Ajenos/ Bajo presión - LJA Aguascalientes
04/07/2022

Algo que hay que agradecer a la administración de la Cuarta Transformación es que ha roto con las zonas de confort en las que se había instalado la sociedad al pensar al Estado y a las instituciones como algo ajeno, de las que no formaba parte, con lo que, siendo optimista, se vuelve relevante la participación ciudadana y nuevas formas de incidir en la política.

Para quienes crecimos durante el régimen priista, antes de la alternancia en la presidencia, siempre se nos vendió la idea de que el Partido Revolucionario Institucional era el ente responsable de la creación de las instituciones que fortalecieron el desarrollo democrático del país; con la llegada del Partido Acción Nacional al Poder Ejecutivo, se impulsó la idea de que era el gobierno el que creaba los organismos con que se mantenía la seguridad de los ciudadanos; en ambos casos, el poder transformador se concentraba en entidades grupales, de las que el individuo estaba lejano o de las que únicamente participábamos al momento de votar, reduciendo la idea de democracia a salir a votar el día de las elecciones.

A medida que crecían las inconformidades, los grupos en el poder inventaron procedimientos para poner a consulta las decisiones que se tomaban en la cúpula, incluso a pesar del número reducido de quienes detentaban el poder, se fueron generando organismos e instituciones para controlar y vigilar que las autoridades no actuaran fuera de la ley, así como los procesos para dirimir las diferencias surgidas de los actos de gobierno.

Una parte de la explicación del triunfo arrasador de Andrés Manuel López Obrador radica en que como candidato supo aprovechar ese distanciamiento entre la ciudadanía y el gobierno, la creencia de que como sociedad no formamos parte del Estado, que como individuos no tenemos la posibilidad de incidir en las políticas públicas que se establecen en nombre de todos. Estoy convencido de que un gran sector de la clase media que votó por López Obrador proviene de la burocracia, pero no esa élite dorada que el presidente ataca en sus discursos, los burócratas aspiracionistas que, más allá de su desempeño, consideran que no se les hace justicia y sus jefes ganan más por el simple hecho de tener un puesto de decisión; también creo que muchos de los simpatizantes que votaron por la Cuarta Transformación lo hicieron movidos por la sensación de afrenta con que aseguran que su candidato perdió las elecciones debido a un fraude, y que a esos votantes no le interesan las instituciones con que cuenta el país para dirimir esos asuntos.

Ya no somos ajenos a la toma de decisiones, no podemos serlo. Ese es el fondo de la decisión del Instituto Nacional Electoral de no querer realizar la revocación de mandato si no se le entrega el presupuesto adecuado para realizarla y, por ello, atenerse a lo que la Suprema Corte de Justicia de la Nación determine. Con tal de cumplir su voluntad, el presidente ha declarado que no es necesario hacer las cosas como marca la Constitución, que basta con cumplir la ley en “esencia”, por lo que sólo se requiere instalar 10 mil casillas y, si la gente se organiza, se saca adelante con el mandato constitucional, idea perversa por donde se le vea que sigue separando a la sociedad de los organismos en los que tiene que participar.

Siendo optimistas, el cambio de percepción que logró el triunfo de la Cuarta Transformación tendría que transformarse en una participación ciudadana más decidida, siendo realistas, todo indica que seguiremos viviendo un régimen presidencialista con un desmedido afán por concentrar el poder.

Coda. En un pronunciamiento, los consejeros del INE piden a la Cámara de Diputados que no convierta “un diferendo legal en una persecución penal, con denuncias ante la Fiscalía General de la República” contra quienes votaron a favor de posponer temporalmente la organización de la revocación de mandato, ese comunicado finaliza señalando que “En un Estado democrático de derecho las diferencias de opinión no se persiguen como delitos”, y sí, siendo optimistas los representantes populares no deberían perseguir a un organismo ciudadano por tomar decisiones colegiadas y esperar la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

 

@aldan



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