En el Marco del 25N, INEGI revela cual es la segunda forma de violencia en el hogar más común en México - LJA Aguascalientes
20/01/2022

25N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres

El Inegi registra que la segunda forma de violencia en el hogar fue haber sido corrida de su casa o amenazada con correrla, que en las mujeres pasó de 2.2% en 2020 durante el punto más alto de la pandemia, a 1.6% en 2021

En tercer lugar, los golpes; haber sido manoseada, tocada, besada o si se le han arrimado recargado o encimado sin consentimiento; en cuarto lugar, haber sido atacada o agredida con un cuchillo, navaja o arma de fuego y finalmente haber sido agredida sexualmente

En 2020, se observa que el delito de violencia familiar registró la segunda mayor frecuencia y es el único que muestra un aumento de 5.3% entre 2019 y 2020

 

La conmemoración del 25N del 2021, por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, llega con el incremento de la violencia doméstica después de casi dos años de pandemia; llega con un incremento espeluznante de la violencia feminicida y de las agresiones sexuales; llega sin resultados en las políticas públicas implementadas hasta ahora por los diversos gobiernos y órdenes, que garanticen nuestro derecho a una vida libre de violencia; llega con el uso excesivo de la fuerza y la brutalidad policiaca en contra de mujeres manifestantes contra la violencia de género en varios estados de la República.

No basta la reproducción de los datos, sino el uso que hacemos de estos para pensar y replantear las estrategias contra la violencia de género en el país, para avanzar en el ejercicio derechos humanos, y con ello, en la eliminación de desigualdades sociales que han colocado a las mujeres en lugares vulnerables en la economía y desarrollo, como los eslabones más débiles en la cadena de cuidado, aún no reconocida. Ante este panorama, la construcción de sistemas integrales de cuidados es urgente para definir la construcción de las estrategias contra la violencia de género psicológica, física, patrimonial, económica, sexual o feminicida, con resultados visibles a mediano y largo plazo. El Estado no puede continuar siendo omiso ni a los números ni a las vidas de cada una de las mujeres, pues sus acciones u omisiones constituyen una violación a los derechos humanos de las mujeres al no garantizar su libertad, desarrollo y seguridad. Este 25N lleva dos décadas conmemorándose, sin que la finalidad de concientizar y dimensionar la magnitud de una vida libre de violencia tenga resultados. 

Un ejemplo de esto, es que la pandemia frenó la economía mundial, en Aguascalientes, la recuperación económica va graduándose, pero lo hizo a través del trabajo informal, pues pasó de 232 mil en el tercer trimestre de 2020 a 253 mil personas en el tercer trimestre de 2021. Dicho comportamiento se debió a un aumento de los ocupados fuera del sector informal que pasó de 117 mil en el tercer trimestre de 2020 a 129 mil en el tercer trimestre de 2021; y la ocupación en el sector informal que aumentó al pasar de 114 mil a 124 mil en el mismo periodo.

La ocupación informal según datos del Inegi por sexo muestra en los hombres un aumento de personas al pasar de 145 mil en el tercer trimestre de 2020 a 151 mil en el tercer trimestre de 2021; es decir 5 mil ocupados más en el sector informal. Sin embargo, las mujeres pasaron de 87 mil a 103 mil en el mismo periodo, 11 mil mujeres que nacieron a la informalidad. Si bien es cierto que los hombres ocupan un mayor número de población en la informalidad, lo que se observa es que el aumento en este sector fue el doble para las mujeres, que sin importar la pandemia salieron a la calle a sostener a sus familias ante la pérdida de empleos formales. 

También con datos del Inegi, las mujeres son propietarias de un tercio (36.6%) de los establecimientos micro, pequeños y medianos de manufacturas, comercio y servicios privados no financieros, además, la brecha de género en la carga total de trabajo (remunerado y no remunerado) es de 13.4 horas semanales en promedio. La mayor carga de trabajo para las mujeres se refleja en menor disposición de tiempo libre: en promedio 4.2 horas a la semana. 

En 2020, el contexto de la pandemia por covid-19, el 17.9% de los hogares estaba compuestos por una mujer sin cónyuge y con hijas(os), así como que la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que se realiza en los hogares (73.6%) es producido por mujeres, trabajo con un valor equivalente a 22.8% del PIB. El valor de mercado de las labores que realizan las mujeres para sus hogares es en promedio de 5,190 pesos mensuales. Es decir que, al no percibir remuneración por estas labores, cada mujer genera un ahorro para el hogar de 62,280 pesos al año. Con esto, la tasa de participación económica de las mujeres aumentó de 33.5 a 49.1 por ciento entre 2010 y 2020. Si bien el porcentaje de mujeres económicamente activas incrementa con el nivel de escolaridad, aún entre quienes tienen educación superior, 3 de cada 10 permanecen fuera del mercado laboral. También durante 2020, más de un millón de mujeres dejaron o perdieron su trabajo, lo que significó una disminución del 5.2% en la cifra de mujeres ocupadas, por lo que suena lógico que las mujeres incursionaran a la informalidad. Junto a esto, la brecha de género en la carga total de trabajo (remunerado y no remunerado) es de 13.4 horas semanales en promedio, a lo que también se le suma la mayor carga de trabajo para las mujeres se refleja en menor disposición de tiempo libre: en promedio 4.2 horas a la semana. 


La Envipe, a partir de 2016 y hasta 2018 registró un incremento en el porcentaje de la población con percepción de inseguridad con un máximo de 79.4% en 2018. A partir de esa fecha, se observa un descenso hasta 2021 con una cifra de 75.6 por ciento. Al desagregar estos datos por sexo, es notorio que la percepción de inseguridad es mayor en las mujeres y que la diferencia respecto a los hombres se ha incrementado en los últimos años, alcanzando hasta siete puntos porcentuales en 2020 (81.7% en mujeres contra 74.7% en hombres).

La Envipe también indaga sobre la percepción de inseguridad en lugares específicos. Para 2021, la tendencia es similar en hombres y mujeres. Los cajeros automáticos en vía pública son los lugares donde se percibe mayor inseguridad; no obstante, en todas las categorías la percepción es mayor en mujeres que en hombres.

En caso específico de la casa, el cual ha sido un espacio socialmente asignado a las mujeres como lugar “seguro” para desarrollar la mayor parte de sus actividades y en donde 20% de las mujeres de 18 años o más reporta sentirse insegura, cuatro puntos porcentuales por encima de los hombres.

Delitos sexuales ocupan el cuarto lugar en mujeres

El Inegi destaca la notable diferencia en el tipo de violencia que enfrentan las mujeres con respecto a los hombres, que se hace evidente al analizar la distribución de los delitos distinguiendo por sexo de la víctima.

De acuerdo con la ENVIPE 2021, 10.8% del total de delitos cometidos contra las mujeres es de tipo sexual, mientras que en el caso de los hombres estos delitos representan 0.8 por ciento. Para las mujeres, los delitos sexuales ocupan el cuarto lugar mientras que para los hombres se ubican en la novena posición.

La ENSU en la edición del segundo trimestre de 2021 incluye un módulo de acoso con información sobre aquellas personas de 18 años o más en zonas urbanas que han enfrentado acoso o violencia sexual en lugares públicos. En 2021, 22.8% de las mujeres declararon haber enfrentado intimidación sexual, en comparación con 5.8% en los hombres; mientras que, en cuanto a abuso sexual, 7 el caso de las mujeres (7.3%) es poco más de cinco puntos porcentuales por encima de los hombres en el mismo periodo.

 La ENSU también reaccionó a la realidad de la pandemia mundial por el virus SARS-CoV2, que trajo consigo periodos prolongados de estancia en casa y un incremento en la violencia contra las mujeres como resultado de este confinamiento. En específico, la ENSU incluyó un módulo que indaga actos de violencia en el entorno familiar en zonas urbanas en el tercer trimestre de 2020 y 2021. 

Al analizar ambos periodos, se confirma un mayor porcentaje de mujeres que declaran haber enfrentado algún tipo de violencia en el entorno familiar en 2020 -periodo de mayor confinamiento respecto a 2021; sin embargo, se observa un aumento sostenido en 2021, alcanzando su máximo en agosto, con niveles similares al mismo mes en 2020. 

Sobre el delito de violación, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública no desagrega por sexo, y sin embargo, podemos observar el incremento en las cifras. De enero a septiembre del 2021, en el ámbito nacional se denunciaron 15, 744 violaciones, en Aguascalientes, 282.  En el desagregado por cada 100 mil habitantes, Aguascalientes se encuentra en el sexto lugar nacional con 19.40%, muy por encima de la media nacional que es de 12.2. 

Ofensas y humillaciones

En cuanto al tipo de violencia, de enero a agosto de 2021 la principal violencia en los hogares fueron las ofensas o humillaciones, las cuales presentaron un descenso respecto a 2020 en ambos sexos, aunque prevalece un nivel mayor en las mujeres, con 4.9% de mujeres que vivieron estas situaciones contra un 3.2% en los hombres, en comparación con 6.6% y 4.0%, respectivamente, en 2020. 

Le sigue haber sido corrida(o) de su casa o amenazada(o) con correrla(o), que en las mujeres pasó de 2.2% en 2020 a 1.6% en 2021, mientras que en los hombres cambió de 1.6 a 1.1% en el mismo periodo. Le siguen haber sido golpeada(o) o agredida(o) físicamente; haber sido manoseada(o), tocada(o), besada(o) o si se le han arrimado recargado o encimado sin consentimiento; haber sido atacada(o) o agredida(o) con un cuchillo, navaja o arma de fuego y finalmente haber sido agredida(o) sexualmente, todas estas situaciones con mayores niveles para las mujeres y en las que se registró un descenso en 2021 respecto de 2020. Únicamente los ataques y agresiones con cuchillo navaja o arma de fuego presentan niveles más elevados en los hombres que en las mujeres. 

Sin embargo, el informe Violencia de género con armas de fuego en México, de octubre de 2021 de Intersecta, la proporción de homicidios cometidos con armas de fuego en México sí registra que siguen siendo más los hombres asesinados con estos instrumentos, en el caso de las mujeres va en ascenso.

En el CNPJE 2021 se registraron en el ámbito nacional un millón 856 805 delitos en las averiguaciones previas iniciadas, investigaciones y carpetas de investigación abiertas en 2020. Esta cifra representó una disminución de 11.0% respecto a lo registrado en 2019. Esta fuente de información brinda una aproximación de casos de violencia contra las mujeres a través de las denuncias de violencia familiar. 

En 2020, se observa que el delito de violencia familiar registró la segunda mayor frecuencia y es el único que muestra un aumento de 5.3% entre 2019 y 2020, lo cual confirma nuevamente un alza en la violencia contra las mujeres durante el periodo de confinamiento por covid-19.

Defunciones de mujeres con presunción de homicidio 

A partir de las estadísticas de mortalidad del Inegi es posible aproximarse a las víctimas mortales por violencia contra las mujeres, analizando las defunciones con presunción de homicidio. En el periodo 2014-2018 se observa un aumento importante para el total de presuntos homicidios y una disminución en los últimos años, no obstante, para el caso de las mujeres se muestra un crecimiento de 2015 a 2020. 

Al analizar algunas de las características de las defunciones con presunción de homicidio por sexo se muestra un patrón diferenciado en términos del lugar de ocurrencia y los medios utilizados para cometer el homicidio; con respecto al primero, aun cuando en ambos casos, la mayor incidencia se presenta en la vía pública, en el caso de las mujeres 23.2% de los homicidios ocurre en la vivienda, mientras que para los hombres representa el 10.6% de los casos. Estas diferencias se encuentran en línea con lo mencionado previamente, de la mayor presencia de las mujeres en los hogares realizando actividades de crianza y cuidado, por otra parte, esta alta incidencia podría explicar la mayor percepción de inseguridad en este espacio mostrada anteriormente. 

En cuanto a los medios utilizados en el homicidio, el arma de fuego es utilizada en más de la mitad de este tipo de defunciones, sin embargo, el uso de la fuerza a través del ahorcamiento, estrangulamiento y sofocación representa 15.3% de los casos en mujeres, mostrando una diferencia notoria con los hombres en donde este medio para llevar a cabo el homicidio representa 6.8% de los casos.

Las encuestas de victimización y seguridad pública, así como los censos de gobierno, permiten visibilizar la vulnerabilidad y la constante percepción de inseguridad de las mujeres e identifican focos rojos que deben ser atendidos para garantizar una vida libre de violencia contra las mujeres. ¿Qué hacen con estos datos los gobernadores, diputados y sociedad civil antes que sólo repetirlos constantemente en cada conmemoración de las violencias?

 

Inegi, Intersecta, CNPJE 2021, SESNSP enero, septiembre 2021. 


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Tania Magallanes
Tania Magallanes

Jefa de Redacción de LJA. Arma su columna Tres guineas. Fervorosa de lo mundano. Feminista.

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