Yoselin y ¿la libertad de expresión?/ LaFemTIC - LJA Aguascalientes
18/05/2024

No abordaré el tema legal de Yoselin, si quieren ver un buen análisis con perspectiva de género les invito a ver el InstagramLive que organizaron Las Hijas de Internet (@hijasdeinterent) el pasado viernes 9 de julio (https://bit.ly/3BPQ2IL).

Yoselin es una youtuber conocida como YosStop, en las últimas semanas ha sido tendencia porque fue vinculada a proceso y permanecerá en prisión preventiva por un vídeo donde se muestra una violación en el 2018.

¿No recuerdo?, ¿necesito más contexto? 

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En su canal de YouTube, YosStop habló del caso y aunque no reprodujo el vídeo sí lo explicó y dijo que tenía el vídeo en su celular.

Seguramente amable persona lectora se esté preguntado, pero eso no es delito, son unas exageradas (léase con drama), pues qué creen, la pornografía infantil implica no sólo producir pornografía sino también almacenar.

Y a eso se suma el que, en el 2018, Ainara (la víctima) era menor de edad al igual que los adolescentes que participaron en la violación y grabación del vídeo.

Con este rápido contexto entonces ha surgido una gran cantidad de discursos en torno a quién tuvo la culpa, quién no la tuvo, quién hace drama, quién miente y etc. Este caso, como muchos otros donde tiene que ver un delito de violencia sexual y tecnología, difícilmente lo podemos ver con blancos y negros.

 


Límites de la libertad de expresión en redes sociales

Uno de los argumentos más fuertes que han mostrados quienes han apoyado a la youtuber con el hashtag #JusticiaParaYosStop es que Yoselin ejercía su derecho a la libertad de expresión y si le buscan más al hashtag encontraran una serie de stalkeos y amenazas a Ainara.

Vámonos por partes.

Quienes piden otro tipo de “amonestación o “castigo”, el código penal de la CDMX en su artículo 187 es muy claro, las acciones cometidas son un delito llamado pornografía infantil y no da pie a una mediación. Lo que sí tenemos que esperar es que se pase la investigación complementaria y se llegue al juicio, ahorita está en prisión preventiva (lo que significa que está detenida para que no escape o cause un daño a la víctima) eso no quiere decir que ya sea culpable.

La libertad de expresión termina cuando se daña a terceros y en el caso de la youtuber eso sucedió. Una cosa es que hables de temas variados y otra que describas un vídeo y digas que lo tienes. Pero además un pequeño detalle, nunca pensamos en las consecuencias de nuestras acciones virtuales.

La pornografía infantil también aplica en lo virtual. YosStop es una influencer lo que significa que con sus comentarios “va a influenciar” a una audiencia, únicamente en su canal de YouTube tiene 8.77 Millones de seguidores (estoy segura que tiene más audiencia que las mañaneras).

Lo que hizo no fue libertad de expresión.

 

Derechos de las personas influencers

Gerardo González, quien es pareja de Yoselin, publicó un vídeo donde mencionó que YosStop pasa por dos juicios, el mediático y el legal.

Tiene razón Gerardo y en otros casos ya he dicho la importancia que tienen los medios de comunicación y traten la información de las víctimas y sus agresores, en este caso presunta agresora, apegado a derechos y sin generar más violencia o estigmas de los que ya seguro tienen, pero en cierta parte ¿no creen que es algo contradictorio que pidan no mediatizar algo que ella misma hizo mediático?

Fue ella quien lo hizo mediático al hablar de un video a sus millones de seguidoras y seguidores, sí mucho antes de que la denunciaran por pornografía. Y con esto no me malinterprete no sé trata de un ojo por ojo sino al contrario, evaluar entonces cuando sí nos conviene y cuando preferimos mejor no hacer mediático algo.

González también dice que es importante crear una asociación para los derechos de las personas influencers, claro, pero contradigo un poco su argumento de regular, lo que necesitamos antes de que organicen una asociación es que las personas influencer se den cuenta del poder que tienen al decir y recuerden que todo dicho-acción-omisión tiene consecuencias.

Si quieren hacer una asociación, adelante, pero antes de eso las y los Youtubers, Influencer mexicanos deberían reconocer que ya no pueden hablar por hablar sin medir el impacto y como lo que dicen abona a la construcción de ciudadanía. 

Y de paso, aceptar que en el caso de YosStop sí se trata de violencia.

 

Es culpa de la víctima 

La víctima nunca tendrá la culpa, pero sí nos toca a las personas no continuar con la revictimización. Si buscan los hashtags que se han generado en los últimos días circulan fotos de Ainara, críticas a ella, la etiquetan en comentarios, la identidad, vida y seguridad de Ainara fue –y sigue siendo– expuesta. Y esos comentarios han tenido una serie de consecuencias en su vida.

Si queremos justicia para YosStop también deberían cuestionarse cuantas veces no les ha llegado, han visto o ustedes han enviado un video sexual de una persona sin saber si es o no menor de edad, si hay o no consentimiento, si fue grabado con consentimiento, si fue producto de una violación, ¿alguien se detiene a pensar en eso? No.

Dejemos de ver estas formas de violencia (tanto en espacios físicos como virtuales) como algo normal, si usted, estimada persona lectora, cree que exagero, si se ríe, si le parece de lo más normal que digan abiertamente que tienen un video pornográfico de una menor, que amenacen con difundirlo, hacen alarde de la posesión o se burlan de lo que aparece en el vídeo, etc. Entonces tenemos un problema.

 

¿Sororidad?, ¿Marcha para exigir su liberación?

Y a quienes nos han dicho o seguramente dirán que no somos sororas con Yoselin, parafraseando a las Hijas de Internet y a su invitada Les, YosStop no fue sorora con Ainara (ni con otras mujeres), debemos quitarle lo romántico a la sororidad y empezar a cuestionar la violencia que también reproducimos las mujeres.

No pidan sororidad para alguien que no lo fue con una adolescente videograbada mientras la violaban.

El caso aún no cierra, pero las reflexiones que nos trae el mismo no deben de cerrar.

Apostemos por dejar de ver como “normal” muchas conductas que en espacios físicos como virtuales tienen consecuencias en las vidas de las personas.


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