Legitimidad de la conquista y reconquista de México-Tenochtitlan según Cortés. Cuestionamiento de Bartolomé de las Casas. - LJA Aguascalientes
04/12/2022

Introducción.-

El martes 13 de agosto de 1521, día de San Hipólito, culmina el sitio que ejercía desde el 30 de mayo de ese año sobre la ciudad de México –Tenochtitlan, Hernán Cortés, al ser capturado el último Tlatoani azteca, Cuauhtémoc, y rendirse la heroica capital lacustre del imperio mexica, a la hueste formada por españoles y la Gran Alianza Antiazteca -formada por tlaxcaltecas y otros pueblos originarios-, al mando del intrépido extremeño.

Se conmemoran, pues, 500 años de la llamada Conquista de México. Esta guerra contra el corazón mismo del imperio azteca, que culmina con la toma de México – Tenochtitlan por los españoles y sus aliados, la consideró Cortés como una especie de reconquista, pues sostenía que lo que él llama la “rendición de Moctezuma sometiéndose al Emperador Carlos”, era propiamente la conquista y que estaba plenamente legitimada jurídicamente, al aceptar el Tlatoani “voluntariamente” al monarca español y emperador, como su señor.



 

Varias preguntas son obligadas: ¿Es cierto que Moctezuma aceptó el sometimiento al señorío del emperador? ¿En caso de ser cierta la rendición del Tlatoani, y consecuentemente la aceptación de la autoridad del monarca europeo, es válida jurídicamente? Bartolomé de Las Casas sostiene que Cortés mintió en cuanto al sometimiento de Moctezuma, y, si acaso fue un hecho cierto, su voluntad estaba viciada, y por lo tanto, no fue válida su expresión de consentimiento.

Vamos a ver de qué modo y por qué razones el fraile dominico entra a estas consideraciones.

  1. Sobre las interpretaciones de Las Casas a la Bula Inter cetera.-

Cristóbal Colón “descubre” América para los europeos, el 12 de octubre de 1492. Por su religiosidad y por una tradición jurídica medieval, los reyes españoles, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, recurren al Papa para justificar sus acciones de colonización y conquista y para que quedaran debidamente legitimadas. Obtienen las llamadas Bulas Inter cetera, la primera data del 3 de mayo de 1493 y la segunda, aunque tiene como fecha oficial el 4 de mayo de 1493, en realidad fue despachada el 28 de junio del mismo año. Por medio de estos documentos, el Papa Alejandro VI otorgó a favor de la Corona de Castilla soberanía, jurisdicción y dominio sobre las Indias.

¿Qué alcance jurídico tienen estos famosos documentos? ¿Puede tenérseles como título, suficiente en Derecho, para legitimar a favor de España su soberanía, jurisdicción y dominio sobre tierras americanas?

Para Fray Francisco de Vitoria, la Bula Inter cetera, no tiene valor jurídico alguno que legitime la soberanía, la jurisdicción y el dominio, alegado por los monarcas. Se trata para el dominico, profesor de la Universidad de Salamanca, de un título no legítimo.

Bartolomé de Las Casas hace uso alternativo del Derecho, en favor de los pueblos originarios de América, con su interpretación de la Bula Inter cetera; pues al reconocer –contrario a Vitoria-, que es el único título legítimo para justificar la presencia de España en Indias, la soberanía y jurisdicción de la Corona española ejercida en estas tierras, tiene como carga la tarea de evangelización pacífica –con sólo la predicación y el testimonio-, y no se puede justificar ni la violencia ni el despojo de los conquistadores y colonos para con los indios. El objeto del gobierno soberano de la corona española en Indias, es sólo la tarea evangelizadora. Esa es, pues, la interpretación que hace el dominico misionero de la bula alejandrina.


Sin embargo, Bartolomé de Las Casas, ya anciano, hace una interpretación de la concesión del Papa Alejandro VI, mucho más radical, al grado que llega a cuestionar a fondo la legitimidad del gobierno español en Indias y, por ende, las acciones de conquista y el impulso a la obra colonizadora.

Ya octagenario, Las Casas publica dos obras fundamentales, poco conocidas; una en latín De Thesauris y la otra en castellano Doce Dudas, (o Doce Cuestiones Peruanas). Ángel Losada dice que ambas obras representan un sumario de toda la doctrina de Las Casas, dedicado a Felipe II. La primera es de 1563 y la segunda de 1564. Ambos tratados se refieren al conjunto de problemas morales que se plantean a partir de la conquista y explotación del Perú. Dudas de los confesores sobre varios temas: pillaje de tesoros escondidos en los sepulcros y/o guacas (lugar en donde se rinde culto a los dioses); cobro de tributos por los encomenderos; maltrato a los indios, etc. Son, en realidad, cuestiones que se aplican a todas las Indias, aunque se resalte la situación del Reino del Perú; incluso Las Casas dedica varias páginas a la Conquista de México y a las acciones de Hernán Cortés.

Todo lo que dice y concluye Las Casas sobre las cuestiones planteadas, lo llevan a revisar lo relativo a la legitimidad de la presencia de los españoles en Indias y el señorío de los reyes hispanos en estas tierras. Nuevamente entra al análisis del alcance de la Bula de Alejandro VI, que ya había hecho en dos de sus tratados, en concreto las Treinta Proposiciones y el Tratado Comprobatorio.

En De Thesauris, no le quita valor a la Bula Inter cetera, pero sí la acota mucho, ya que considera necesaria la aceptación voluntaria, de gobernantes y pueblos, a la soberanía y jurisdicción de la Corona.

  1. Sin valor jurídico el supuesto sometimiento de Moctezuma al Imperio Español.-

Las Casas, después de afirmar que ningún pueblo, ni rey, ni señor, han aceptado de manera verdadera, libre, jurídica y recta a los Reyes de España como sus reyes o soberanos, tiene que refutar lo que Hernán Cortés había afirmado en el sentido del sometimiento de Moctezuma al rey de España y Emperador del Sacro Imperio, Carlos. El dominico desvirtúa y quita valor a las afirmaciones del llamado Conquistador de México; esto lo hace en el Capítulo XXXII del Tratado De Thesauris.

Tenemos noticia del sometimiento del gran Tlatoani Moctezuma, señor de Tenochtitlan, al Emperador, por medio de Cortés, es decir, versión de primera mano. Es el propio conquistador extremeño quien se lo hace saber a Carlos V, por medio de su famosísima Segunda Carta-Relación, firmada en Segura de la Frontera, Nueva España, el 30 de octubre de 1520. Recordemos, cuando escribe esta carta, Cortés se encuentra en un punto entre Veracruz –ciudad fundada por él- y México Tenochtitlan. Los españoles han tenido que salir huyendo de la gran ciudad lacustre por la resistencia de los aztecas defendiendo su ciudad e imperio. Cortés y su hueste habían llegado a México –Tenochtitlan el 8 de noviembre de 1519, día en que se dio el encuentro con Moctezuma; y la huida de los sobrevivientes es el 30 de junio o 1 de julio de 1520. Cuando escribe esta segunda Carta a Carlos V, Cortés está restableciendo fuerzas y planeando el sitio a la gran ciudad imperial; la toma de Tenochtitlan será hasta el 13 de agosto de 1521, como dijimos.

Es ésta, para muchos autores, la “más interesante” de las Cartas de Cortés, para otros “la más dramática”; el conquistador, con su mentalidad legalista, que pretende la justificación de la guerra de reconquista, narra el supuesto sometimiento del noveno Huey Tlatoani de Tenochtitlan. A continuación, cito algunos pasajes de la Segunda Carta de Relación, que tienen que ver con el asunto:

“Pasada esta puente, nos salió a recebir aquel señor Mutezuma con hasta doscientos señores………………………………………………………

Y dende a poco rato, ya que toda la gente de mi compañía estaba aposentada, volvió con muchas y diversas joyas de oro y plata y plumajes… y después de me las haber dado, se sentó en otro estrado que luego le hicieron allí junto con el otro donde yo estaba; y sentado, propuso de esta manera: ‘Muchos días ha que por nuestras escripturas tenemos de nuestros antepasados noticia……………………………………………………………

y siempre hemos tenido que los que de él descendiesen habían de venir a sojuzgar esta tierra y a nosotros como sus vasallos; y según  de la parte que vos decís que venis, que es a do sale el sol y las cosas que decís de ese gran señor o rey que acá os envió, creemos y tenemos por cierto, él sea nuestro señor natural, en especial que nos decís que él a muchos días que tenía noticia de nosotros; y por tanto, vos sed cierto que os obedeceremos y tendremos por señor en lugar de ese gran señor en lugar que vos decís, y que en ello no habrá falta ni engaño alguno, y bien podéis en toda la tierra, digo que en la que mi señorío poseo, mandar a vuestra voluntad, porque será obedecido y hecho; y todo lo que nosotros tenemos es para lo que vos de ello quisiéredes disponer… Yo le respondí a todo lo que me dijo, satisfaciendo a todo aquello que me pareció que convenía, en especial en hacerle creer que vuestra majestad era a quien ellos esperaban; y con esto se despidió; e ido fuimos muy bien proveídos…………………………………………”

Seis días después, es decir el 14 de noviembre de 1519, Cortés puso preso a Moctezuma, según dice por lo que pasaba “en la gran ciudad de Timixtlan” y por noticias que tenía de que enviados del Tlatoani atacaron a españoles en otra ciudad, así que: “Determiné de lo prender y poner en el aposento donde yo estaba…”. De acuerdo con lo que ha narrado Cortés, Moctezuma aceptó voluntariamente y de buen agrado la autoridad del Emperador y poner su enorme imperio a su vez al servicio y bajo la jurisdicción de Carlos V. De tal modo que la guerra de conquista o reconquista está justificada, pues se defiende lo que ya voluntariamente le fue dado a la corona española y a la jurisdicción imperial. La guerra se endereza, entonces, en contra de los tlatoanis sucesores de Moctezuma, Cuitláhuac primero y Cuauhtémoc después, elegido este último a finales de enero o principios de febrero de 1521.

Bernal Díaz del Castillo habla también de “la obediencia” dada a su majestad. Moctezuma y “muchos caciques y principales de la comarca”, es decir la aceptación de “sometimiento” o “vasallaje”. El tlatoani les dice a varios señores: “Lo que yo os mando y ruego que todos de buena voluntad, al presente, se lo demos y contribuyamos con alguna señal de vasallaje…”. Agrega el soldado historiador que: “Después Montezuma volvió a hablar con sus caciques sobre el caso, estando Cortés delante y nuestros capitanes y muchos soldados y Pero Hernández, secretario de Cortés, dieron la obediencia a Su Majestad, y con mucha tristeza que mostraron, y Montezuma no pudo sostener las lágrimas.”

Pedro Hernández, secretario de Cortés, actuando como “escribano real”, “levantó acta circunstanciada del acto…”. Dice el maestro De Icaza que: “La conquista de México-Tenochtitlan había llegado a su culminación, estaba jurídicamente consumada, Moctezuma había realizado la traslatio imperü en favor de Carlos V…”

Para Bartolomé de Las Casas, Hernán Cortés no dice la verdad. Demuestra que miente el conquistador, con muchas razones:

En primer lugar, porque no se prejuzga que nadie renuncie gustosa y vanamente a lo que es suyo… ¿cómo se va a creer que aquel gran Moctezuma quisiera transferir de buen grado tan gran principado, tan extensos y riquísimos reinos, tan grande e insigne ciudad, en la que era adorado como una divinidad, a manos de los enemigos, en nombre del Rey de las Españas, sino más bien pensaba que éste debía someterse y servirle a él (Moctezuma)?”.

En segundo lugar, ¿cómo pudo Moctezuma haber cedido de buen grado tantos derechos sobre tan importantes reinos, tan grandes riquezas y gloria a los Reyes de las Españas, o, mejor dicho, al primer tirano que invadió primeramente aquella región y entró en la ciudad de México en vestidura de oveja, esto es, humilde y pacíficamente, pero con dolosa intención?”

En tercer lugar, ¿tan pronto pudo entender el rey Moctezuma nuestro idioma como para comprender las estipulaciones de este citado gran salteador, en las que se le pedía la renuncia del reino, o la cesión de todo su estado regio…?

En cuarto lugar, Moctezuma le envió muchos regalos de oro y plata para tratar de persuadirlo de que no llegara a Tenochtitlan y se regresara a su patria. En esto ve Las Casas la negativa de Moctezuma a tratar con él. El dominico narra un encuentro de él con Cortés, en Ciudad de México, reconociendo que “hubo un tiempo en que éramos amigos”, y en donde “hablando en familiar conversación”, Cortés “afirmaba que el rey Moctezuma le había cedido a él todo el reino en nombre del Rey de las Españas. Yo le contradecía –continúa Las Casas- y le aseguraba que lo había hecho por miedo y terror a nuestros caballos y armas de fuego; si es que lo había hecho, lo que me resisto a creer. Y, al preguntarle alguno de los que con nosotros allí estaba: ‘no le envió el rey Moctezuma emisarios con dones, rogándote que salieras tú y tus compañeros de su reino?’, Hernán Cortés respondió riendo a carcajadas: ‘Así fue, en verdad, y más de treinta veces’. He aquí cómo, por sus propias palabras, públicamente le convencí de ser un mentiroso.”

En quinto lugar, argumenta Las Casas el temor, el miedo, ante la crueldad de los españoles, para entonces ampliamente demostrada; y la ventaja que tienen al utilizar caballos y armamento con mayor desarrollo tecnológico.

Luego carece de todo valor jurídico cuanto hizo el rey Moctezuma al hacer la cesión de su imperio a (o en beneficio de) aquel tirano, aunque hubiese sido verdad que hiciese una tal cesión, según fingió el propio taimado tirano…”

“En efecto, nada hay tan contrario al consentimiento, en el que se apoya la justicia de la buena fe, como la violencia o el miedo…”

Matthew Restall recién publicó un interesantísimo libro que tiene como objetivo derrumbar el mito, la mentira, construida por la historiografía aceptada mayoritariamente hasta ahora, precisamente de que Moctezuma se rindió a Cortés y aceptó ser vasallo del Emperador y/o Rey de España. Hace una reivindicación de Moctezuma y de los aztecas en general. A Las Casas lo cita –nunca de manera directa, sino a través de otros autores- precisamente en lo que se refiere al sometimiento de Moctezuma; y también recurre a fuentes inéditas que clarifican muchas cosas. Así que llega a la misma conclusión del dominico: Cortés miente.

En la última semana de junio de 1520, Moctezuma muere. Se encuentra cautivo por Cortés. La versión difundida por los españoles es que la muerte del Tlatoani es producida por una pedrada lanzada por alguien de su pueblo. Restall demuestra que, en realidad, Moctezuma es asesinado. El historiador norteamericano se pregunta por qué Cortés y sus compañeros no quieren aceptar el asesinato, cuando no tienen empacho en aceptar tanto crimen, incluso de señores y gobernantes de pueblos. Restall contesta: “Porque el asesinato de Montezuma cometido por los españoles desvirtuaba la Rendición.” Le quitaba la legitimación jurídica a la guerra, decimos nosotros.

Cierre.-

Al cumplirse 500 años de la caída de México-Tenochtitlan, es importante traer a la memoria el acontecimiento y hacer una revisión histórica y de filosofía jurídica, que ayude a mejor entender tan importante hecho de nuestra historia. Ese ha sido mi propósito con este escrito.

 


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