Esta es la historia de Constanza quién encontró a su madre biológica después de 26 años - LJA Aguascalientes
20/10/2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Gracias a las redes sociales, Constanza Di Leandro, de 26 años, encontró a su madre biológica. Se enteró que había nacido en Tucumán, Argentina, y que sus padres la habían adoptado. “Solo quiero verla”, escribió en Facebook, pero los usuarios la tildaron de “malagradecida” y la insultaron por buscar su origen.

Constanza contó que a los seis años todos hablaban de cómo habían salido de la panza de sus mamás y ella no tenía recuerdos de ese tipo ni fotografías alusivas en su casa, por lo que le pidió a su madre mostrárselas y le contestó: “no saliste de ahí”.

Nació el 24 de septiembre de 1994 en San Miguel Tucumán. A los pocos días fue entregada a otra familia. Fue criada en Banfield, Lomas de Zamora. A los nueve años supo que había sido adoptada por Alfredo Di Leandro y Leticia García, pero no supo más, de acuerdo con Infobae.

“Nunca me quisieron contar de qué forma me adoptaron ni por qué lo hicieron, bajo qué circunstancias. Crecí en una casa llena de amor, cariño, aunque sin comunicación. Mi origen era un tema tabú”, señaló.

Antes de cumplir los 10 años tuvo su primer intento de suicidio por la angustia que sentía al no saber su origen. Lo intentó de nuevo a los 16 años.

“Tuve que hacer terapia durante varios años. Si bien eso me ayudó mucho, vivía enojada”, admitió.

Constanza creció pensando que preguntar sobre su adopción o su origen era algo que estaba mal.


“Me hacían sentir que era una desagradecida. Cada vez que trataba de tener alguna pista se largaban a llorar. Mi inquietud la vivían como una traición y por eso callé mucho tiempo”, admitió.

Su silencio se transformó en una profunda depresión, por lo que al cumplir los 18 años decidió irse a vivir sola, lo que le ayudó, dijo, “a tomar aire de la situación”, pero no pudo encontrar respuestas.

A los 23 años parió a su hijo Giovanni. Hace año y medio sus padres adoptivos murieron. Leticia, de cáncer de lengua, y Alfredo, de cáncer de garganta. Ella regresó a cuidarlos y acompañarlos, pero también regresó la depresión.

“Fueron los mejores papás del mundo, recibí mucho amor y cariño, independientemente de que jamás quisieron contarme qué sucedió. Con el tiempo entendí que tal vez tenían miedo”, reconoció.

Con la muerte de sus padres adoptivos se diseminaba cualquier indicio de saber su origen, lo cual la atormentó durante mucho tiempo hasta que decidió hacer lo que le prohibieron: buscar por sí misma.

Su prima Julieta fue su gran aliada. “Vamos a ver de dónde saliste”, le propuso. Sabía que había nacido en Tucumán y de ahí partió. La contactó su tío Daniel, el mejor amigo de su papá, quien le contó que la persona que la dio en adopción no podía criarla. Quiso hablar con él, pero éste se negó y luego dio otra versión de la historia.

“Marta es la señora con la que hablé antes de tu llegada al mundo. Ella nos avisó cuándo podíamos buscarte. Creo que lo hizo para que no buscara más”.

El 23 de agosto escribió en su muro de Facebook: “Busco mi identidad, tengo 26 años. Nací en Tucuman entre el 25 y 27 de septiembre de 1994. Fui entregada en San Miguel de Tucumán en la esquina de La Rioja y Lavalle a Daniel y Alfredo mi padre adoptivo. Supe que mis padres adoptivos me traerían a vivir a Buenos Aires. Mi intención no es cuestionar, juzgar, ni saber el motivo. Solo necesito conocer mis raíces e identidad para conocer mi verdadera historia”, escribió.

Encontró a su madre biológica, aunque todavía no se comunica con ella, pero sabe su nombre y edad. Supo que tiene medios hermanos. “Voy a esperar a que ella quiera hablar”. De esto se enteró por una conocida de su madre, quien le escribió: “Hola Constanza, conozco una historia muy similar, no quiero generar expectativas, pero llámame”, decía el mensaje.

Eso hizo y la historia se desveló: “Me dijo que nací un 24 no un 27 de septiembre. En esa fecha me entregaron mis padres en la esquina de Lavalle y La Rioja de manera ilegal porque no me podía criar. Tenía 25 años cuando dio a luz”.

Contó que viajará a San Miguel Tucumán la semana entrante. Quiere abrazar a su madre biológica, pero no quiere hacerse una prueba de ADN. “Solo quiero abrazarla y agradecerle porque tuve una hermosa familia, jamás me faltó nada. No pretendo hacer preguntas, me alcanza con saber de dónde vengo”, indicó.

“Gracias a la Casa de Representación de Tucumán en Buenos Aires tengo los pasajes para viajar con mi prima Juli el lunes a la noche. Llegamos el martes a la mañana”, señaló a El Tucumano.

Lo primero que quiere hacer es ir a la esquina donde la entregaron, porque necesita verla, conocerla, aunque no sabe cómo la llamará. Tampoco cómo se saludará con su madre biológica.

“Lo único que sé es que me lo estoy tomando con mucho humor: no sé si por el nerviosismo o qué, pero sí sé que me voy a traer un pedazo de baldosa de esa esquina de Lavalle y La Rioja, o de souvenir para mi cumpleaños un pedacito de adoquín de Lamadrid y La Rioja, la clínica donde nací”, señaló Constanza.

/cv/


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