La salud mental de los políticos - LJA Aguascalientes
03/12/2021

Durante los Juegos Olímpicos se puso en el debate la importancia de la salud mental de las personas. Simone Biles perdió la posibilidad de medallas por priorizar su salud mental, después de eso una serie en Netflix mostró la historia de un tenista que sufrió ansiedad y no pudo lograr el anhelado primer lugar global, justo por la carencia de salud mental; además la pandemia también ha puesto en un lugar fundamental la discusión de este tema. Pero hay un lugar donde no lo hemos discutido lo suficiente y resulta indispensable hacerlo: la salud mental en la política.

Ashley Wingberg escribió un artículo al respecto donde establece que es importante la salud mental de los políticos por tres razones: la primera es garantizar que nuestros representantes hagan bien su trabajo; la segunda, mejorar la manera de hacer política y trabajar en ella; y la tercera, ayudar a concientizar sobre la salud mental. En ese sentido resulta urgente que la vida política, y los partidos políticos en particular, inviertan en formar liderazgos políticos cuidando su salud mental. Dentro de los partidos existen múltiples programas de formación, pero es poco común o inexistente aquellos programas que ayuden a cuidar la salud mental. ¿Pero por qué resulta urgente?

Las y los políticos tomadores de decisiones viven niveles de tensión y estrés altísimos, por los múltiples factores que se cruzan en la vida política pero además porque es una actividad humana, no es una actividad que pueda ser sustituida por inteligencia artificial, y convivir con la condición humana resulta completamente incontrolable. Lo que más estresa en la vida humana es tener las cosas fuera de nuestro control. La actividad política es hacer todos los días lo necesario para tener las cosas bajo control; pero ese estado de las cosas es inexistente, no se puede tener todo bajo control. Es por ello, como afirma Wingberg, que cuando el debate político o parlamentario parece estar bajo control, las y los políticos sufren menos estrés, pero cuando las decisiones, escándalos políticos o de corrupción salen a la luz o factores externos que no están bajo su control, aparecen, es cuando mayor nivel de estrés desarrollan.

Siguiendo a Wingberg, es muy difícil medir de manera efectiva las decisiones que toman las y los políticos, no solo en el sentido de valorar si fueron buenas o malas decisiones, sino, como ella sugiere en estudios psicológicos, cuando las y los políticos perciben que no tomaron tan buenas decisiones es cuando más tensión y estrés han sentido. Es decir, si las y los políticos pudieran controlar el estrés y la tensión controlando su salud mental, podría generar que las decisiones que toman sean mejores.

Wingberg enuncia algunas fuentes de estrés y tensión principales de las y los políticos, que son la manera en que los partidos políticos eligen las candidaturas, el proceso de preparación para ser electo o electa, las meras características del trabajo político, como los viajes a lugares lejos del núcleo personal o familiar, lo que ha demostrado un impacto directo en niveles más altos de estrés, además de la preocupación por la seguridad personal de las y los políticos. A lo anterior es evidente que hay que agregar los niveles de estrés particulares que sufren las mujeres sobre su seguridad, el acoso, la dinámica familiar y las consecuencias del patriarcado y machismo en la política, sobre todo en nuestro país.

Desde mi visión, mi experiencia y mi andar día a día, conviviendo con personajes políticos me resulta urgente, indispensable y de actuación inmediata que las y los políticos de Aguascalientes y de México pongan su salud mental al centro, por ello es que desde este artículo les propongo 5 acciones que pueden empezar desde hoy:

  1. Los partidos políticos deben destinar recursos a programas de cuidado de la salud mental: charlas, diplomados y terapeuta de base.
  2. Colocar la persona al centro, disminuir factores que aumentan el estrés: evitar viajes de manera constante, procurar acciones de seguridad económica, social, personal, evitar reuniones en horario no idóneo, disminuir reuniones innecesarias.
  3. Aumentar acciones para disminución del estrés: día libre, tarde libre, procurar espacios de recreación: lectura, series, deporte, charlas informales.
  4. No llevar a cabo reuniones y toma de decisiones con altos niveles de estrés.
  5. Proponer días de descanso por discapacidad laboral argumentando tensión, estrés o ansiedad.

La salud mental de las y los políticos es un asunto de la salud pública de nuestro estado y de nuestro país, tomémoslo en serio. 


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Francisco Miguel Aguirre Arias
Francisco Miguel Aguirre Arias

Director de LJA.MX e integrante del CPC del SEA de Aguascalientes. @PacoAguirre_ en Twitter

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