El indigenismo es el nuevo comunismo/ Yerbamala  - LJA Aguascalientes
02/12/2021

Apenas el día de ayer, [email protected] a un lado y otro del Atlántico recordamos un año más a Colón, aunque no [email protected] por las mismas razones. Así, lo que un día fue “el día de la raza”, feriado cada año para solaz escolar de las niñas y niños mexicanos, ahora es un día más sin el apetecido asueto, llamado por muchos herejes ahora “día de la resistencia indígena” en muchos países. Las estatuas de Colón han ido cayendo por todo el mundo de sus pedestales durante las pasadas décadas, y no solo en Iberoamérica, sino también en Estados Unidos, donde hay un pequeño pero potente movimiento indígena, además de las de otras figuras asociadas al coloniaje americano. Ya se ve entonces cómo cambian los tiempos. Por si fuera poco el debate sobre Colón, ahora se suman otros derivados de la memoria y el reconocimiento histórico.

Pues claro que España no tiene por qué pedir perdón ni nada de qué avergonzarse. Nunca lo ha hecho, ni falta que le hace. Por mucho que las y los “indios” de las Américas, las feministas, los ambientalistas, o bien los sospechosos separatistas catalanes y vascos y sus aliados “comunistas”, quieran seguir manchando el buen nombre de la gran nación bajo cuyo imperio no se ponía el sol. Por mucho que lo diga el bizarro argentino que reina en el Vaticano, vetusto representante de esa milenaria empresa universal que dio religión, un dios piadoso, lengua y primeras letras a unos salvajes con poca traza de alma y mente. Porque dar relevancia a masacres y atroces tratos de la conquista, encomienda, esclavitud y colonia, se usa ahora para justificar una perversa maquinación de los nacionalismos periféricos peninsulares, porque lo cierto es que los conquistados primos americanos siempre han sido unos resentidos que no pudieron superar la grandeza imperial y unos grandes malagradecidos. Igual que los moros o los gitanos. Por ejemplo, esos moros medievales que primero invadieron las Españas y luego se apropiaron del territorio por siglos como si fuera su casa. Los mismos moros que ahora llegan desde el sur en grandes oleadas migratorias desde el Magreb, y que invaden cada día a esa gran nación de nuevo. Por si no fuera suficiente, para colmo se llena la casa también de todo tipo de raros “sudacas” que llegan en avión y no en patera desde todos los países de América. Pero es que además están los comunistas locales, esos castro-chavistas trasnochados y las feministas que les acompañan, que no saben ni entienden de la preeminencia del varón, del amor por la patria y que tratan de romper a España impunemente.

Así, para recordar y conjurar los peligros que corre el reino ante la escandalosa ofensiva ultramarina liderada por un tal señor Andrés; la señora Ayuso, presidenta de Madrid, denunció en reciente viaje a Estados Unidos la flagrante participación en el complot comunista del sospechoso jesuita argentino que reina en Roma. ¿A quién se le ocurre pedir perdón? También lo denunció el alcalde madrileño, recordando de mala manera a los atrevidos infieles que se atrevieron a fundar la célebre Al-Magerit. La misma Madrid mestiza y pluricultural que tal señor dice que gobierna hoy. Porque moro y bienvenido en Madrid, sólo si es virtuoso futbolista y se apellida Zidane o Benzemá. Y claro, como podía faltar desde su púlpito transoceánico, ese famoso expresidente español célebre por sus mentiras de guerra para invadir y saquear a Irak; sin faltar el infalible escritor y marqués peruano Vargas Llosa, quien alertó además del gran peligro de votar “mal”. Y es que ni llevándoles tanta cultura y civilización por tres siglos enteros, los remisos indios de las Américas han aprendido a votar “bien”, según nuestro admirado Nobel.

Así que ahora será común señalar cada vez más a los colectivos racializados, “dirigidos por inmigrantes o hijos de inmigrantes, en su inmensa mayoría licenciados y nacionalizados, de origen africano, latinoamericano, marroquí, y un gitano, más mujeres que hombres” (Urbano, M. 2021). Todos, sospechosos colectivos de resentidos, sumados al peligroso complot separatista y comunista. Porque para las fuerzas vivas del españolismo transoceánico, es un enorme peligro que estas personas tengan estudios, cabeza, ideas y voz propia y que ya no sea en el siglo XXI el hombre blanco y barbado quien hable por ellos. Además piden y a veces hasta exigen inclusión, democracia o república. ¿A quién se le habrá ocurrido enseñarles a leer y mandarlos a la escuela y luego a la universidad?

El mismo rancio discurso que las derechas, desde la famosa “unidad de destino en lo universal” tan bien acogido por el neoliberalismo, y cuyo fuerte tufo franquista distorsiona y decide lo que es y no es “español”. Por eso, el Reino necesita el auxilio de grandes profetas y modelos universales del hombre y político virtuoso, como Aznar, Almeida, Ayuso, Vargas Llosa y hasta el intelectual mexicano Felipe Calderón. Arriba España y el supremacismo étnico y racial. Abajo el indigenismo y el revisionismo histórico, que es, ya se sabe, el nuevo comunismo.

Visto y no visto. La frase que da título al presente artículo es una cita literal de un reciente discurso del señor José María Aznar en un concurrido congreso de su partido, donde fue sonoramente aplaudido por sus correligionarios. Se estima casual coincidencia de apellido con el acto del sonoro rebuzno equino que resuena a ambos lados del Atlántico.

@efpasillas


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