16 de Septiembre Aniversario de nuestro Estado/ Cátedra  - LJA Aguascalientes
24/10/2021

Nunca olvides de donde provienes.

Proverbio

 

UNA FECHA QUE SE CELEBRA. El 16 de septiembre de cada año, los mexicanos conmemoramos la declaración que ese día de 1810 lanzó el cura Miguel Hidalgo desde el atrio del templo de Dolores, convocando al pueblo a iniciar la guerra que nos independizaría del sojuzgamiento al que nos había sometido el imperio español durante tres siglos.

UNA FECHA QUE SE OCULTA. Los esfuerzos que después de conquistada la independencia realizaron los aguascalentenses por alcanzar el título de Estado Libre y Soberano de la Nación, culminaron al ser elevado a ese rango por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1857 que entró en vigor, precisamente, el 16 de Septiembre de ese año. Pero por sinrazones que desconocemos, nos parece incoherente que después de tanto empeño por alcanzar el propósito esta fecha no se haya conmemorado nunca.

Sin embargo, no nos interesa perder el tiempo en investigarlas. Lo que sí nos interesa es dar a conocer las razones por las que, desde nuestro punto de vista, se debe conmemorar. Y eso es lo que nos proponemos hacer a continuación:

PERTENENCIA FAMILIAR. El dato que nos acredita como sujetos de derecho -es decir como personas específicas, reconocidas y registradas por el Estado- es el nombre que nos impusieron nuestros padres que, tanto por ser nuestros progenitores como por ser responsables de nuestra crianza durante el tiempo que vivimos bajo su potestad, debe aparecer en el acta correspondiente, junto con el lugar y la fecha en que nacimos. Esta información básica nos acompañará toda la vida; es solo nuestra y es única.

PERTENENCIA SOCIAL. Conforme nos desarrollamos se va ampliando nuestro horizonte sensorial: del tiempo, del espacio, de los diversos fenómenos físicos, de las personas y demás seres vivos que nos rodean, hasta que llegamos a tener conciencia de vivir en una población dinámica y organizada.

Ya en la escuela primaria, aprendemos que hay otras comunidades como la nuestra que conforman un Municipio; que varios municipios integran un Estado y que varios estados constituyen una Nación; que cada una de esas entidades tiene un nombre propio que también nos pertenece porque es el que describe nuestra ubicación geográfica y nuestro origen o ascendencia histórica; es decir, nuestro linaje social y cívico sintetizado en un gentilicio.[1] Este dato concierne a todos los que nacimos y/o convivimos en una comunidad determinada a la que pertenecemos, es decir, de la cual poseemos un sentimiento de pertenencia. Así por ejemplo, saucillense, calvillense, aguascalentense y mexicano, serían los gentilicios de los cuales son poseedores todos los mexicanos que, perteneciendo al Estado de Aguascalientes y a su municipio de Calvillo, se sienten orgullosos de haber nacido o de residir en forma permanente en la ranchería de El Saucillo.

IDENTIDAD CULTURAL. El día en que todos los hombres y mujeres llegáramos a sentirnos parte solidaria del género humano desaparecerían todas las injusticias. Pero así llegaran a desaparecer las fronteras que limitan o separan unas naciones de otras, lo que jamás desaparecerá es la cultura o, mejor dicho, las culturas que diferencian a unos pueblos de otros por las características del nicho ecológico en el que desarrollan hábitos y costumbres diversos que se manifiestan incluso estéticamente en lo que llamamos folklore que es música, danza, pintura, escultura, poesía, teatro, cocina, atuendo y hasta el acento al hablar; es decir, el arte que nadie le enseña al pueblo porque él es el que lo produce y reproduce.


Cada localidad, cada municipio, cada estado, cada nación, posee su propia personalidad, en la que sintetiza sus características geográficas, históricas y sociales. Es la identidad cultural en la que estamos inmersos y nos identificamos porque es a la que pertenecemos. Por eso no hay dos países iguales, dos estados iguales, dos municipios iguales o dos ciudades, pueblos o comunidades iguales, como tampoco hay dos personas iguales por mucho que se parezcan.

NUESTRO ORIGEN. Es común escuchar que cuando llegaron los españoles, se encontraron con grandes espacios ubicados en la periferia centro-norte del llamado Imperio Azteca que estaban prácticamente despoblados y que solo había algunas hordas salvajes.

Pero si bien es cierto que había núcleos nómadas que vivían de la caza, la pesca y la recolección, ahora sabemos que también había tribus sedentarias bien conformadas que practicaban la agricultura en las regiones fértiles donde abundaba el agua, lo cual demuestra que su nivel cultural era diverso, desde primitivo hasta avanzado.

Esa región se conocía como La Gran Chichimeca y abarcaba el territorio de los actuales estados de Aguascalientes, Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato y parte de Jalisco y Querétaro. Sus lenguajes o dialectos eran formas precursoras del Náhuatl, que fue el idioma dominante impuesto por el Imperio Azteca a todas las culturas de Mesoamérica desde Tampico y Nayarit hasta el noroeste de Nicaragua, lo cual nos hace pensar que si fueron ascendientes de los azteca, no todas las comunidades chichimeca fueron incultas.

Por otra parte, no contamos con estadísticas de la población originaria cuando llegaron los españoles, porque ellos solo se contaban a sí mismos y si hubieran querido saber cuántos naturales había les hubiera sido difícil saberlo, porque siendo invasores eran considerados enemigos.

Como parte de la Gran Chichimeca, nuestro valle estaba poblado por tribus entre las cuales estaba la que tenía un Teocalli (templo-pirámide (ubicado en lo que actualmente es el barrio de El Encino) donde celebraban sus ritos religiosos, prueba de que el núcleo de población no era escaso.

LA RUTA DE LA PLATA. Cuando llegaron los españoles a nuestra región siguiendo la pista de los metales preciosos, se encontraron con que el mineral más rico, que era el de Zacatecas, estaba precisamente en La Gran Chichimeca. Cuando lo empezaron a explotar confirmaron que podían compararlo con las minas del Potosí en Bolivia y se apresuraron a construir un camino real para transportar la plata a la ciudad de México y de allí a Veracruz, donde lo embarcaban con destino a España.

Los caminos reales requerían contar con puestos de descanso para los viajeros y animales de tiro cada diez leguas (aproximadamente 40 kilómetros) que era la distancia promedio que recorrían los carros de mulas en una jornada. Uno de esos puestos se instaló en nuestro valle, 40 kilómetros después del punto llamado posteriormente Rincón de Romos y 40 antes del que después se llamaría Encarnación de Díaz.

Pronto desapareció aquel puesto debido a los ataques de que fueron objeto por parte de las tribus locales, que los consideraron intrusos y saqueadores. Esto obligó al Virrey a ordenar la construcción de un fuerte resguardado por militares que protegían a los viajeros y sus cargas.

AGUASCALIENTES. Como lo hemos dicho en otras ocasiones, los españoles optaron por designar la localidad -que había ido creciendo- con el nombre de Aguascalientes, derivado del que los chichimeca probablemente le habían impuesto: Atotonilco (compuesto por las etimologías náhuatl Atl=agua, Totonquin=caliente, co=lugar de) es decir, “lugar de agua caliente” por los manantiales de aguas termales que lo caracterizaban.

GRANERO DE ZACATECAS. Las características ideales del valle le permitieron desarrollar las actividades agrícolas y ganaderas, cuyos productos tenían un mercado seguro en Zacatecas, donde los agricultores eran prácticamente desconocidos, de manera que el puesto de descanso del valle de Aguascalientes se fue transformando en una población próspera, pero bajo el sistema de haciendas impuesto por el régimen feudal servil español.

LA VILLA DE AGUASCALIENTES. Dicha prosperidad se reflejó en el reconocimiento que le hizo el rey Felipe II en 1575, al expedir la cédula que designó como Villa de nuestra señora de la Asunción a aquél puesto nacido en circunstancias tan precarias, mismo que seguramente se ha celebrado siempre con toda solemnidad el día 22 de Octubre de cada año.[2]

MESTIZAJE. Como los españoles nunca pudieron someter a los chichimecas por la vía de las armas, pronto se optó por traer indígenas avasallados de otras partes que les enseñaron a beneficiarse de algunas ventajas de los invasores y la región se fue sometiendo por la vía de la integración hasta iniciarse el proceso del primer mestizaje: el indígena-español.

Otro mestizaje fue el indígena-español-africano, que se dio debido a la cantidad de esclavos africanos que traficantes cristianos ingleses y de otras nacionalidades cazaron en el continente negro para venderlos en Europa y América donde se dedicaban a trabajar sin pago alguno en el servicio doméstico de amos poderosos, en las plantaciones de productos tropicales o, como en el caso de la Gran Chichimeca, en las minas de Zacatecas, Asientos y Tepezalá.

Uno más fue el mestizaje indígena-español-francés que se dio cuando el ejército de Napoleón III sufrió la aplastante derrota que clausuró la intervención francesa en San Jacinto, Rincón de Romos el 1 de Febrero de 1867, que significó el triunfo definitivo de México; muchos de sus soldados prefirieron desertar y quedarse como hombres libres en varios municipios de Aguascalientes, como otros lo hicieron también en diversas regiones del país.

Otro núcleo cultural que se asentó en Aguascalientes fue el chino, que hizo florecer y proliferar las famosas huertas que quedaron en el olvido con el absurdo crecimiento de la población en el siglo XX, así como por su misteriosa desaparición que parece no quererse aclarar, pero que también dejaron huella.

Con estos ejemplos y otros de experiencias poliétnicas, podría decirse que Aguascalientes adquirió una riqueza genética y cultural que le dio un tono cosmopolita, participando así de la predicción que hizo Simón Bolívar cuando dijo que nuestro continente estaba destinado a ser el punto de encuentro de todas las culturas del mundo por estar equidistante de todos los continentes; o de la de José Vasconcelos, respecto del surgimiento en América de lo que sería la “raza cósmica” o universal.

Hay muchos hechos culturales que podríamos referir para destacar la personalidad de nuestro Estado, que nos enorgullecen, pero solo me voy a referir a algunos de los más sobresalientes del

Siglo XIX: El lenguaje libertario de la Enciclopedia Francesa que detonó los movimientos de independencia, permitió que las capacidades y aptitudes de mentes inquietas se ilustraran en las disciplinas científicas que finalmente rompieron las cadenas del oscurantismo -rotas por la inquietud de los grandes navegantes que a la mitad del segundo milenio demostraron que el mundo sí es esférico y no plano- abrieron un panorama de posibilidades infinitas que en Aguascalientes se manifestaron empezando por continuar la tradición iniciada hacia 1820 por los institutos científicos y literarios de Oaxaca, Estado de México, Zacatecas y otros estados que finalmente cancelaron, no sin serias dificultades, la educación dogmática.

En Aguascalientes eso sucedió con la actitud progresista de personas como nuestro primer gran empresario José María Chávez que desde principios del siglo incursionó en diversas disciplinas aplicadas a resolver problemas técnicos de la comunidad, con el apoyo de hacendados ilustrados.

El gran sueño de aquellos liberales se cumplió con la inauguración del Instituto Literario de Ciencias y Artes realizada por Jesús Terán el 25 de Enero de 1849, antecedente único de la actual Universidad Autónoma de Aguascalientes y con la primera organización de la enseñanza pública y gratuita tanto en la ciudad como en el campo.

Pero Jesús Terán no se limitó a la enseñanza académica escolarizada en la que también organizó la primera biblioteca con el apoyo de los hacendados ilustrados, sino que abrió nuevos horizontes para la capacitación obrera y las artes en general. Por ejemplo, fomentó la edición de los primeros libros y la primera revista literaria, impulsando la tipografía con la primera imprenta dedicada hasta entonces para pequeños trabajos personales y fortaleciendo la Academia de pintura.

No es casual que en el transcurso de la segunda mitad del siglo XIX y primera del siglo XX Aguascalientes haya dado a la Nación literatos, grabadores, pintores y músicos de talla internacional.

Ya hemos tocado estos temas en diversas ocasiones y por lo tanto solo me voy a limitar al del presente artículo, que es el relativo a la fundación del Estado, en la que tantas gestiones fracasaron.

Se trata de dos trabajos que Jesús Terán, como gobernador de lo que entonces era “departamento” de Aguascalientes, le encomendó a su amigo el físico-matemático Isidoro Epstein; dos trabajos inusuales en la República, que permitieron tener una idea clara de la geografía y el estado de la economía de Aguascalientes un “Cuadro sinóptico” y una “Carta Geográfica de Aguascalientes”, “…donde precisó los límites del estado, los nombres de sus pueblos y haciendas, la traza de sus caminos, el perfil de sus municipios y las distancias entre ellos; este trabajo concluyó en 1856, siendo uno de los primeros que se hicieron en el México independiente que incluía mediciones. Según Ricardo Rivera Cortés, Manuel Buenrostro presentó esta carta al Congreso Constituyente para argumentar la propuesta de erigir a Aguascalientes como estado de la Federación.”[3]

LOS MUNICIPIOS. Es en este estudio donde se destaca por primera vez la importancia que los municipios tienen en el contexto del Estado; sin ellos no existiría.

Como resultado de esta gestión, apoyada seguramente por el gran amigo de Jesús Terán que fue Ponciano Arriaga, quien presidió la instalación del Congreso Constituyente al iniciar sus trabajos en 1856 y fue su principal redactor; así como por Valentín Gómez Farías -su maestro, consejero y coterráneo- quien presidió el mismo Constituyente al jurar la Constitución el 2 de Febrero de 1857, Aguascalientes fue declarado Estado de la Federación, de acuerdo con el texto del artículo 43 y el único transitorio -que señala la fecha en que entrará en vigor el ordenamiento- de la Constitución del 5 de Febrero de 1857, que a la letra dicen:

TÍTULO II, Sección II, Artículo 43. “Las partes integrantes de la federación, son: los Estados de Aguascalientes, Colima, Chiapas, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, México, Michoacán, Nuevo-León y Coahuila, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Valle de México, Veracruz, Yucatán, Zacatecas y el Territorio de la Baja California.”

ARTÍCULO TRANSITORIO. “Esta Constitución se publicará desde luego y será jurada con la mayor solemnidad en toda la República; pero con excepción de las disposiciones relativas á las elecciones de los supremos poderes federales y de los Estados, no comenzará á regir hasta el día 16 de Septiembre próximo venidero, en que debe instalarse el primer congreso constitucional. Desde entonces el presidente de la República y la Suprema Corte de Justicia, que deben continuar en ejercicio hasta que tomen posesión los individuos electos constitucionalmente, se arreglarán en el desempeño de sus obligaciones y facultades a los preceptos de la Constitución”.

La Agrupación cívica y cultural Amigos de Jesús Terán publicó en el espacio de la columna “Cátedra” del diario LJA.MX en su edición correspondiente al viernes 31 de Enero del año 2020, la propuesta al Congreso del Estado acerca de la conveniencia de establecer el 16 de Septiembre como fecha cívica con el propósito de conmemorar la creación del Estado en 1857. Ni siquiera obtuvimos respuesta.

Este año la misma agrupación publicó una carta abierta el Viernes 6 de Agosto pasado, en la que planteó a los poderes del Estado la misma propuesta. Tampoco hubo respuesta alguna.

Es sorprendente que este acontecimiento de tanta trascendencia se haya ignorado durante más de siglo y medio, pero consideramos que corregirlo constituirá un hecho histórico de gran significación para quienes hemos nacido y desarrollado nuestra existencia y la de nuestras familias en cada uno de los municipios, gracias a los cuales el Estado existe.

Si bien es cierto que la ciudad de Aguascalientes tiene todo el derecho de celebrar su fundación, también lo es que el resto del Estado tiene todo el derecho de celebrar la suya. Ya es tiempo de que la macrocefalia capitalina lo reconozca. Esperamos que algún día nuestras gestiones y las de quienes nos sucedan tengan la respuesta que en cualquier sentido el Estado está obligado a dar.

 

“Año del bicentenario del natalicio de Jesús Terán”

Por la unidad en la diversidad

Aguascalientes, México, América Latina

[email protected]

 

 

 

[1] Adjetivo. Perteneciente o relativo a las gentes o naciones. Diccionario de la lengua española.

[2] Aclaración. El orden del texto de la presente entrega no es necesariamente cronológico.

[3] http://ntrzacatecas.com/2019/03/14/isidoro-epstein-parte-1-de-2/


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