Septiembre: ¿el mes de la patria o de la cuarta transformación?/ Bravuconadas  - LJA Aguascalientes
17/10/2021

Durante el mes de septiembre, admitido por los mexicanos como el “Mes de la Patria”, fue clara la estrategia del gobierno de la llamada 4T, para tejer, muy a su estilo, y con sus propios “datos”, una abierta provocación al poderoso vecino y socio comercial Estados Unidos, cobijado por un discurso político que parecía superado por el fortalecimiento de la estabilidad regional y asentada en la responsabilidad diplomática y la decencia política internacional necesaria para los dos vecinos.

Prácticamente el mes discurrió sobre esa bizarra discusión acerca del destino de la estatua de Colón, centenario monumento que señala un momento histórico no sólo para México, sino para el mundo entero, y que adornaba una de las principales avenidas de la CDMX, hoy patrimonio de la estrecha y sesgada visión de la historia que gobierna esa gran metrópoli y capital de la nación. La discusión sobre este particular distrajo la atención sobre el sigiloso plan del lopezobradorismo acerca de los “festejos” del inicio de la Independencia en 1810 y la conclusión de la misma once años después.

Apenas el 11 de septiembre arribó a México el nuevo representante del presidente Joe Biden para iniciar sus labores de acercamiento y entendimiento acerca del enorme flujo migratorio que, de enero a agosto de este año, representó el movimiento de 147 mil personas. Otro importante tema con el que llegó el nuevo embajador fue el de contrarrestar los efectos de la pandemia, y establecer los mecanismos de cooperación para traer más vacunas al país y abrir lo más pronto posible las fronteras entre ambas naciones. El tercer tema, y no por ello menos importante, el de supervisar la marcha del T-MEC y poner en sintonía los aparatos productivos en esta complicada etapa de transición hacia la normalización del comercio en la región de Norteamérica, particularmente entre México y Estados Unidos. “…El presidente Joe Biden me ha enviado a México para asegurar que nuestras dos naciones tengan un futuro con mucha prosperidad”, señaló el nuevo embajador norteamericano. No tenía idea del trato que le esperaba entonces. El martes 14 fue recibido por el presidente López Obrador para presentar sus cartas credenciales y hasta ahí todo bien.

En el tradicional “grito” de la noche del miércoles 15 de septiembre, el presidente López arengó con “¡Viva la libertad, viva a justicia, viva la igualdad, viva la democracia, vida la honestidad, viva nuestra soberanía, viva la fraternidad universal, viva el amor al prójimo, viva las culturas del México prehispánico!, entre otras menciones y muy en el estilo de su discurso mañanero, y algunos de sus funcionarios cuatroteístas, entusiasmados incluyeron el nombre del presidente mexicano como otro más de los héroes nacionales, cosa que no gustó a una buena parte de los nacionales al considerarlo un exceso de entusiasmo. Por segundo año, el zócalo capitalino lució vacío por los efectos de las medidas sanitarias y la pandemia del covid-19, aunque el presidente mostró a los medios electrónicos sus aptitudes histriónicas como si la plancha de la Plaza de la Constitución estuviera pletórica de patrióticas personas.

Pero ya en la celebración del tradicional desfile militar del 16 de septiembre la 4T mostró a lo que iba. Entre los invitados especiales destacó la presencia del presidente cubano Miguel Díaz-Canel, quién, según el programa oficial del evento conmemorativo, sería el orador especial. No podemos dejar de recordar, que apenas el 11 de julio pasado, una revuelta conmovió a Cuba, cuando decenas de miles de cubanos se lanzaron a la calle para clamar por libertad y democracia, derechos que durante 62 años el régimen unipartidista cubano ha escatimado a sus conciudadanos, bajo el argumento de las amenazas del imperialismo norteamericano y su embargo económico. Regresando al evento conmemorativo del 16 de septiembre, sí, en el pódium de honor el presidente cubano, con el micrófono abierto y, en la última fila de los invitados, con su tradicional sombrero texano, el embajador norteamericano Salazar, representante del país con quién sostenemos el 85 por ciento del comercio anual internacional, de donde llegaron los más de 28 mil millones de dólares de remesas al país en los primero siete meses del 2021, de quién esperamos recibir más apoyos para vacunas contra la pandemia. Callado, discreto, el embajador se levantó de su lugar y se marchó sin hacer aspavientos. Al menos hasta ahora.

El secretario de la Defensa, Luis Crescencio Sandoval, dio parte al presidente de los participantes en el desfile, tanto de los elementos nacionales como de las 13 delegaciones militares invitadas, destacándose las de la delegación venezolana, acusada en de tener vínculos con los cárteles del crimen organizado en su país, y de gozar de la impunidad que le obsequia su gobierno. A todo esto, el presidente López aparte de presumir las nuevas funciones metaconstitucionales de las fuerzas armadas mexicanas como la construcción de sucursales bancarias, de aeropuertos, de trenes turísticos, y administrar hospitales y puertos, no tuvo un efectivo reconocimiento a los elementos del ejército, fuerza aérea o la armada de México.

Para rematar, el sábado 17 se celebró en Palacio Nacional, a iniciativa de López Obrador, la reunión de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe mejor conocida como la Celac. En ella, tuvo a bien dar tribuna a los presidentes Miguel Díaz Canel, de Cuba; a Nicolás Maduro, de Venezuela; a Luis Arce, de Bolivia, entre otros, y como dice Enrique Quintana, fue “como jugar con fuego.” Como se sabe, la intención original de esta iniciativa surgida en 2010 era crear un mecanismo regional capaz de sustituir a la OEA, donde se excluyera a los EU. Desde entonces la Celac ha pasado sin pena ni gloria. Ahora López Obrador intenta revivirla sin mayor proyecto que el de crear un escaparate para presumirse líder regional. Uruguay y Paraguay se desmarcaron de Venezuela, luego de López, y se acabó la reunión. El 27 de septiembre llega el secretario de Estado de EU, ya veremos qué ánimos le trae a la 4T.

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