Todo me sale mal/ De imágenes y textos - LJA Aguascalientes
17/07/2024

No hay mejor cronista rocanrolero de nuestra cultura que el maestro José Alejandro Lora Serna, quien por más de 45 años de trayectoria musical ha retratado el rostro de nuestra juventud que, a pesar de las generaciones, pareciera que el espíritu del mexicano adolescente permanece flotando en el ambiente.

Oriundo de Puebla de los Ángeles, fiel guadalupano, amigo de los Rolling Stones, crítico nato del sistema político de nuestro México, siempre arremetiendo contra el solemne mandamás que esté al frente y que, utilizando su jocoso lenguaje, esté cometiendo pendejada tras pendejada.

Si le gusta el rocanrol hecho en la patria que vio nacer a José Alejandro y cotorrear en los conciertos masivos (cuando se hacían y se podía asistir) seguramente alguna vez en su vida ha estado en una tocada del Tri, espectaculares no cree, y no sólo por el show arriba en el escenario y la manera en que el Alex maneja a la raza y juega con sus estados de ánimo, sino también por lo que pasa abajo, en la plancha de cemento, en el pasto, en la tribuna, afuera del recinto, a los alrededores, es la catarsis total de un segmento de la sociedad que, a estas alturas del partido pide esquina.

En el último toquín del Tri al que asistimos mi mujer y yo, pudimos disfrutar sus gritos y su desmadre, pero también fuimos testigos de la comunión del público con los músicos, ahora niños, adolescentes, adultos, adultos mayores, hombres, mujeres, todos brincando y haciendo (cada quien a su modo) slam; seguramente don Alex nunca imaginó que algún día a sus conciertos asistiría una audiencia tan variada que, por fidelidad, por gusto, por cotorreo o por descubrirlo por primera vez, se dan cita en el lugar del concierto y disfrutan de una buena tocada.

Amigo de la banda de la colonia, sencillo, dicharachero y buen compa, el Alex visita a sus cuates para no olvidar, para cotorrear o simplemente porque es eso, un buen cuate. Hace ya algunos años, Juan Pablo el futuro cineasta de la familia y bien educado en el gusto por el rocanrol, caminando en un centro comercial descubrió la edición de ese momento de la revista Rolling Stone donde en la portada aparece Alex Lora ¿la podemos llevar? claro hijo, le contesté y ya de regreso a casa, en la región más transparente, en la ciudad de los palacios, me dijo; vamos a dejarle la revista a Poncho Azocar (uno de mis tres papás y amigo del Alex) para que, cuando vea al señor Lora se la firme; está bien, dije yo, no creo que el Alex le diga que no a Poncho. Y así fue, llegamos a casa, Juan Pablo le presumió la revista a su abuela (mi mamá y también conocedora y amante del rocanrol) a Chuco y a Poncho (dos de mis papás y hermanos de mi mamá) a este último le entregó la revista y le explicó lo que quería; no había pasado ni una hora de eso cuando se escuchó el timbre, Chela Azocar le pidió a su nieto que por favor revisara quién era, Juan Pablo obedeció, se acercó y al abrir la puerta se topó con Alex Lora. Hola mi niño ¿está el Poncho? Le firmó su revista, platicaron de todo y nada, cotorrearon sobre rocanrol, fue un momento padre para el futuro cineasta de la casa, pero, por qué compartirle la anécdota, porque me parece que cuando las personas públicas, sean músicos, verdaderos rockstars, artistas, intelectuales o políticos son auténticos, las cosas fluyen, existe entendimiento entre ellos y el resto de la población.

Ahora, que estamos pasando por un momento diferente, por llamarle de alguna manera, pareciera que todo lo que hace ya sabe quien le sale mal y no se da cuenta o no lo quiere aceptar. Es un hecho, y no necesitamos ser expertos en la materia, que gobernar un país no es cualquier cosa, mucho menos tratar de cambiar su estructura política, económica y social, sin un verdadero plan de acción, pareciera que todo lo que se hace, sale mal y me refiero a todo estimado lector, el mismo equipo de comunicación de la presidencia de la República queda rebasado; analicemos un desafortunado acontecimiento y no me refiero a la explosión en la base marítima de Pemex, o las inundaciones que afectaron los hospitales del Estado de México, o el aumento de la inseguridad y el control del crimen organizado en ciertos sectores del país, o el trágico accidente de la línea 12 del metro de la Ciudad de México, o el desabasto de los medicamentos para los niños con cáncer, no estimado lector, algo que pareciera tan superfluo pero tan importante en la comunicación social que seguramente por eso se descuidó. El fin de semana pasado y al más puro estilo de la novela Maten al León (1969) del gran maestro Jorge Ibargüengoitia; nuestro león, mientras el país se le desmorona entre las manos, atendió a una de sus pasiones, el béisbol y ni tardo ni perezoso aceptó la invitación de la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, y su eventual sucesor, Alfonso Durazo, a inaugurar el estadio de béisbol en Río Colorado, Sonora. Dónde está el equipo de comunicación social, o fue a propósito filtrar con ingenuidad las imágenes del mandatario abanicando con singular alegría a unos lanzamientos de a “globito” que el presidente municipal de la entidad le mandó a home. No lo sé estimado lector, lo que sí percibo es que, si bien es un hecho que la política de esta administración es la polarización de la sociedad, percibo como poco atinado hacer públicas esas imágenes porque sin duda se convirtieron en memes y con justa razón. Yo bateo bolas de 90 millas por hora, presumió alguna vez nuestro león, pues estas no iban ni a 5 millas, el pitcher estaba como a tres metros de home y ni así les pegó.

Existen muchas manera de cuidar la imagen de una figura pública, sobre todo cuando se encuentra en la mirada de todos, no solo en su patria, en el mundo, por eso, creo que la rola del señor Lora (como diría JP) retrata al león quien a base de amenazas y miedo quiere ser como el buen Porfis, mire por lo menos aquel tenía buen gusto e hizo una copia de la arquitectura francesa en la capital del país que ahora se le agradece; pero, del 18 al 24 es un hecho que la raza le dice que todo lo que hace, todo lo que hace, todo lo que hace, esta mal y no sabe por qué, él le echa muchas ganas pero… nada le sale bien. ¿Será?

 

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@ericazocar


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