Talibanes antivacunas/ Memoria de espejos rotos  - LJA Aguascalientes
30/06/2022

I ain’t got a fever, I got a permanent disease

It’ll take more than a doctor to prescribe a remedy

I got lots of money, but it isn’t what I need

Gonna take more than a shot to get this poison out of me

And I got all the symptoms, count ’em one, two, three…

Bad Medicine – Bon Jovi

 

En la pasada emisión de Memoria de espejos rotos ensayamos algunas ideas sobre la crisis de derechos humanos para las mujeres en Afganistán, y la resistencia civil de RAWA. Ahora abordamos el tema, desde una perspectiva de salud pública, ya que el extremismo religioso ha impedido erradicar la poliomielitis en Afganistán y Paquistán.

Ahora, con el cambio en el equilibrio de fuerzas que ha ocurrido en Afganistán con el nuevo ascenso de los muyahidines, se encienden varias alarmas para la geopolítica, el estado de los derechos humanos en la región, y –como veremos- e incluso para la salud pública.


Luego de la salida de tropas estadounidenses, las guerrillas muyahidines del talibán se han vuelto a hacer con el poder y con el control de prácticamente todo el país, lo que implica los siguientes riesgos:

Obviamente, los derechos humanos de las mujeres, las poblaciones de la diversidad sexual, y de todas las personas no musulmanas, o incluso musulmanas no ortodoxas. Es una cuestión religiosa que se vuelve jurídica y política.

También, el peligro de que los muyahidines talibanes busquen venganza bélica contra Estados Unidos y los países que apoyaron la ocupación norteamericana, mediante atentados terroristas contra distintas sedes.

Otro riesgo es la vinculación del talibán con organizaciones criminales internacionales, incluidas las mexicanas, en el tema de la comercialización ilegal de la amapola y sus productos narcóticos. Esto está documentado por diversas agencias de inteligencia de varios países.

Pero hay un riesgo poco explorado en la salud pública. El talibán tiene un marcado sesgo anti vacunas que puede poner en peligro a la región y al mundo. Para los muyahidines, la vacunación contra la Covid es una estrategia occidental para dominar al mundo.

Este tema no compromete sólo a la contención del coronavirus. Desde hace años se ha intentado erradicar la poliomielitis, y en amplias zonas del mundo se ha logrado; excepto en medio oriente, justo porque el islamismo radical es marcadamente antivacunas.

Tanta es la gravedad del asunto, que la Iniciativa de Erradicación Mundial de la Polio (GPEI, por sus siglas en inglés) tenía (hasta antes del nuevo ascenso talibán) un plan estratégico de 2022 a 2026 para contener la transmisión de la poliomielitis en Afganistán y Pakistán para fines de 2023.

Pero incluso, desde antes, las campañas de salud encontraron férrea oposición en la zona. Desde 2019, en las áreas de dominio muyahidín, el talibán impidió la vacunación contra la poliomielitis, lo que redundó en 3 millones de niños en vulnerabilidad sanitaria ante la polio.

Ya en este año, hubo incluso asesinatos ligados a las campañas de vacunación cuando, en junio, trabajadores de salud en Nangarhar (una provincia afgana), fueron muertos en ataques extremistas dirigidos exprofeso contra la campaña, lo que produjo suspender la actividad que protegería a más de 10 millones de niños menores de cinco años.

Esto ocurre en una zona (comprendida por Afganistán y Pakistán, país aliado de los talibanes) en la que el 85% de casos de poliomielitis se dan en las áreas rurales que son inaccesibles debido al control talibán y a sus preceptos religiosos que atentan contra la salud y la vida.

El ejemplo ha sido la polio, pero lo mismo sucede (y sucederá) con las campañas de vacunación contra la Covid-19. Esto puede traer como resultado que el coronavirus mute y surjan nuevas variables más peligrosas contra las que todavía no podremos defendernos.

Así, la polio continúa como enfermedad endémica en Afganistán y Pakistán, afectando a amplias franjas de su población infantil. En este panorama, no se descartan nuevos riesgos a la salud global (incluido el coronavirus). De este modo, el panorama sanitario en la región es desesperanzador.

A esto se suman la crisis de los derechos humanos, el brote del crimen organizado internacional, y la imposición política violenta. No es una cuestión de “islamofobia”, ni de xenofobia contra un grupo específico. Es una alerta que implica la acción global en marcos de derechos humanos.

Por ello, el tema de Afganistán debe alcanzarnos a todas y a todos.

[email protected] | @_alan_santacruz | /alan.santacruz.9


Show Full Content
Previous El reflejo de la irresponsabilidad ambiental en el arte contemporáneo
Next La agenda pendiente en materia penal para la nueva Legislatura/ Sobre hombros de gigantes 
Close

NEXT STORY

Close

Anaya visita ocho municipios de Michoacán… y se monta del covid-19 rumbo al 2024

11/02/2021
Close