Pascal Soriot, directivo de AstraZeneca, compra una lujosa mansión millonaria en Australia - LJA Aguascalientes
02/10/2022

La industria farmacéutica a nivel global es una de las más redituables en el mundo. Estas empresas transnacionales gozan de varios beneficios que les ayudan a amasar enormes cantidades de ganancias, como la protección y exclusividad de sus productos mediante patentes, así como la gran demanda de esta clase de productos.

Durante la pandemia de COVID-19 varias empresas y organizaciones comenzaron a investigar y desarrollar una vacuna que fuera efectiva para combatir esta enfermedad. Varias compañías, con sedes en diferentes países, lograron terminar una inmunización efectiva. Estas patentaron su producto, consiguiendo tener el dominio total sobre la tecnología producida así como la facultad para ponerle un precio.

Entre estas empresas se encuentran Moderna, Johnson & Johnson , Pfizer/BioNTech y AstraZeneca, que desarrolló su vacuna en alianza con la Universidad de Oxford. La mayoría de estas compañías han establecido un costo mayor a 20 dólares por dosis. Si tenemos en cuenta que los esquemas suelen ser de dos aplicaciones, el precio por el tratamiento total se eleva considerablemente.

Cabe señalar que Oxford y AstraZeneca son los fabricantes que venden su producto a menor costo. Si bien esta farmacéutica solo pide 3 dólares por dosis, las ganancias siguen siendo exorbitantes. Al tener en cuenta que la demanda de la vacuna es casi literalmente de toda la población mundial y que son los gobiernos mundiales los que han negociado los contratos de compra, entonces podemos vislumbrar el tamaño de los ingresos que obtienen. Se estima que esta compañía ha acumulado un beneficio neto de 1 288 millones de euros por su vacuna contra el SARS-CoV-2.

Las compañías argumentan que los precios de sus vacunas responden a los costos de producción y traslado, además de la dificultad en desarrollar la tecnología utilizada. También han explicado que las ganancias serán utilizadas para seguir investigando e impulsar la creación de sustancias contra la COVID-19. No obstante, gran parte del lucro que obtienen va a parar también a los bolsillos de los directivos de estas empresas.

Un ejemplo es Pascal Soriot, consejero delegado de AstraZeneca a nivel global. Este directivo ha podido darse el lujo de adquirir una mansión en Australia con un valor aproximado de 8 millones de dólares. La construcción consta de 4 recámaras, espacio cubierto para cuatro vehículos, bodega y hasta cine y gimnasio completamente equipados.

El inmueble fue adquirido mediante una subasta que comenzó en 4.4 millones de dólares. Sin embargo, esto no impidió que el directivo pudiera conseguirla para residir cómodamente mientras la pandemia continúa causando estragos sanitarios y económicos en todo el mundo.

 



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