Corrupción, impunidad y cinismo: el caso Paco Chávez - LJA Aguascalientes
04/12/2021

“Dígale usted, yo no lo voy a buscar”, le respondí al contador del Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA), cuando me espetó diciendo que si yo tenía dudas para firmar un contrato, que le preguntara a Francisco Chávez Rangel. Era el año 2013 y Paco Chávez era candidato del PRI a la presidencia municipal, aunque seguía decidiendo en asuntos financieros del Instituto como si fuera el director general. Yo encabezaba la Dirección de Educación Media Superior y Superior del IEA, y el contador me pedía que firmara un programa fantasma de capacitación para profesores de bachillerato. El monto era, si bien recuerdo, por siete millones de pesos, aproximadamente. De momento no tuve claridad de lo que estaba pasando, porque mi dirección nunca contó con tanto dinero, mucho menos para cursos de capacitación. Regresé a mi oficina con una sensación muy incómoda, tanto que empecé a sentirme físicamente mal: el estómago, uno de mis puntos flacos, me empezó a reclamar.

Había conocido a Paco Chávez cuando él ocupaba el cargo de delegado de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en Aguascalientes. El era abogado y, siendo estudiante, se vinculó al PRI en la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde conoció a Reyes Tamez Guerra, entonces rector de esa universidad. Luego, cuando éste fue titular de la SEP durante el sexenio panista de Vicente Fox, le dio a Paco Chávez un puesto en la burocracia de la Secretaría. Se había ganado la simpatía de Reyes Tamez, pues era leal, carismático y cantaba en las reuniones. En esos años, desde su puesto en Aguascalientes, optó por el Partido Acción Nacional, porque este organismo político estaba en el poder. Como delegado de la SEP en Aguascalientes, Paco Chávez quería obtener un doctorado rápido y fácil; por eso, un día, entre broma y en serio, me pidió que le ayudara a tener su título de doctor. Tal vez por la reacción que vio en mi cara ya nunca más volvió a tocar el tema. Me dicen que ya es doctor por la Universidad Complutense de Madrid. No lo puedo creer, nunca lo vi con un libro en la mano.

Paco Chávez tenía una personalidad afectuosa y a todos les decía “amigo/amiga” y les prodigaba bendiciones, por eso muchos profesores le llamaban “el amiguito”. Lo recuerdo ganándose la confianza de las personas, exagerando o mintiendo. Una vez, alguien me contó que llegó a las oficinas del diario Hidrocálido para entrevistarse con su director, don Agustín Morales; al entrar, Paco Chávez le dijo que estaba impresionado al ver a un señor joven encabezando tan importante periódico, pues él esperaba ver a un hombre mayor, porque sabía de su experiencia y sabiduría, que eran cualidades propias de personas de edad avanzada. Antes se había ganado la confianza de Reyes Tamez y luego de Elba Esther Gordillo, entonces dirigente poderosa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

En aquellos años, la maestra Gordillo ordenaba al presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, sobre asuntos importantes de la SEP, por eso lo obligó a quitar a Josefina Vázquez Mota como secretaria de esta dependencia e impuso a su yerno en la Subsecretaría de Educación Básica, la subsecretaría más grande y con más dinero de la SEP; además, colocó a su gente en las secretarías e institutos de Educación de los estados. Fue de esta manera que el gobernador Carlos Lozano de la Torre dejó que la maestra Gordillo colocara a Paco Chávez en el IEA. En 2013, Enrique Peña Nieto, como nuevo presidente de la República, encarceló a “la maestra” y debilitó a los gordillistas en los estados, pero Paco Chávez ya se había ganado la confianza de Carlos Lozano y también de su esposa y sus hijos. No sólo se quedó en el IEA, sino que el gobernador lo hizo candidato del PRI a la presidencia municipal de Aguascalientes, a pesar de la resistencia y negativa de no pocos militantes y dirigentes del partido.

Mi relación de trabajo con Paco Chávez fue casi nula, como tampoco la hubo con los titulares de las otras direcciones, excepto con la directora de Finanzas, como era de esperarse. Puede constatarse fácilmente que Paco Chávez estuvo ausente de sus responsabilidades como cabeza de una de las dependencias de gobierno más importantes en el estado. Me hubiera gustado haber grabado una afirmación que me heló cuando la escuché de su boca, en tiempos de campaña. Reconoció que él no sabía de educación y que tampoco le interesaba. Me quedé perplejo y sin palabras.

Hay muchos ejemplos y muchas personas que pueden hablar de la irresponsabilidad del entonces director del IEA. Recuerdo ahora su negligencia para tratar los graves problemas de los bachilleratos de Conalep y Cecytea; o el franco desinterés por los telebachilleratos; o la falta de pago a los profesores del bachillerato de las Artes, al grado de que la subdirectora de educación media, la de superior y yo tuvimos que poner de nuestro dinero para pagar una deuda de varios meses; o su ausencia en las juntas directivas de las universidades tecnológicas y la politécnica; o el fraude de las computadoras que ahora se ventila públicamente… En fin, la lista es larga y mis excompañeros de las otras direcciones tendrán mucho que decir.

En lo que sí ponía interés era en apoyar las iniciativas que tenía la esposa del gobernador y directora del DIF estatal. Nunca he visto a una persona tan aduladora, por decir lo menos, como él; lo había visto haciendo lo mismo con la hermana del gobernador Luis Armando Reynoso Femat, cuando ella dirigía el IEA. Recuerdo cómo se desvivía para encender el cigarro cuando ella se lo ponía en la boca.

Y así como era hábil para relacionarse con la gente, también lo era para obtener dinero del IEA, algunas veces en contubernio con líderes sindicales. Me lo decían los profesores Flaviano Jiménez y Raúl Silva Perezchica, entonces director de Planeación y de Educación Básica, respectivamente. Y yo me preguntaba, ¿cómo puede salir del Instituto dinero tan fácilmente? ¿Estas grandes cantidades sólo pueden desviarse ilegalmente con el consentimiento de más arriba? Ciertamente, muchos políticos y funcionarios roban y, por ello, el ahora presidente afirma que la corrupción es uno de los principales problemas del país. En lo personal, sabía que funcionarios robaban, pero nunca había estado tan cerca del desvío fácil de los recursos públicos; mucho menos, en una situación en la que se me quería involucrar.

Cuando me pidieron que firmara ese contrato por varios millones de pesos, todavía creyendo que había una confusión, pregunté primero a la maestra Ema Rocha, responsable de la formación de profesores de educación básica, si ese programa era suyo, dijo que no; luego fui con Raúl Silva Perezchica y también recibí una negativa. Fue con el profesor Flaviano Jiménez cuando todo me quedó claro. Con una sonrisa y la calma del mundo, me dijo: “doctor, no lo firme, le recomiendo que no firme ese documento, yo sé lo que le digo”. Nos teníamos confianza, pues él había sido mi maestro en la Secundaria Benito Juárez y, años después, habíamos coincidido como colegas en algún evento académico o de trabajo.

Y no firmé. Luego me enteré de que varios compañeros en el IEA sí habían firmado otros documentos por temor a ser despedidos. Otros no lo hicieron y asumieron las consecuencias. Francisco Chávez perdió las elecciones y regresó como director general del IEA, enojado, afianzado con gente incondicional e igualmente desinteresado en la educación de los aguascalentenses. Ya fuera de su cargo, el 19 de diciembre de 2019, leí en un periódico que “el poder judicial del estado resolvió vincular a proceso a Francisco Chávez Rangel por ejercicio indebido del servicio público cometido en agravio del propio IEA”. El caso se fue a instancias federales. Terminé de leer la nota y me quedé pensando que soy de las personas que siguen creyendo que “no pasará nada” y que la ineptitud judicial y los laberintos legales permitirán que, otra vez, la impunidad haga de las suyas.


Hoy, 18 de octubre de 2021, un colega de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, me envió por la mañana una nota de prensa, que dice:

PACO CHÁVEZ CULPABLE.

SE LE ACUSA DE UN DESVÍO DE 7 MILLONES DE PESOS.

Este lunes la Fiscalía dio a conocer que en audiencia de Juicio Oral celebrada en la Carpeta Digital 1163/2019, la Fiscalía especializada en Combate a la Corrupción obtuvo sentencia condenatoria en contra de Francisco Chávez Rangel, que fungió en su momento como titular del Instituto de Educación de Aguascalientes, toda vez que entre el mes de agosto de 2014 y 2015, llevó a cabo la contratación de servicios profesionales, a sabiendas que no se cumplirían los términos de los contratos celebrados, motivo por el cual, el Tribunal de Enjuiciamiento consideró en base a las pruebas ofertadas por el Ministerio Público, adscrito a la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, que se acreditaron los datos de prueba y elementos de tipo penal, establecidos en el artículo 169 fracción V del Código Penal del Estado.

En próximos días se llevará a cabo la audiencia de individualización de sanciones, en la cual se determinará la pena que se impondrá al sentenciado, así como el monto de reparación del daño que se estará obligado a cubrir.

Hasta aquí la cita textual del mensaje. A mi parecer, siete millones es poco para lo que algunos aseguran sacó del IEA, en complicidad con su superior. Además, en este caso, la sanción será menor para el daño ocasionado. Ganará, otra vez, la impunidad.

Para mí el “agravio” (legal, financiero y moral) de Francisco Chávez Rangel no fue sólo al IEA, sino que fue y sigue siendo a las niñas, niños y jóvenes de Aguascalientes, a los padres de familia y a todos los que aquí vivimos.

Y, para los corruptos en nuestro estado y en nuestro país: ni perdón, ni olvido.

 

—-

*Es Profesor e investigador en la UAA y doctor por la Universidad de Illinois en Chicago, fue miembro del grupo de asesores del gobernador Otto Granados Roldán y estuvo tres años en el Instituto de Educación de Aguascalientes. Es autor de varios libros sobre la educación en México y en el estado. 


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