Informe sobre museos: La pandemia paralizó a la cultura - LJA Aguascalientes
03/12/2021

APRO/Judith Amador

 

La situación de los museos para enfrentar la crisis postcovid no es nada esperanzadora:

Sin visitantes, sin tecnología para migrar a un modelo híbrido de atención a públicos presenciales y virtuales, sin presupuestos suficientes y sin la posibilidad de recibir donativos (porque la reforma fiscal estableció un tope en la deducción de impuestos)…

Tal es el panorama que describen el doctor en historia del arte por la Universidad de Texas, en Austin, Luis Vargas Santiago, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y el estudio Nuestro ecosistema cultural opina. Encuesta a personal directivo de entidades culturales de Centroamérica, México y el Caribe. Relevamiento regional 2021, en el cual colaboró.

La investigación fue realizada por la Coordinación de Difusión Cultural (Cultura UNAM), la Cátedra Internacional Inés Amor en Gestión Cultural y el Instituto de Liderazgo en Museos (ILM), A. C. Colaboraron la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) Guatemala, Siete Colores, el Patronato del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), Buendía y Laredo, y Aura Cultura.

La incertidumbre campea porque cuando en México los gobiernos federal y de la Ciudad de México echaron campanas al vuelo para “celebrar la vida” y no el Día de Muertos, apenas al inicio de este mes, en Europa una cuarta ola obliga a nuevos confinamientos y la variante “mu” comienza a ser objeto de mayor interés por parte de la Organización Mundial de la Salud.

Por ahora, el semáforo sanitario está en verde, y cada vez hay más actividades culturales presenciales. Los museos, particularmente gubernamentales, van abriendo paulatinamente. Pero el documento de 40 páginas del ILM advierte en cuanto a las condiciones de apertura:

“…la presencialidad supone un trabajo articulado, en el que se enfocarán esfuerzos en recuperar los públicos y obtener mayores patrocinios para su pleno funcionamiento. Mientras que la reintegración del personal cumpliendo los estándares impuestos por las entidades sanitarias exige mayores retos, las infraestructuras de las instituciones en su gran mayoría no poseen características de ventilación adecuadas en oficinas y salas de exhibición que permitan la libre circulación del aire. Por lo anterior, el miedo al riesgo de contagio al interior del museo es alto, así como el que supone el desplazamiento del personal; sin embargo, la posibilidad de jornadas híbridas de trabajo no se vislumbra como una medida generalizada viable para sopesar la posibilidad de transmisión del virus.”

Lo que es más: al presentarse los resultados de la encuesta, se ratificó lo que la directora de la cátedra Inés Amor, Graciela de la Torre, anticipó en entrevista con Proceso (#2319) el 11 de abril pasado: Varios museos podrían no volver a abrir debido a que no superarán la crisis. Entonces anunció que se realizaba ya el estudio con países de la región: 36 de ellos son los que “podrían cerrar permanentemente a más de un año de haber iniciado la pandemia”.


 

Otra vez Chapultepec

La encuesta se aplicó en 285 museos de 10 países: México 195, Costa Rica 12, Cuba 4, El Salvador 2, Guatemala 18, Honduras 2, Nicaragua 1, Panamá 8, Puerto Rico 40 y República Dominicana 3. Buena parte de los museos son de arte y su tipo de gobernanza es pública, aunque en el caso de Centroamérica se distinguen por la aportación y administración privada.

Los resultados muestran la preocupación e incertidumbre por los recortes de 80% en los programas, la reducción de personal y la capacidad financiera que será mucho menor, al tiempo que los ingresos en taquilla y los autogenerados casi han disminuido a 20% cuando antes de la pandemia oscilaban entre 67% y 78%.

Frente a ello se han intentado estrategias para suplir esos ingresos. Un ejemplo es el Museo Universum de la UNAM, cuya directora María Emilia Beyer lanzó la campaña Juntos por Universum, pero no tuvieron éxito, incluso les “decepcionó la falta de apoyo de la sociedad”. Luego establecieron una plataforma para venta de boletos y eso sí les ayudó a generar ingresos:

“Lo que descubrimos –escribe Beyer en el informe– es que la donación voluntaria es poco exitosa en nuestro país, sin embargo, si ofrecemos un servicio o actividad a cambio es una opción viable de apoyo…”

Vargas Santiago resume en entrevista telefónica con Proceso que los impactos del covid-19 en las instituciones museísticas son diferenciados. Los que dependían de la taquilla y donaciones fueron afectados severamente, pues estuvieron cerrados la mayor parte de los últimos dos años, y eso ha hecho difícil la procuración de fondos y la recaudación de donativos. Y aunque algunos han vuelto a abrir, no han recuperado las ganancias perdidas, pues quienes han regresado apenas representan entre 30% y 50% de lo que antes se recibía.

Otro impacto está relacionado con la infraestructura: al haber estado cerrados por tanto tiempo y no tener ingresos de taquilla, y en el caso de los gubernamentales en México, se les redujo hasta 75% de los presupuestos (además 14% de los trabajadores por honorarios, capítulos 1000 y 3000, perdió su trabajo), el mantenimiento de los edificios y de los equipos tecnológicos se vio interrumpido.

El investigador llama la atención sobre un aspecto “del cual se habla poco” pero impacta también: el desgaste de los equipos de trabajadores, pues aunque los museos estaban cerrados, se debió atender a las nuevas audiencias que son los públicos digitales, a los que se sumaron los públicos presenciales cuando se fueron abriendo espacios. Y además se hizo con el mismo número de trabajadores, con los mismos recortes presupuestales, lo cual impuso un estrés importante.

Agrega en este punto el tema de capacidades y profesionalización:

“La pandemia reveló que muchos museos no estaban listos para migrar al modelo híbrido, donde deberían tener una presencia robusta en redes sociales, medios digitales, y eso ha tenido que ver con el equipo tecnológico (hardware y software) hasta la capacitación de los profesionales de los museos. Eso generó disparidad porque los grandes museos ya venían avanzando en su desarrollo digital, pienso en el MIDE (Museo Interactivo de Economía), el Papalote y el MUAC, contra los museos chiquitos, por ejemplo los museos de sitio, cuya oferta se restringía a Facebook o a las redes sociales. También los museos comunitarios que se mantienen de forma mucho más precaria. La pandemia nos arrojó una realidad muy dispar.”

En ese sentido, está el ejemplo del Museo Franz Mayer, que no depende de los presupuestos gubernamentales porque es privado. Su directora Alejandra de la Paz explica en el informe que lograron “una continuidad en el trabajo… de manera híbrida, es decir, que al privilegio de poder mostrar nuestros contenidos de manera presencial sumarnos esta posibilidad que nos trajo la pandemia y que nos obligó a volcarnos a otras plataformas de comunicación digitales…”.

Se le pregunta al investigador, profesor también en las universidades Iberoamericana y Veracruzana, si la apertura de los museos, ahora con el semáforo verde, significa que realmente están preparados para volver a una cierta normalidad:

“Pues la nueva normalidad, que llegó para quedarse, aparentemente será híbrida. Y sí, la pregunta es si están listos para responder a esta nueva normalidad que demanda capacidades digitales importantes, una operación y unos presupuestos para tener las instalaciones en buen estado, que las colecciones estén correctamente conservadas, que la gente retenga su trabajo y les paguen a tiempo, en fin.”

 


Show Full Content
Previous Imágenes para la historia/ Imágenes de Aguascalientes 
Next El Pato Donald ayuda a leer las elecciones presidenciales en Chile
Close

NEXT STORY

Close

Arranca Jesús María pavimentación en Corral de Barrancos

05/11/2016
Close