulta es un mecanismo general, común y constitucional de validación de las decisiones públicas más o menos consolidado en el mundo.

En dicho contexto global, el próximo 1 de agosto la Consulta va en México por primera vez. Y va, gracias, sobre todo, a los más de 2 millones de firmas recopiladas (que se dice fácil) en su mayoría por jóvenes sin filiación partidista, y aun con el tiempo y la pandemia en contra, las que permitieron que la consulta fuera validada y programada para el próximo 1 de agosto. Sabemos bien que las llamadas “élites” políticas no estaban por la labor. El INE, por ejemplo, que como bien se sabe lo fue haciendo parece que a regañadientes, aunque ante la presión popular no le ha quedado más que aceptarla.

Pero ahora, después del 1 de agosto viene lo más interesante, porque se necesitan más de 30 millones de votos afirmativos para que proceda. Será muy necesario observar los resultados del ejercicio, inédito en la historia de una sociedad acostumbrada (mal) a que nada se le consulte y todo se decida a sus espaldas, y frecuentemente en su claro perjuicio. Pero sea cual sea el resultado, es previsible que las cosas después de la consulta no vuelvan a ser iguales en la incipiente democracia mexicana.

Se dice con mala fe que la ley no se consulta o que es un gasto inútil consultar lo que debe hacerse. No es así, porque la consulta popular es una herramienta, se supone, política y democrática de participación pública prevista en nuestra norma fundamental, que es nuestra Constitución Política. Pero también es válido consultar en una realidad social donde la falta de cumplimiento a las normas, la corrupción y la impunidad llegan casi al 95% de los casos. Se ha dicho también que consultar es un ejercicio demagógico patrocinado por el gobierno para distraer la atención de su propia actuación, desconociendo y desvalorizando el esfuerzo ciudadano de recopilar millones de firmas válidas y omitiéndose así el hecho de que las firmas necesarias para aprobar la consulta no fueron aportadas ni validadas por el gobierno, sino por el INE. 

Se dice también que la única pregunta de la consulta es confusa, lo cual es cierto. Pero resulta que la hicieron sesudos jurisconsultos en la SCJN. Así que la responsabilidad deberá asumirla la Corte, quien fue legalmente responsable de “descafeinarla” y casi hacer que perdiera sentido (debemos suponer con buen juicio que fue algo totalmente involuntario e imprevisto).

No es nada fácil, como se ve, poner a caminar por la vía democrática a un Estado mexicano omiso, renuente y disfuncional. Pero aun así, la consulta va. Y va porque por primera vez, desde abajo y de manera pacífica, legal e informada; y no desde arriba, es decir, desde el poder, existe una clara voluntad cívica de terminar con la impunidad en el ejercicio de lo público. La consulta va porque existe un amplio consenso social, mucho más allá de las firmas recopiladas, sobre investigar los hechos y las responsabilidades políticas del pasado, sobre todo de los empleados públicos del más alto nivel. 

Algunas encuestas arrojan más de un 80% de aprobación a la consulta y una alta tendencia a responder “sí” a la única y confusa pregunta. Luego entonces, la consulta, la primera de nuestra historia democrática, y he aquí lo más relevante, no solo por el hecho inédito de consultarnos, sino por la clara voluntad mayoritaria, aunque aún demasiado difusa, de cambiar nuestro destino común, sentando un claro precedente político en la vida institucional de México.

La consulta también brinda la legítima oportunidad de establecer en México un principio de la llamada justicia transicional sobre temas que van más allá de la seguridad pública, como son la memoria, la verdad y la justicia para los miles de muertos y desaparecidos por la violencia criminal en todo el país durante los últimos años.

Sabemos bien que la llamada democracia mexicana todavía es imperfecta en gran medida, pues sin duda deberá transitar en el futuro de la democracia representativa a la democracia consultiva y participativa para garantizar la viabilidad del estado mexicano. Hay muchos indicadores que todavía acercan al régimen más a un gobierno autoritario que a una democracia consolidada. Pero mientras, la consulta va. Por sí misma tal vez no cambie mucho en el corto plazo, pero por algún lugar y momento teníamos que empezar a consultar al Soberano.


COLA. Algunos de los mejores ejemplos de valores sociales nos llegan del sur: Cuba exporta salud, no bombas ni golpes de estado y hace no una, sino varias vacunas a pesar del bestial bloqueo de 60 años en su contra y aun las comparte con otros países del sur global, además de sus brigadas médicas. Bolivia retoma exitosamente su proceso democrático, Chile logra constituir su Asamblea Constituyente, y en Perú gana la presidencia de la República un campesino y profesor rural, a pesar de tener a todo el establishment local y foráneo en contra, así que Vargas llora y llorará. La próxima cita importante será la de un obrero metalúrgico y dirigente sindical, capaz de liderar la salida del Brasil del caos actual.

Con la indulgencia de nuestros gentiles editores en LJA haremos un breve receso veraniego para encontrarnos y leernos de nuevo en septiembre.

 

@efpasillas


Show Full Content
Previous Imperativo categórico en tiempos de recortes viales
Next Petra la revolucionaria, también de paradigmas / Origami
Close

NEXT STORY

Close

Asume INAI presidencia de red internacional para combate a la corrupción

12/12/2016
Close