Orquesta Sinfónica de Minería/ El banquete de los pordioseros  - LJA Aguascalientes
26/01/2022

Siguiendo el modelo de las grandes sociedades europeas del siglo XVIII que financiaban la creación de orquestas estimuladas solamente por el amor a la música con donativos que eran obtenidos a través de un patronato, el Real Seminario de Minas creó y patrocinó ensambles musicales que ofrecían conciertos en la Escuela de Minas que hoy es el Palacio de Minería en la Ciudad de México. Hablamos de 1792, el siglo XVIII con  todas sus aportaciones musicales, entre ellas la creación de la orquesta como la conocemos hoy en día.

Estos son los antecedentes de lo que actualmente es la Orquesta Sinfónica de Minería, una asociación musical que como tal, funciona en la Ciudad de México desde 1978, cuando por iniciativa de Jorge Velasco y contando con el apoyo de 102 socios fundadores y con la coordinación de la Facultad de Ingeniería de la Unam y el apoyo del director de la facultad, el ingeniero Javier Jiménez Espriú, tomó vida este sueño y se creó así una de las más importantes orquestas de México y América Latina, la Orquesta Sinfónica de Minería cuyos fundamentos son programar un repertorio poco conocido y salirse de lo habitual en las programaciones de conciertos del resto de las orquestas en México, y por otro lado, formar y mantener un sonido de excelencia.

El motivo por el cual hoy dedico este Banquete a la Orquesta Sinfónica de Minería es porque el día de ayer, jueves 5 de agosto, se cumplieron 18 años de la muerte del maestro Jorge Velazco, fundador y motor que puso en marcha esta impresionante entidad musical que desde ese año de 1978, ha llenado de música los veranos de la capital del país.  

Evidentemente él fue el primer director de la orquesta, la dirigió desde su fundación en 1978 hasta 1984. Fue significativa aquella primera temporada de conciertos ya que el maestro Velazco, no conforme con la creación de la Orquesta, invitó al violinista Leon Spierer, concertino de Herbert von Karajan en la Filarmónica de Berlín para impartir cursos de perfeccionamiento a los integrantes de la orquesta. Su participación fue un éxito por lo que el maestro Spierer fue nombrado director huésped honorario vitalicio de la orquesta.

En esta primera etapa de la OSM se programó un repertorio en donde predominaron obras que muy pocas veces eran programadas en las temporadas de conciertos de las orquestas mexicanas, destaca, por ejemplo, la Gran Misa de Muertos de Héctor Berlioz, además de estrenar obras de jóvenes compositores mexicanos como es el caso de la Sonatina de Manuel Enriquez y Ficciones de Mario Lavista.

La segunda etapa de la Orquesta Sinfónica de Minería fue manejada por el maestro Luis Herrera de la Fuente quien la dirigió durante 10 años, de 1985 a 1995 que aunque su propuesta era menos atrevida, no descuidó la programación de obras innovadoras, como por ejemplo la Sinfonía No.7 de Anton Bruckner o el Poema del Éxtasis de Alexander Scriabin. Hubo además estrenos de importantes compositores mexicanos contemporáneos como es el caso de Gota de noche de Carlos Sánchez Gutiérrez y Cinco misterios eléusicos de Federico Ibarra Groth.

La tercera etapa de la Sinfónica de Minería inició en 1996 y continuó hasta el 2003 con un segundo período del maestro Jorge Velazco al frente de la orquesta, la tendencia en este caso fue presentar obras poco conocidas de compositores muy conocidos, como ejemplos cito lo siguiente: Marcha para la coronación de Alejandro III de Tchaikovsky o la Marcha Turca sobre las ruinas de Atenas de Beethoven, que en realidad sí es muy conocida pero fuera de su contexto original. Y entre los directores huéspedes la orquesta contó con el trabajo del maestro Maxim Shostakovich, hijo de Dmitri, el gran compositor ruso.

Fue entonces que vino la muerte del maestro Velazco el 5 de agosto de 2003 de un problema cardiovascular después de haber hecho una versión profundamente apasionada del Haroldo en Italia de Berlioz.

La cuarta etapa fue protagonizada por Carlos Spierer del 2003 al 2005, la tendencia de presentar un repertorio poco habitual en México continuó obras como la Canción de la tierra de Mahler, y el Anillo sin palabras, una suite orquestal basada en la célebre tetralogía de Richar Wagner El anillo del nibelungo escrita por el director de orquesta Lorin Maazel. Célebre es el concierto que abrió esta breve gestión del maestro Spierer en la Sinfónica de Minería, cuando cedió la batuta a su padre, el violinista Leon Spierer para dirigir Noche transfigurada de Arnold Schoenberg como un homenaje al maestro Jorge Velazco.

La quinta etapa inicia en el 2006 y es en la que se encuentra en este momento la orquesta, tiene como director titular al maestro Carlos Miguel Prieto que no tardó en imprimir su sello en la programación de las temporadas de la orquesta con conciertos monográficos, destaca de manera especial las dos temporadas que el maestro dedicó a toda la inmensa obra orquestal de Gustav Mahler, además de algunas comisiones de obras a compositores mexicanos como es el caso de Gabriela Ortiz con la obra Concierto Voltaje o Enrico Chapela con la obra Rotor además de continuar con la tendencia de presentar obras muy poco interpretadas como el ciclo de los Gurrielieder de Shoenberg o Atlántida, obra póstuma de Manuel de Falla. Por cierto que del año 2006 al 1015, el maestro José Areán, que dirigió la Sinfónica de Aguascalientes de 2017 al verano del 2020, fue nombrado director asociado de la OSM.

Hoy recordamos al maestro Jorge Velazco, fundador de la Orquesta Sinfónica de Minería a 18 años de su muerte.



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