Sólo se cumplió con el 20% de las expectativas en medallas para la delegación mexicana en Tokyo 2020 - LJA Aguascalientes
20/10/2021

Un fracaso con nombre y apellido

APRO/Raúl Ochoa

 

Una vez más los Juegos Olímpicos ubicaron al deporte mexicano en su realidad; en Tokio 2020 el desencanto, evidente, desnuda lo que es peor: el eje rector que implementa las políticas públicas deportivas del gobierno federal carece de proyectos y de un plan sexenal.

La delegación olímpica mexicana se presentó en la ciudad de Tokio con 164 atletas, con la meta de obtener un mínimo de 10 medallas, de acuerdo con el pronóstico de la optimista directora general de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), la exvelocista Ana Gabriela Guevara.

Sin embargo, los días transcurrieron en la justa veraniega sin que llegaran las esperadas preseas; se quedó corto el vaticinio de la encargada de ejecutar la política pública deportiva nacional: los mexicanos en competencia sólo lograron cuatro medallas… y de bronce.

Además, de esas cuatro preseas de tercer lugar, dos –futbol y levantamiento de pesas– no estaban calculadas en los pronósticos de Guevara; de tal manera que sólo se cumplió con 20% de las expectativas del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, si se considera que sí estuvieron en las proyecciones las medallas de las clavadistas Alejandra Orozco y Gabriela Agúndez, en plataforma 10 metros sincronizados, y tiro con arco mixto.

Cinco atletas mexicanos, además de la plantilla de futbolistas profesionales contribuyeron a la conquista de cuatro preseas de bronce en Tokio 2020: Alejandra Valencia y Luis Álvarez (tiro con arco en la modalidad de equipo mixto), Aremi Fuentes (levantamiento de pesas), además de las mencionadas Orozco y Agúndez y el representativo de futbol.

“Vamos a romper el récord histórico de México”, expresó Ana Gabriela Guevara el 24 de julio último y reafirmó el compromiso de la delegación de México de imponer una nueva cifra histórica en el medallero, después de las nueve preseas que se obtuvieron en México 1968.

Triunfalista, Guevara recordó ante reporteros presentes en la cobertura de Tokio 2020 el compromiso que se hizo con el presidente de la República. “Pasando el histórico, que son nueve medallas desde México 1968, la presea 10 se estará escribiendo en la historia”, dijo la funcionaria apenas concluyó la prueba en la cual los arqueros Alejandra Valencia y Luis Álvarez le dieron a México la primera presea olímpica, justo en la primera jornada oficial de Tokio 2020.


La delegación mexicana acudió a Tokio con la premisa de rebasar el histórico medallero olímpico. Sin embargo, todo terminó en una histórica y rotunda frustración.

Y mientras se alejaba la promesa de Guevara al mandatario, se acercaba la reservada proyección del presidente del Comité Olímpico Mexicano, Carlos Padilla: México obtendría cinco medallas para igualar el registro de Río 2016.

 

Tragedia pelotera

El reto de superar el máximo histórico en una cita olímpica es una pesada losa que cargan los responsables de la política pública deportiva en turno desde los tiempos de Raúl González. Por poner el caso del exmarchista y doble medallista olímpico en Los Ángeles 84: la delegación de México también llegó a Barcelona 92 con altas expectativas y la consigna de obtener el mayor número de medallas de todos los tiempos en una cita olímpica fuera de casa.

Pero las jornadas en Barcelona 92 transcurrieron sin novedad, sin que ningún deportista mexicano se aproximara al podio hasta que en las postrimerías de los Juegos Olímpicos, cuando la desazón presagiaba lo peor, se realizó la prueba de caminata de los 50 kilómetros en la cual apareció Carlos Mercenario para darle a México su único podio.

Al cierre de la presente edición, la representación mexicana en Tokio 2020 figuraba en el lugar 80 del medallero, con cuatro preseas de bronce que suman las 73 adjudicadas para el país en el historial de los Olímpicos. Al menos en siete deportes los atletas nacionales finalizaron en cuarto lugar, a un paso del podio; mención aparte merecen equipos como el de softbol femenil, que se quedaron en el cuarto sitio en un torneo en el que sólo participaron seis conjuntos.

Tokio 2020 será recordado por los deportes que, pese a figurar entre los favoritos al podio en los pronósticos de Guevara, terminaron como los mayores fracasos. La lista la encabeza el equipo de beisbol, el deporte favorito del presidente López Obrador, y taekwondo, en los cuales sus participantes no lograron anotarse ni siquiera una victoria.

Desde la inclusión del taekwondo en el programa olímpico, Sidney 2000, México acumuló siete preseas de manera ininterrumpida y el país estaba reconocido en el mundo como uno de los que históricamente aportaba medallas olímpicas a la delegación mexicana. Pero la cadena se rompió dos décadas después:

Briseida Acosta, llamada a ser la sucesora de la principal exponente del taekwondo en el país, María del Rosario Espinoza (campeona olímpica en Beijing 2008, bronce en Londres 2012 y plata en Río 2016), y Carlos Sansores fueron eliminados en la primera ronda.

La aventura de la novena de beisbol llegó a su fin en Tokio el 1 de agosto, eliminada por el conjunto de Israel que, además, le propinó su tercera derrota con paliza incluida en su inevitable desplome: 12 carreras contra 5.

“Es lamentable. Estoy sorprendido, a lo mejor hasta un poquito en shock porque ni en mi peor pesadilla pensé que este podía ser el resultado. Lo digo con toda sinceridad: sabiendo el talento que teníamos pensaba que íbamos a avanzar y llegar lejos”, resumió el manager Benjamín Gil.

Un par de días más tarde, Gil seguía afectado emocionalmente a su llegada a la Ciudad de México. “Lamentablemente me siento mal por quienes no les fue bien individualmente y por equipo. Es triste, y la palabra a lo mejor no es la correcta, pero deportivamente sí (fue) un poco trágico lo que sucedió”.

Si bien los peloteros mexicanos no pudieron mostrar su etiqueta de favoritos, sí dieron motivos de controversia: antes de iniciar su calvario deportivo, y con un desconocimiento sobre las reglas del olimpismo, se tomaron una fotografía en la Villa Olímpica enfundados en la franela de los Tomateros de Culiacán. Evidente acto de indisciplina. El detalle no pasó desapercibido para el Comité Olímpico Internacional que ya investiga el incidente.

 

Fuga de talentos

De manera indirecta la delegación mexicana “sumó” un mayor número de medallas por medio de compatriotas que ahora responden a intereses de otros países: el medallista olímpico Óscar Salazar (plata en Atenas 2004) le entregó dos preseas de bronce a Egipto, como entrenador del equipo nacional de taekwondo, con Hedaya Malak y Seif Eissa, para convertirse en el primer mexicano que obtiene una medalla olímpica como deportista y ahora también otra más en su nueva faceta.

En el caso del entrenador de clavados Salvador Sobrino, quien representó a México en los Juegos Olímpicos Moscú 1980, su labor rindió resultados con el equipo australiano de clavados, aunque para ello su discípula Melissa Wu (371.40 puntos) le ganó el bronce a Gabriela Agúndez (358.50).

La arquera Gabriela Bayardo, originaria de Tijuana, otorgó a Países Bajos la presea de plata en Tokio 2020, si bien le dedicó su logró al país que la vio nacer. “Mi medalla es parte de México”, aseguró la deportista que renunció a la selección tricolor en 2017 por motivos personales y en desacuerdo con la Federación Mexicana de Tiro con Arco.

Países Bajos no enviaba a una especialista de tiro con arco femenil desde ­Atlanta 1996. Y, en su primera participación olímpica con la bandera del país europeo, Bayardo le dio su primera medalla en su historia en este deporte.

Por ese mérito, la arquera se hizo tendencia en las redes sociales la madrugada del 25 de julio último. No fue para menos, ya que la presea de plata le hubiera significado a la delegación mexicana una mejor posición en el medallero.

El viernes 6 la selección varonil de futbol se colgó el bronce en Tokio, y con ello México alcanzó con apuros su cuarta presea. Su rival en la disputa por el tercer lugar fue Japón, que sorprendió en la fase de grupos (2-1) a los dirigidos por Jaime Lozano, luego del golpe propinado a Francia en el juego inaugural. El tricolor doblegó a los japoneses con un marcador de 3-1.


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