Deportistas antideportivos - LJA Aguascalientes
24/10/2021

APRO/Manuel Michelone

 

Todos los que hemos practicado algún deporte de manera relativamente seria, sabemos de la conducta antideportiva. De hecho, en mi caso, mucho antes de empezar en el mundillo del ajedrez, yo jugaba futbol en la secundaria.

En algún momento en un partido la pelota salió de la cancha y fui por ella. Cuando regresé para ejecutar el saque de banda, el árbitro, que era el profesor de deportes, me dijo que el saque de banda era para el equipo contrario. Entonces, tomé la pelota y la lancé al lugar donde había ido por ella. Mi profesor me regañó, indicando que eso era conducta antideportiva. Lo dijo enojado y molesto. Nunca volví a hacer algo parecido.

Pero ahora, con las Olimpiadas en Tokio, hemos visto algunas actitudes antideportivas. La primera fue la de las softbolistas mexicanas, que tiraron sus uniformes oficiales, los cuales se encontraron en la basura por dos boxeadoras mexicanas también.

29 jul.

Quizá para algunos de los compañeros deportistas signifique: “nada” estos uniformes para muchos otros representan nuestros años de trabajo, dedicación, amor y pasión. Qué pena que el equipo de softball mexicano no lo vea así.

Las sofbolistas quedaron en cuarto sitio de la competencia. Algunas, ante el escándalo que se cernía ya sobre ellas, comentaron que tiraron sus uniformes porque no les cabían en sus maletas. Pésimo argumento y totalmente fuera de lugar. Vamos, estas deportistas podrían haber dicho a los responsables de la delegación mexicana el problema de espacio en las maletas. Pero ¿tirar los uniformes? Eso no se hace.

La Federación Mexicana de Softbol indicó en su cuenta de Twitter:

Si se demuestra que dejaron uniformes de juego competencia, uniforme de gala, es fácil con su número de casaca no podrán participar más con fmsoftbol igual no es lo mismo empacar un par de guantes que casco, bates, guantes, caretas, catcher zapatos juego(3) pares, de entrenamiento (6)


El punto es en mi opinión más que un feo detalle de las deportistas. Ser delegado olímpico, participar a nombre de nuestro país, debería ser un honor y, además, estos deportistas finalmente deberían ser ejemplo de deportivismo, de pasión por lo que hacen, de mostrar que el esfuerzo tiene recompensa (en este caso simplemente asistir a Tokio es más que suficiente), entre muchos otros valores que hacen que la actividad deportiva sea un elemento valioso en la vida de las personas. Su actitud, tirar los uniformes, es de vergüenza. En mi opinión deben ser castigadas.

Pero no es el único caso y no solo son las mexicanas las que actúan así. Por ejemplo, Djokovic -el tenista- ganador de un sinfín de torneos, enfrentaba a un español por la medalla de bronce. El serbio perdió los estribos, tiro una raqueta a las gradas (vacías por la pandemia), usó otra más, finalmente perdió y en su frustración golpeó con su raqueta sobre los aros olímpicos que aparecían impresos en la red del estadio donde jugaban. Una vez más, esa actitud debería ser sancionada. No puede ser que un deportista de alto rendimiento como Djokovic haga estos papelones.

Finalmente, ocurrió en la Copa Mundial de ajedrez, que se juega en Sochi. Fedosov estaba jugando su partida contra el GM Tabatabei cuando éste cometió un feo error y perdió la pieza. Fedosov levantó un instante su brazo con el puño cerrando como festejando el error del rival, el cual aparentemente no notó ese comportamiento. 

He escuchado comentarios de jugadores mexicanos muy fuertes. Algunos me indican que la presión de ese torneo de pronto hace que los jugadores estén más emotivos, pues finalmente son humanos. Muy pobre argumento, pienso. Es una actitud antideportiva 100%. Vamos, en la emoción más grande, digamos el coronarse como campeón mundial, no he visto jamás alguien que pierda la compostura y celebre el error del adversario en su momento. No hay argumento para comportarse así. Me importa siete cominos lo que digan. Eso no se hace y debería ser reconvenido al menos para que su actitud no se repita, a riesgo de ser descalificado.

Cuando el Gran Maestro, Cheparinov, no le quiso estrechar la mano al GM Nigel Short en su partida en el torneo Corus 2008. La partida no se jugó entonces. El gran maestro británico protestó y un comité de honor determinó que se debería jugar la partida y Cheparinov debería estrechar la mano a su rival. El búlgaro entonces tuvo que aceptar las condiciones del caso y además, perdió esa partida. Short, con su humor británico diría: “Dios no es búlgaro”.

En suma, estamos ante un triste espectáculo de deportistas profesionales, en algunos casos, que francamente son el peor ejemplo para la juventud. Esto no debe pasar y si vuelve a ocurrir, pues los infractores deben ser sancionados ejemplarmente.

 


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