El desarrollo de tres lados/ La chispa ignorante  - LJA Aguascalientes
20/03/2023

En geometría una de las figuras más importantes es el triángulo. No sólo porque es la primera forma geométrica que se cierra completamente al tener tres líneas rectas que se unen en diferentes lados (dos líneas rectas jamás podrían unirse), sino también por su importancia aritmética. Muchos cálculos comienzan con el teorema de Pitágoras. Todos aprendimos que para conocer el área de un triángulo se debe multiplicar base por altura y el resultado dividirlo entre dos. Es una de las pocas fórmulas matemáticas que recuerdo.

Siempre se habla de la rueda, del círculo, cuando hablan del desarrollo de la cultura humana, sin embargo, no es la única figura que ha acompañado el desarrollo humano. El simbolismo de los tres lados es algo que ha permeado y sobrevivido a los siglos. El triángulo es la base de conflictos, armas, construcciones, diseños, jerarquías, sombreros, banderas. Pocas áreas humanas se escapan de la forma triangular.

En la Iliada vemos que el conflicto entre los Aqueos y los Troyanos se da por la discordia que hay porque Helena se fue con Paris a Troya, dejando a su esposo Menelao en Grecia. Ese fue el primer triángulo amoroso de la literatura occidental. Un triángulo amoroso que marcó el inicio de un tema literario que se sigue explotando en cualquier género, así como en novelas o series. El triángulo amoroso nos da la sensación del primer morbo, combina sentimientos, sexo y relaciones humanas. ¿Cómo dejar a una persona por otra? No es ilegal, ni siquiera grosero. La cuestión del triángulo amoroso está en la forma en que se da. Tampoco es que sea la mujer exclusivamente la “discordiante”, sino que el hombre, en muchos más casos, es el que genera estos triángulos amorosos. Extrañamente, ese triángulo nace como dos líneas y un solo ángulo: la persona que tiene una relación con dos personas, a estas líneas posteriormente se le agrega una más, la que cierra la forma cuando se descubre la existencia de esos dos puntos desconocidos y alejados. El triángulo amoroso es uno de los padres del conflicto humano. Representa la traición, la deslealtad, el engaño, la tristeza. También es probable que sea el padre de la venganza.

La forma que dan tres lados también se da en la arquitectura. Probablemente sea la forma primigenia de los grandes edificios. Antes de que hubiera rascacielos o edificios de extrañas formas apenas concebidas para ser construidas, había zigurats y pirámides. Los primeros son construcciones de origen sumerio de varios pisos de altura. La base de un zigurat es la parte más ancha y conforme se agregan pisos estos son más pequeños que el inferior como una escalera de cuatro caras que busca llegar al cielo. Luego están las pirámides, cuya imagen clásica es la egipcia, la cual es una punta de flecha lisa que busca atravesar la cúpula celestial. Sin embargo, las pirámides de los pueblos originarios americanos son una mezcla entre los zigurats y las pirámides egipcias, son planas y anchas, sin la lisura de las egipcias, pero tampoco lo escalonado de los zigurats. Uno sólo cabe imaginar la construcción de la Torre de Babel como un gran Zigurat, al que no sólo se le agregaban más pisos, sino que se ensanchaba el de abajo para poder continuar construyendo en lo alto de la torre. Al final la Torre de Babel bien pudo haber cubierto el mundo conocido por los babilonios. Luego vinieron los avances en ingeniería y arquitectura para darnos las formas irregulares y casi mágicas de los edificios que podemos ver en algunas ciudades del mundo.

Las superficies de los objetos del mundo se pueden perforar, para lograrlo se requiere una herramienta que pueda traspasarlo. Entre más ancho el objeto más fuerza requiere, entre más delgado menor fuerza. De ahí que el humano, después de descubrir que el húmero o el fémur podían usados como armas, probó en la construcción de armas puntiagudas. Entre estas destacan la flecha y la lanza, dos objetos de punta triangular o atriangulada que revolucionaron la caza y la guerra. Así el humano podía, desde una relativa seguridad atacar a su presa para acabar con ella de forma más eficaz y letal o seguir el rastro de sangre hasta encontrarla. Algo que no pasaba con armas contundentes. El triángulo se desarrolló como la cabeza letal de un trozo de madera que no sólo hería al penetrar en la piel de un animal o un humano sino también al sacarla. Son, en realidad, mucho más peligrosas que las dagas, cuchillos o espadas. También a partir de estas dos armas es que se desarrollaron grandes formaciones de batalla. Los romanos dominaron el mundo occidental con la formación de la tortuga (testudo), en la que se cubrían con escudos rectangulares y atacaban desde dentro del caparazón con lanzas. Los ingleses llovían flechas sobre sus enemigos y así los sometían durante la edad media, de la misma manera los turcos y moros de oriente medio derrotaron a occidente a través de ataques de arqueros a caballo. Ni la armadura completa ni las espadas dominaron nunca un campo de batalla. Las armas relativamente seguras lo hicieron. Al seguir esta evolución de penetración con la mayor facilidad, fue que se desarrollaron las balas como las conocemos ahora: una punta triangular dispuesta en un casquillo lleno de pólvora. Las balas son hijas de las flechas y la pólvora.

Y obviamente no podemos dejar de pensar en la jerarquización sin imaginar una pirámide. Pensar en una pirámide social nos haría imaginar una pirámide con tres pisos: el de abajo, la base, es el más grande y donde se encuentran los de la clase baja; sobre estos descansaría la clase media, en un piso más pequeño; y en la punta, la clase alta. En una pirámide alimentaria podemos ver los alimentos que más debemos de comer abajo, los que deberían ser la base de toda la alimentación, y conforme se escala se miran los pisos donde están otros grupos alimenticios hasta llegar a la cúspide, donde encontraremos la “comida chatarra”.

No podemos imaginar la vida sin triángulos, sin tres lados de la moneda porque esa figura, como el círculo, el cuadrado o el rectángulo, están íntimamente relacionadas en cómo imaginamos y explicamos el mundo. La geometría no sólo sirve para darle forma a lo que vemos, sino a lo que pensamos. Tres lados son más que suficientes para poder mencionar una brevísima historia de la humanidad: no es sólo su nacimiento, sino su desarrollo. No es A y B, sino ABC. O tres puntos suspensivos para dejarnos en vilo. Así los triángulos, porque no sabemos cuál es su ángulo principal, ni hacia dónde puede apuntar.


Show Full Content
Previous Publicar y encontrar lectores/ Alegorías Cotidianas 
Next El derecho de los perros a contar con un nombre de persona/ En el fondo de la ley
Close

NEXT STORY

Close

Avance de casi el 60% en reparación de baches en la capital, asegura Obras Públicas

11/01/2014
Close