Informe previo al Informe: Tiempos de rezago - LJA Aguascalientes
03/12/2021

 

APRO/Judith Amador

 

En 2019 y 2020, y lo que va de 2021, los estados dejaron de recibir asignaciones directas del Congreso por casi 5 mil millones de pesos.

 

Ya desde hace varios años se había iniciado un deterioro de los sectores culturales del país, pero en los más recientes se han visto drásticamente impactados por las políticas de austeridad republicana, presupuesto centralizado, cancelación de fondos de apoyos y falta de recursos y políticas de gobiernos y congresos estatales.

 

De cara al tercer informe gubernamental y de los cambios de gobierno que a partir de septiembre se darán en diversas entidades (como Baja California, Colima, Nuevo León, Nayarit y Sonora), el Grupo de Reflexión en Economía y Cultura (Grecu), con el propósito de analizar esta situación en el marco de la 4T, creó en su portal Paso Libre la sección “Sector cultural: las encrucijadas de la República”.

 

Se trata de un repaso para contar con un mapeo que considere, además, el inicio de la nueva legislatura del Congreso de la Unión, a la cual corresponde presentar la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos de la Federación 2022. Asimismo, se evalúan las consecuencias de la cancelación o disminución de fondos de apoyo en rubros como las organizaciones no gubernamentales (ONG), subsidios de las universidades y donativos.


 

Así lo explica en un documento enviado a este semanario y una conversación telefónica el fundador del Grecu y editor de Paso Libre Eduardo Cruz Vázquez, quien explica que en los años 2019, 2020 y lo que va de 2021, los estados dejaron de recibir asignaciones directas del Congreso por casi 5 mil millones de pesos (mdp). Según sus cálculos, cada entidad recibía anualmente unos 32 mdp, que sumaban mil 24 millones por ejercicio fiscal, además de 20 millones por apoyos a ONG y otros programas federales. Es decir, están dejando de percibir en el país un total de 4 mil 992 mdp (de la suma de 52 mdp al año por tres, o sea, mil 664 mdp).

 

Si se añade que muchos congresos estatales poco o casi nada destinan de presupuesto a sus sectores culturales (que históricamente han dependido de los fondos federales), puede decirse literalmente que les fueron cortados “a machetazos” a partir de este gobierno. Y con las consecuencias de la crisis por el coronavirus y el desempleo, “obviamente el mundo se les viene encima”.

 

Un panorama desalentador

 

En conclusión del titular del Grecu, la relación entre las instituciones culturales estatales y las áreas de vinculación cultural o culturas populares de la Secretaría de Cultura (SC) federal, encabezada por Alejandra Frausto, se ha visto rota, particularmente con aquellas cuyo partido en el gobierno no es Morena. Y en ese contexto considera inútiles las reuniones de cultura efectuadas a nivel nacional, marcadas por la Ley de Cultura.

 

Menciona, por ejemplo, que se han caído varios proyectos, cancelado festivales, ferias de libro… Si las cosas venían mal, dice, se profundizaron, y el país está sumido en la precariedad, hay rezago, marginación e infraestructura abandonada. En suma, “la patria cultural enfrenta una situación sumamente delicada, no es transparente ni diamantina”, parafrasea al poeta Ramón López Velarde.

 

Cita el informe de la Coneval sobre el índice de rezago social 2020 dado a conocer en abril de este año, donde se menciona que las entidades con mayor rezago son las de mayor riqueza patrimonial, en ese orden: Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz y Puebla, mientras que las de menor rezago, pero con “potentes acervos”, son Nuevo León, Coahuila y la Ciudad de México. En tanto Aguascalientes y Colima “han acentuado su dependencia”.

 

Para detallar el cuadro, Proceso consultó vía telefónica a seis gestores y especialistas en cultura de sus respectivas entidades (Morelos, Nayarit, Nuevo León, Sonora, Veracruz y Yucatán), a partir de dos preguntas:

 

1.- Cómo ha impactado la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador.

 

2.- Cuál es el balance que hace de la situación actual.

 

Algunos coincidieron en el deterioro y la precarización, mientras otros tienen una visión más optimista. Pero reina la incertidumbre.

 

Morelos

 

Gustavo Yitzaack Garibay, historiador y gestor cultural:

 

1.- Ésta es quizá la entidad con mayor movilización del sector cultural, y el impacto de esta transición-transformación ha dado oportunidad al Movimiento Cultura 33+3 de empujar una agenda orientada a un verdadero municipalismo y federalismo cultural, que busca romper asimetrías presupuestales, rediseñar a la actual Secretaría de Turismo y Cultura (SCyT) para que cuente con instrumentos de política pública y con una legislación cultural; es decir, que acabe con los reductos centralistas del ogro filantrópico. La nueva política cultural, al asumirse popular, comunitarista e incluyente –positiva porque busca romper con esa dicotomía clasista de alta y baja cultura–, debe trascender el discurso de la mera accesibilidad a servicios culturales de consumo masivo, para garantizar los derechos culturales de la población.

 

2.- La pandemia acentuó la precarización de un sector que está al margen de derechos laborales, como la seguridad social, en consecuencia, la jubilación. Como en todo México, en Morelos el outsourcing sigue siendo práctica camuflada de contratos por honorarios que se diluyen entre pago de servicios contables e impuestos. La STyC no ha contado con suficiencia presupuestal para operar su plan sectorial. El gobierno comienza a rezagarse en su discurso, sobre todo porque, cuestionable pero novedoso, pretendió un enfoque de políticas sustentables de desarrollo sostenible, que pudo ser altamente efectivo para una entidad considerada potencia por su vocación turística y riqueza cultural, con un sector de más de 5 mil creadores.

 

Nayarit

 

César Delgado, periodista y crítico de arte, habla de esta entidad en el contexto del cambio de gobierno de Antonio Echevarría García (PAN-PRD-PT) y la llegada de Miguel Ángel Navarro Quintero (Morena).

 

1.- El impacto de la administración de Andrés Manuel López Obrador en la cultura en Nayarit fue incierto. La vida del CECAN (Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nayarit) se caracterizó por la falta de cumplimiento de los Programas de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA), y de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMYC), apoyados por la SC, entre otros. El programa de “cultura comunitaria” no realizó un trabajo importante, sólo se organizaron algunas acciones aisladas y otras fueron canceladas, como lo que se iba a realizar en la casa de la cultura Alí Chumacero de Acaponeta; se dijo que se canceló porque el presidente municipal la rentó para una boda. En la mayoría de los 20 municipios no se presentó nada. La presencia del CECAN en el territorio estatal es nula.

 

2.- (Al ganar Navarro) fue nombrado titular del CECAN Enrique Agüet, quien se ha dedicado a la producción artística, sobre todo en el rubro internacional: Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, José Carreras, Ballet Bolshoi y Niños Cantores de Viena. Es creador del Festival Internacional del Mariachi de Guadalajara, según su currículum vitae. Se dijo que se creará la secretaría de cultura y deporte. Ello ha motivado una serie de cuestionamientos en el gremio cultural y artístico. La situación del CECAN es desastrosa. El futuro es incierto. Se requiere un cambio, que debería de partir de la creación de la Secretaría de Cultura, sin agregarle deporte, pues no tiene nada ver. En la parte federal es conveniente evaluar lo realizado en “cultura comunitaria” y darle fortaleza al trabajo en los municipios.

 

Nuevo León

 

Joel Morales, sociólogo, gestor y fundador de la biblioteca Casa Colibrí:

 

1.- Hubo un cambio en la distribución del presupuesto de la federación: se fue consolidando la reducción y consiguiente eliminación de las partidas a las entidades federativas. En el caso de Nuevo León, afectó de forma negativa ya que varios programas de alcance municipal y/o comunitario, operados por el estado o los municipios, dejaron de recibir fondos, por lo que redujeron su alcance, como el caso del Programa de Desarrollo Cultural Municipal (PDCM), y el PACMYC, que ya no se han implementado.

 

2.- Es un sector endeble: por un lado, el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León es un organismo público descentralizado que se ha dedicado en los últimos seis años a generar eventos e infraestructura cultural para justificar los ejercicios presupuestales y cumplir con lo mínimo posible.

 

Por otro lado, la mayor parte de quienes conforman las comunidades culturales se han convertido en receptores pasivos del presupuesto, privilegiando los beneficios particulares de una élite. A nivel municipal, son pocos los ayuntamientos que otorgan un valor importante a la cultura: la gran mayoría apenas si destinan el mínimo de presupuesto. A pesar del

 

derecho a la cultura expresado en la Constitución federal, local y a la Ley

 

General de Cultura, falta mucho camino por recorrer para garantizar la participación de la población en la vida cultural en el estado.

 

Sonora

 

Tonatiuh Castro Silva, sociólogo especialista en cultura, recuerda que la cultura se relaciona con tres ámbitos de gobierno: federal, estatal y municipal vinculados entre sí, y salvo por la acción del Instituto Nacional de Antropología e Historia, en Sonora los otros organismos federales padecen indefinición e inestabilidad legal, material, financiera y operativa, “pues funcionan con base en convenios de descentralización irresueltos y a partir de acuerdos tácitos que delegan a la autoridad estatal responsabilidades que incumbirían a la federación”.

 

1.- La restricción presupuestal del estado afecta tanto a instituciones como a grupos ciudadanos. Los recortes han alcanzado desde la época de Peña Nieto incluso a la dependencia rectora de la cultura en el estado, el Instituto Sonorense de Cultura (ISC). En su primera asignación (ver recuadro), el gobierno federal le aportó una cantidad menor (10 millones 397 mil 359.20 pesos) pero similar a la del último año de Peña Nieto (13 millones 189 mil 801 pesos). Sin embargo, se debe contextualizar que la reducción en ese año final del anterior sexenio había sido de 265% respecto a 2017 (34 millones 985 mil 950.28 pesos). Se ha verificado una tendencia que hermana a ambos sexenios y que parece haberse asumido como regla: el aporte federal en 2021, claramente aminorado, fue de 1 millón 237 mil 810 pesos, que se sumó a una asignación de 192 millones 945 mil 521 pesos del gobierno estatal de Claudia Pavlovich. Así pues, es notorio que la minusvaloración neoliberal de la cultura le vino bien a la “austeridad republicana”, pues prácticamente la decretó.

 

2.- Sonora vive la época más crítica de su historia contemporánea en el rubro de la cultura, exhibiendo una contradicción con el supuesto de que a través de la cultura es posible regenerar el tejido social resagado. Durante el sexenio de Peña Nieto se pretendió atajar la criminalidad en las 100 localidades más violentas del país, mediante el programa México. Cultura para la armonía, signado entre la Secretaría de Gobernación –encabezada por Miguel Ángel Osorio Chong– y la DGCPIU (Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas) –dirigida entonces por Alejandra Frausto Guerrero.

 

Pero la crisis de la violencia se ha acrecentado en México así como en Sonora. Ni los programas y disposiciones de la anterior administración federal ni los actuales han dado indicios de que, a partir de la cultura, se haya trazado o estemos andando por la ruta apropiada para llegar a tal destino de regeneración. El municipio de Cajeme se ubica actualmente como el cuarto más violento en el país, lo cual afecta tanto a la ciudadanía urbana y mestiza como al pueblo yaqui. La sinergia que ha definido la imbricación entre los niveles federal y estatal habrá de continuar con la próxima administración estatal, no sólo por motivos operativos, sino además ideológicos.

 

Veracruz

 

Lourdes Hernández Quiñones, comunicóloga y especialista en políticas culturales:

 

1.- Si bien en el discurso de la administración de López Obrador se privilegian las acciones destinadas a los sectores marginados, hasta el momento no se ha reflejado en acciones puntuales en Veracruz en lo cultural. Por ejemplo, en el PACMYC 2019-2020 se recibieron 300 proyectos, de los cuales resultaron beneficiados 65, con un monto de 2.4 millones de pesos. Ello equivaldría a 36 mil 923 pesos para cada uno de los proyectos. Sin embargo, para el Programa de Estímulos a la Creación y el Desarrollo Artístico de Veracruz (PECDA) se benefició en el mismo periodo a 48 ganadores con un monto de 2.9 millones de pesos, lo que equivaldría a 60 mil 416 por proyecto, 27 de ellos en la ciudad de Xalapa. Hay una disparidad muy grande entre uno y otro programa. Definitivamente se requieren desarrollar acciones que propicien la ecología y el diálogo de saberes para valorar en su justa dimensión lo comunitario (gobierno del estado de Veracruz. Segundo informe de gobierno 2019-2020, tomo I, p. 384, 2020).

 

2.- El ámbito cultural en Veracruz ha sido vulnerado durante varias administraciones estatales desde hace por lo menos 15 años, por lo que su recuperación y reactivación es muy compleja y requiere de acciones resultantes de políticas culturales que consideren la diversidad cultural y regional, y que involucren a los múltiples agentes teniendo en perspectiva la cultura como un derecho humano y la sustentabilidad para beneficio de las comunidades. El Instituto Veracruzano de la Cultura (Ivec), organismo responsable en la materia, se encuentra en una situación de incertidumbre entre ser o no ser secretaría; la Universidad Veracruzana (UV) tuvo que disminuir su acción cultural hasta cubrir su adeudo con la Secretaría de Hacienda, y si bien la actual administración del gobernador Cuitláhuac García Jiménez lo solventó, ya no dio tiempo a Sara Ladrón de Guevara, rectora de la UV, de continuar con la labor que por años ha hecho destacar a esta casa de estudios; la Secretaría de Educación estatal ha dirigido sus acciones a la educación artística, también con algunos tropiezos derivados de administraciones anteriores.

 

Yucatán

 

Daniel Rivas Urcelay, especialista en mercadotecnia y responsable del área de formación cultural de la Universidad Autónoma de Yucatán.

 

1.- No cabe duda de que las decisiones tomadas hasta ahora por la administración federal han tenido y seguirán teniendo un impacto en el entorno cultural de Yucatán. El simple anuncio de la construcción del Tren Maya, cuya ruta está trazada por varios estados del sureste del país con la promesa de generación de empleos y bienestar, encendió las alarmas en las comunidades indígenas del interior del estado, las cuales serán afectadas no sólo por el paso de las vías férreas, sino que algunas tendrán que ser reubicadas. La falta de consenso y el aparente desinterés por integrar a representantes de todas las poblaciones indígenas afectadas en las mesas de diálogo, ha provocado el rechazo de gran parte de la sociedad yucateca al proyecto del Tren Maya.

 

Lo anterior, sumado al recorte presupuestal en materia de cultura a nivel nacional, pone en riesgo el avance de políticas y acciones concretas para seguir impulsando las manifestaciones culturales, provocando el cierre de espacios importantes, como el Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán (MACAY) por falta de presupuesto para su operación. La secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, tendrá que ser más consciente de su papel como custodia de la gran riqueza cultural en todos y cada uno de los estados de la República.

 

2.- La cultura en Yucatán tiene vida propia. Si bien se necesita la intervención del estado para asegurar el uso del espacio público y de la infraestructura cultural existente, ante la falta de apoyos y de presupuesto, artistas, colectivos, emprendedores y agrupaciones artísticas independientes han procurado mantener el dinamismo a pesar de la escasa difusión de sus actividades. La gran variedad de manifestaciones culturales, como la trova yucateca, la jarana, las artes plásticas, el teatro regional, entre otras, hacen uso de las tecnologías de la información para hacerse más visibles y llegar a más públicos. Esta percepción de carencia en el sector cultural contrasta con el impulso económico y mediático que se ha dado en Yucatán a sectores como el turístico, destinando grandes presupuestos a la modernización de centros de convenciones, tianguis turísticos y publicidad. Se tendrá que revisar y actualizar la política estatal en materia de cultura como un eje transversal que guíe a la vez las políticas de igualdad de género, derechos humanos, patrimonio y comunidades indígenas mayas.


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