Calidad de vida y calidad de muerte/ El apunte - LJA Aguascalientes
23/10/2021

Calidad de vida

The Economist Intelligence Unit (EIU) desarrolló un índice basado en una metodología única vinculada a los resultados de la satisfacción con la vida subjetiva; se trata de encuestas que permiten conocer determinaciones objetivas sobre la calidad de vida entre los habitantes de los países. El índice se ha calculado cada 5 años desde el 2005. Durante estos ejercicios se han venido superando de mejor manera los anquilosados cálculos del bienestar material, como una medida dada por el PIB por persona, porque ese tipo de medidas no pueden explicar por sí misma facetas como las actividades de mercado y los males sociales, el medio ambiente y la contaminación. Por eso, los nuevos enfoques han enfrentado insuperables dificultades para asignar valores a los distintos factores e intangibles que constituyen una medida más amplia de bienestar socioeconómico.

Con este tipo de medidas centradas en la calidad de vida multidimensional, es que ciudades australianas y neozelandesas han repuntado de manera importante, y su comportamiento reciente con relación a la pandemia les concede razón en el sentido de presentar sociedades cuyo comportamiento hizo patente, además de su bienestar, una construcción sólida de ciudadanía.

Llama la atención que, con esta metodología, ciudades latinoamericanas como Brasilia, Montevideo, Medellín, Guadalajara, San José de Costa Rica y Monterrey, se encuentre dentro de las 70 ciudades americanas con mayor calidad de vida; lo que significa estar a solo cinco o seis lugares de ciudades como Nueva York o Los Ángeles. Claro, con un poder adquisitivo mucho menor, pero con indicadores semejantes en temas como seguridad y sanidad y con otros francamente mejores como el costo de vida, el precio de las propiedades y no digamos al comparar las bondades del clima…

Hay ciudades de menor tamaño como Aguascalientes y Querétaro que empiezan a ser valoradas por encima de los 150 puntos, que las equipara a Toronto y Montreal en Canadá, lo que pudieran dar pauta para convertirlas en ciudades que teniendo una alta calidad de vida se vuelvan atractivas para el retiro de pensionados venidos de Europa y Norteamérica.

 

Calidad de vida en ciudades mexicanas seleccionadas


La propia EUI propone un índice de calidad de muerte

La Unidad de Inteligencia de The Economist Quality of Death Index, es una fundación, que destaca también en estos avances, así como en visibilizar desafíos y lagunas restantes en las políticas e infraestructura.

El Índice de Calidad de la Muerte se diseñó y construyó por una Unidad de Inteligencia interdisciplinaria. Todos esperan una buena muerte, o más bien, “una buena vida hasta el final”, pero hasta hace poco, hubo poco esfuerzo e inversión dedicados para proporcionar los recursos y la educación que haría eso posible. El compromiso público y las intervenciones políticas propias para mejorar la calidad de muerte a través de la provisión de alta calidad en los cuidados paliativos han ganado impulso en los últimos años, y algunos países han hecho grandes avances en la mejora de un acceso asequible a los cuidados paliativos. A México lo ubican como un país de baja demanda y de pobres recursos en materia de Cuidados Paliativos, pero países latinoamericanos como Chile y Costa Rica, con niveles altos en Calidad de Vida también se presentan con mayores probabilidades de crecimiento en el índice de Calidad de Muerte, toda vez que cuentan con mayor soporte para proporcionarlos y por ello se encuentran cada vez más demandados.

A diferencia del ‘índice de calidad de vida’ su complemento, el Índice de Calidad de Muerte clasifica a las naciones con base en su provisión de cuidados paliativos, acceso a tratamientos analgésicos, políticas y fondos públicos para enfermos terminales, así como percepciones individuales y comunitarias sobre la muerte.

En materia de calidad de muerte la tabla es encabezada actualmente por el Reino Unido, pero seguido de cerca por Australia y Nueva Zelanda, cuyas ciudades, por cierto, también encabezan la calidad de vida. Es interesante ver qué países latinoamericanos empiezan a escalar en este índice como Chile (lugar 27) o Costa Rica (lugar 29). México se ubica en el lugar 43 junto con Brasil (lugar 42).

El estudio realizado por la EIU, contempló 80 países. Los resultados que arrojó el estudio son muy interesantes, pues incluso en las naciones que disponen de un sistema de salud eficiente, las personas sufren una pobre calidad de muerte, aun cuando se presente de forma natural.

 

La investigación muestra lo siguiente:

 La mayoría de los sistemas de salud, depositan su confianza en organizaciones de caridad y filantrópicas para brindar apoyo a los pacientes terminales, independientemente de su sistema financiero.

Los países que optan por este sistema de confianza en su mayoría son El Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda y Bélgica, mientras que México, es el 11 entre 17 países americanos evaluados. La razón de que Reino Unido este en primer lugar, se debe a que dicho país destaca en el mundo por su red de asistencia en hospicios y su establecimiento de estatutos y normas para el cuidado en el fin de la vida. Sin embargo, contar con uno de los sistemas de servicios de salud más completos del mundo, no significa tener una provisión de cuidados óptimos para el fin de la vida.

 

Los cambios demográficos traen a casa la escala de los desafíos que enfrentan los gobiernos en proporcionar cuidados paliativos a las poblaciones que envejecen. Ha surgido una agenda desde que la EIU publicó su primer índice de calidad de muerte. Por supuesto, ahora con un aumento en el número de países incluidos. Está claro que algunos países están intensificando sus esfuerzos para garantizar que todos los ciudadanos tengan acceso a los cuidados paliativos.

Pero si bien los desafíos que enfrentan los países pueden ser diferentes, una serie de intervenciones cruciales podría ayudarlos a todos para mejorar la calidad en el Cuidado Paliativo y ponerlo a disposición de un mayor número de personas. Éstos incluyen:

  • Crear un marco legislativo que proporcione para un acceso más fácil a analgésicos como los opioides y capacitar a los trabajadores de la salud para administrar estas drogas
  • Crear mecanismos y programas que hagan que los cuidados paliativos más asequible para quienes lo necesitan
  • Integrar una formación profesional en cuidados paliativos para toda la asistencia sanitaria
  • Aumentar el acceso a los cuidados paliativos domiciliarios y comunitarios
  • Brindar apoyo a las familias y trabajadores voluntarios que pueden ampliar el acceso a la atención
  • Aumentar la conciencia pública sobre los cuidados paliativos
  • Fomentar conversaciones más abiertas sobre la muerte y el morir

 

Tal como señala la Alianza Mundial para el Cuidado Paliativo: en gran parte del mundo no existe ningún tipo de cuidados para el fin de la vida. La organización calcula que unos 100 millones de personas en el mundo podrían beneficiarse con algún hospice y asistencia para morir bien. Sin embargo, sólo ocho por ciento de ellas tienen acceso a éstos.

“Los cuidados paliativos mejoran la calidad de vida de los pacientes, tanto adultos como niños, que afrontan los problemas inherentes a una enfermedad potencialmente mortal. Además, también mejoran la calidad de vida de sus allegados. Los cuidados paliativos se concretan en la prevención y el alivio del sufrimiento mediante la detección precoz y la correcta evaluación y tratamiento del dolor y de otros problemas, ya sean de orden físico, psicosocial o espiritual”, Organización Mundial de la Salud (OMS).


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LJA 30/08/2021

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