Takemitsu, Copland y Beethoven en el sexto concierto de temporada / Orquesta Sinfónica de Aguascalientes  - LJA Aguascalientes
09/12/2021

Con tres compositores de tres períodos y latitudes diferentes, se celebró el sexto concierto de temporada de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes en el marco de los festejos de los doscientos años de la consumación de la Independencia de México y celebrando la unidad entre Japón y Aguascalientes que en poco más de tres décadas, esta unión va más allá de un interés comercial e industrial llegando a trascender también en el aspecto cultural.

 

Este sexto concierto de la tercera temporada 2021 de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes se celebró en medio de un ambiente agitado por los recientes cambios anunciados por el Instituto Cultural de Aguascalientes en la dirección artística y también en la gerencia de la OSA, las opiniones están divididas, sobre todo en el nombramiento del nuevo director titular, pero en esta ocasión dejémonos de especular, ya habrá tiempo de conocer y evaluar el trabajo del maestro García Santín cuando tome oficialmente la responsabilidad de dirigir nuestra máxima entidad musical.

 

El concierto inició conforme a lo anunciado en el programa, con Cape Code, una de las tres partes que integran la Suite Toward the sea II del compositor japonés Toru Takemitsu. La parte llamada Cape Code es para orquesta de cuerdas y dos instrumentos solistas, la flauta que le fue encomendada a la maestra Megan Maiorana, principal de la sección de flautas de nuestra Sinfónica, -por cierto, no hace mucho que se presentó como solista, fue en la temporada pasada si no me equivoco-, y la maestra Oyuko, arpista de la OSA. Se trata de una obra compuesta en 1981, su discurso musical se acerca  al contexto contemporáneo pero sin llegar a los radicalismos que nos proponen compositores como Karlheinz Stockhausen, Penderecki o Lutoslawski entre otros más. Por supuesto, las dos maestras a las que se les encomendó la responsabilidad de los instrumentos protagónicos cumplieron puntualmente con el compromiso.

 

La segunda obra programada fue el Concierto para Clarinete del compositor estadunidense Aaron Copland, una obra escrita en un solo gran movimiento pero dividida en dos partes, la división de ambas partes la marca la impresionante cadenza que se le encomendó al maestro Pascual Aquino, también integrante de la sección correspondiente de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes. La primera parte, un hermoso y conmovedor movimiento lento y la parte final con un ritmo perfectamente identificable como jazz, una de las expresiones de la música folclórica de los Estados Unidos y que compositores como Gershwin, además, por supuesto, de Copland, han sabido introducir deliciosamente en el lenguaje sinfónico.

 

Al terminar el concierto, el maestro Pascual Aquino nos regaló a manera de encore una contradanza del compositor cubano Paquito de Rivera acompañado por uno de los percusionistas de la OSA. Una verdadera delicia.

 


Te voy a decir algo, celebro de verdad que esta temporada, la responsabilidad del solista le sea encomendada a los mismos integrantes de la Sinfónica. Entiendo muy bien que la situación de contingencia de la que todavía no salimos, nos obligue a todos a hacer ciertos ajustes en nuestras actividades normales, y en el caso del funcionamiento de una orquesta, la situación imposibilita contar con solistas externos, pero evidentemente, todos los integrantes de nuestra orquesta, todos, tienen el nivel para poder resolver dignamente la responsabilidad de ser solistas y este concierto, como los próximos, es una prueba de ello. Esto me parece muy importante porque el nivel de nuestra orquesta es muy alto y digamos que esta formada por más o menos 80 solistas que están capacitados para enfrentar cualquier repertorio sin inhibirse ante el compromiso, y eso, de verdad, es motivo de justificado orgullo.

 

El concierto terminó con la segunda del impresionante corpus sinfónico de nueve sinfonías del genio de Bonn, Ludwig van Beethoven. Se le conoce como la Sinfonía de Heiligensdat por haber sido escrita en esa localidad y compuesta de manera paralela con la redacción del célebre Testamento identificado justamente con ese nombre, Heiligensdat

 

Esta es la primera ocasión en la que Beethoven quita decididamente el inamovible menuette del tercer movimiento de la sinfonía clásica y lo cambia por un scherzo. En realidad me queda claro que este cambio lo propone desde su primera sinfonía, que aunque vemos en la estructura un menuette en el tercer movimiento, en realidad es un menuette mentiroso, ahí está escondido un scherzo que todavía no se atreve a manifestarse abiertamente, esto sucede, como ya lo apuntamos líneas arriba en la Sinfonía No.2. Este proceso de cambio viene a consolidarse con la siguiente sinfonía, la No.3 conocida como la Heroica (o Eroica en italiano), en donde además se toma el atrevimiento de incluir una marcha fúnebre en el adagio, el segundo movimiento de esta corpulenta sinfonía, pero ese ya es otro asunto.

 

Este sexto concierto fue dirigido por el maestro Lanfranco Marcelletti, todavía titular de nuestra Sinfónica, se supone que este sería su último concierto antes de continuar con su siguiente proyecto, una cátedra en una universidad de Texas, pero se quedará para dirigir la próxima semana un programa, muy atractivo, por cierto, en el que disfrutaremos de la Sinfonía No.80 en re menor de Franz Jospeh Haydn, el llamado padre de la sinfonía, y en la segunda parte, una joyita del lenguaje concertante, el Concierto para violín y orquesta de Ludwig van Beethoven en donde tendremos como solista al maestro Román Pavón, concertino de la OSA.

Nos vemos el próximo 1 de octubre a las 20:30 horas en la Sala de la Sinfónica para rendirle tributo a su majestad la música. Hasta entonces.

 


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