Realismo mágico en política/ Opciones y decisiones  - LJA Aguascalientes
03/12/2021

En un entorno político nacional en que campea la pelea de barrio bravo al interior del sacrosanto recinto del palacio legislativo, con su alto ábside de tablas simétricas grabadas en letras de oro, a falta de aceptación de un estilo argumentativo persuasivo razonable y racional, se impone el canillazo de un pestilente mayoriteo, tan envilecido como subsirviente de los caprichos de Palacio Nacional, así la Ley de Ingresos 2022 con su miscelánea Fiscal y otras normas de financiamiento son febrilmente votadas y enviadas al Senado de la República. Tapados los ojos, en ceguera total, frente al contexto global de países y economías altamente competitivas y prestas a hacer presa de aquellos países menos pertrechados y por ello más vulnerables ante sus intereses hegemónicos. Es así como este 2022 nos aprestamos a dar el salto de superación de las graves crisis causadas por la pandemia mundializada.

Pareciera que escenarios pasados de impactantes crisis económicas no hubiesen dejado rastro profundo en la memoria de regímenes de gobiernos nacionales, frontalmente desafiados como el nuestro, tal como ocurrió con la detonada en aquel septiembre negro de 2008. De la cual conservamos meridiana memoria, y cuyas secuelas aún campean en orgullosos corporativos y calificadoras financieras transnacionales.

Oportuno resulta, ahora, retrotraernos a mediados de aquel 2007, en que una agencia dedicada al análisis prospectivo, el Laboratorio Europeo de Anticipación Política, LEAP/E2020, mediante su Global Europe Anticipation Bulletin (GEAB), comenzaba a descifrar los signos ominosos de un desplome económico general (Cfr.: Nota mía. LJA.MX. 008. ¿Desacoplarnos de Estados Unidos? Sábado 31, Enero, 2009). A partir de cuyo ensayo se aventuró a bordear el inhóspito terreno que yacía a los pies de los soberbios corporativos bancarios mundiales que, con su “codicia e irresponsabilidad” – el Presidente Obama dixit-, amasaban el fermento de un agente infeccioso de incalculables proporciones. En previsión, al 15 de febrero de 2006, mediante su boletín GEAB No. 2, anunció que se avecinaba una crisis política, económica y monetaria internacional, la cual arrancaría a partir de la última semana de marzo de ese mismo año. En esencia, la causa eficiente de este descalabro se traza a partir de una decisión de monetizar la deuda de los Estados Unidos, y con ello camuflar el inicio de un proceso de desfonde del dólar. Y con él, la detonación de esta crisis sistémica global. Llamada así porque rebasó un estado transitorio o coyuntural como el de otros muchos ciclos económicos, para anclarse como un elemento endémico al sistema económico mundial.

A este think tank le quedaba claro que ni a Asia ni a la Eurozona les tocaría sufrir lo más duro del embate, sino a los Estados Unidos y a los países cuyas economías estuvieran fuertemente ligadas con él; economías nacionales que ellos daban por llamar “el riesgo Americano”. Y como medida de salvamento, el gran resto del mundo se dispuso a encarar decididamente el impulso de su desacoplamiento (decoupling) de los Estados Unidos.

Evidentemente, en esos prolegómenos, aún para los europeos ya era impracticable intentar una independencia total y súbita, porque también habrían de sufrir la crisis, aunque sí representaba para Asia y la Eurozona la posibilidad de “zafarse” (decoupling) de su sincronía con ellos. En tanto que las “economías no desacopladas” -por hipótesis- serían arrastradas hacia abajo, con la espiral negativa de los Estados Unidos. Uno de estos países fue evidentemente México, cuya economía había quedado fuertemente ligada a los Estados Unidos mediante el TLCAN (1994), de manera que aquello que le fuera probadamente benéfico ya contaba con 14 años de feliz acoplamiento.

Privando dicho contexto, a distancia de 13 años de aquel funesto suceso, aquí y ahora vuelven los vaticinios emitidos por otros think tanks, llamémosle Latinobarómetro, que están enviando para nosotros señales harto preocupantes. Sea. Corporación Latinobarómetro. Informe 2021. Adiós a Macondo. (https://www.latinobarometro.org/lat.jsp). Cuyo párrafo inaugural dice así: – Una ola recorre América Latina consecuencia del egoísmo de las elites, es la ola de la escasez de mayorías. En este último ciclo electoral los nuevos presidentes enfrentan creciente atomización de los parlamentos, aumento de movimientos y partidos nuevos, así como el fin de los viejos. La gobernabilidad se aleja, augurando tiempos complejos para la región.

Que profundiza: – Es que los latinoamericanos ya no toleran los gobiernos que defienden los intereses de unos pocos, la concentración de la riqueza, la escasez de justicia, la debilidad de las garantías civiles y políticas, así como la tardanza en la construcción de garantías sociales. El abuso de poder, los privilegios, la restricción de la pluralidad están en el corazón de la demanda de igualdad ante la ley, de respeto, de dignidad.

La perla escondida en este reporte puede encontrarse, centralmente para México, en indicadores como los siguientes:

  1. a) Da lo mismo un régimen democrático que uno no democrático, Mx 26% (Honduras, más alto 42%);
  2. b) Apoyo a la democracia, Mx 63%, año 2002 –régimen de transición con Fox-;
  3. c) Un gobierno autoritario puede ser preferible, Mx 22%. Segundo después de Paraguay 24%;
  4. d) Apoyo a la Democracia por sexo y por edad: Indiferencia, H=31/ M=28; Autoritarismo H=15/M=15; Democracia, H=54/M=56. Grupos de Edad: Indiferencia, 61 y más=23/(41 a 60)=29/ (26 a 40)=32/ (16 a 25)=31. Autoritarismo, 61 y más=12/(41 a 60)=13/ (26 a 40)=16/ (16 a 25)=18. Democracia: 61 y más=65 /(41 a 60)=58 / (26 a 40)=52 / (16 a 25)=50.
  5. e) Apoyo a la Democracia, Por Educación del entrevistado y padre del entrevistado. Entrevistado: Indiferencia, Ed. Superior=21/ Secundaria=20/ Básica=35. Autoritarismo, Superior=15 / Secundaria=16/ Básica=14. Democracia,  Superior=64 / Secundaria=54/ Básica=51. // Padre del Entrevistado: Indiferencia, Ed. Superior=21/ Secundaria=25/ Básica=30. Autoritarismo, Superior=13 / Secundaria=16/ Básica=16. Democracia, Superior=66 / Secundaria=59/ Básica=54.
  6. f) Apoyo a la Democracia por Autoclasificación de Clase Social. Indiferencia, Baja= 34 / Media Baja=27 / Media=27 / Media alta=32 /Alta=40. Autoritarismo, Baja=13 / Media Baja=15 / Media=16 / Media alta=18 /Alta=18. Democracia, Baja=53 / Media Baja=58 / Media=56 / Media alta=50 /Alta=43.
  7. f) Sólo el 47% en México reconoce que existe en el país una democracia con grandes problemas, indicador por encima de la media (45%) de países comparados. En Argentina un masivo 60% admite ese mismo fenómeno.

Distribución preferencial que los autores del estudio resumen en un interesante concepto: –El deterioro de la democracia que denunciábamos en 2018 se confirma con la continua caída del indicador que llamamos la “democracia churchiliana”: “la democracia puede tener problemas, pero es el mejor sistema de gobierno”, una frase de Winston Churchill. Este cae levemente del 65% al 63% entre 2018 y 2020, confirmando la baja desde el 79% que alcanzaba en 2013. En menos de una década ha caído 16 puntos porcentuales sin pausas, encontrándose hoy en su punto más bajo en 25 años. (Cfr.: Opus cit. Corporación Latinobarómetro, Pp. 30ss.)

El estudio rubrica su análisis con una anticipación: –América Latina no puede seguir tardando décadas en desmantelar las desigualdades y la discriminación, los presidentes ya tienen la mitad de aprobación que tenían hace una década, los populismos y las autocracias sustituirán las decadentes democracias si las elites no mejoran su oferta. Es más fácil vender ilusiones que una mala política.


Invito al lector-a a que de su propia lectura de los datos reportados extraiga sus inferencias y conclusiones, con plena conciencia de que la metodología aplicada para el estudio de referencia proviene de fuentes muy confiables,  desde mi punto de vista. Se trata de la gran innovación en Estadística y Estratigrafía realizada para el gran proyecto conocido como WVS, World Values Survey (Encuesta Mundial de Valores), bajo la iniciativa de dos expertos: Ronald Inglehart y Christian Welzel, autores de “Modernization, Cultural Change and Democracy”, New York: Cambridge University Press, 2005; nos dieron la primicia de un condensado estadístico acerca de la influencia de los valores preferentes de los individuos sobre las grandes tendencias sociales, de tal manera que ya es posible tipificar el dinamismo característico de una sociedad determinada, que la hace completamente distintiva de cualquier otra; y además, la ubica con gran nivel de certidumbre en las coordenadas sociales de su propio grado y calidad de desarrollo. Y cuyas investigaciones iniciaron en 1981 y se consolidaron en 2006.

En presentación de la propia entidad editora: – Latinobarómetro es un estudio de opinión pública que aplica anualmente alrededor de 20.000 entrevistas en 18 países de América Latina representando a más de 600 millones de habitantes. Latinobarómetro es un estudio de opinión pública que aplica anualmente alrededor de 20.000 entrevistas en 18 países de América Latina representando a más de 600 millones de habitantes. Sobre esta metodología, el sedicente analista social, Gibrán Rodríguez Reyes, más bien personero de Morena y del actual jefe del Ejecutivo, se pronunció con displicencia sobre “esta metodología menor” (cito de memoria).

Institucionalmente, Corporación Latinobarómetro es una ONG sin fines de lucro con sede en Santiago de Chile, única responsable de la producción y publicación de los datos. Investiga el desarrollo de la democracia, la economía y la sociedad en su conjunto, usando indicadores de opinión pública que miden actitudes, valores y comportamientos. Los resultados son utilizados por los actores socio políticos de la región, actores internacionales, gubernamentales y medios de comunicación. La directora ejecutiva del estudio es Marta Lagos.

Esto dicho, los hallazgos sobre preferencias democráticas o sus opuestos, tanto para Latinoamérica como para México resultan ser una invaluable herramienta de análisis que nos permite discriminar los regímenes autoritarios de los auténticamente democráticos, por más que conglomerados importantes de la sociedad se muestren displicentes o indiferentes a la Democracia; hecho que explica el agrado confeso hacia una figura presidencial a pesar de su manifiesta ineficiencia e improductividad en la compleja gobernanza del país.

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