La pandemia nos deja más neuróticos, deprimidos, asustados... y adictos. Reporte de la Conadic - LJA Aguascalientes
28/05/2022

La pandemia del SARS-CoV-2 desató en México “otra pandemia” igual de dañina: el alarmante incremento en el consumo de drogas sintéticas cada vez más potentes y accesibles a la población, al grado de que comenzaron a enviarse a domicilio mediante los servicios de paquetería para que los usuarios mantuvieran el confinamiento impuesto por el covid-19.

Y fueron precisamente el estrés y la angustia ocasionados por el coronavirus, así como nuestra vecindad con Estados Unidos –donde este año murieron 100 mil adictos por sobredosis– factores para que en México aumentara hasta en 218% el consumo de metanfetaminas, fentanilo, alucinógenos y otras drogas de reciente creación.

Gady Zabicky Sirot, titular de la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), es tajante: “El consumo de drogas se agravó con la pandemia. El covid-19 nos dejó neuróticos, deprimidos, asustados, preocupados… Y para mitigar estas afecciones mucha gente está recurriendo a las drogas y al alcohol”.

–¿Realmente ya se puede asegurar que la carga de estrés causada por el covid-19 empujó a un mayor consumo de drogas?

–Sí. Hay bastante sustento y evidencia empírica para afirmarlo sin temor a equivocarnos. La pandemia ha generado un estrés adicional en toda la población, por lo que fármacos, psicotrópicos, tranquilizantes y demás sustancias se están vendiendo en mayores cantidades a las que se comercializaban antes de la pandemia. De eso no hay duda.

Preocupado, Zabicky indica que, además, se dio “un viraje hacia el uso de drogas más potentes, más baratas y, por lo tanto, más peligrosas. Por ejemplo, hoy un gramo de cristal resulta más barato que una cerveza o que una cuba”.

El confinamiento por la pandemia, aclara, modificó también los hábitos de consumo, sobre todo entre la población joven que anteriormente solía usar drogas en fiestas, bares y centros nocturnos, que tuvieron que ser cerrados.

“Fue así como empezó a darse la distribución al menudeo a través de empresas de paquetería. También por correo o vía aplicaciones de entrega de comida. Por estos medios, fácilmente se puede enviar cualquier sustancia hacia un consumidor que la está pagando como si fuera un producto lícito”. 

En 218% aumentó el consumo de los llamados Estimulantes de Tipo Anfetamínico (ETA), que es el tipo de droga más demandado actualmente. Pero también, aunque en menor medida, se incrementó el consumo de las sustancias alucinógenas y del fentanilo, sobre todo entre los adolescentes, señala el Informe sobre la Situación de la Salud Mental y el Consumo de Sustancias Psicoactivas en México, 2021, elaborado por la Conadic.


El reporte expone que se dio una “transición epidemiológica” en las siguientes cuatro “vertientes”: aumentó aceleradamente el “consumo problemático” de los ETA, se incrementó el porcentaje de menores de edad que consumen droga, lo mismo el porcentaje de mujeres y, como consecuencia, aumentaron los “problemas de salud mental” en todo el país.

Zabicky Sirot lamenta el explosivo incremento de estas sustancias en tan corto tiempo. “Todavía hace algunos cinco años el uso de anfetaminas se restringía a algunas ciudades de la frontera norte, con flujo turístico. Y las consumían grupos muy específicos de la población, como operarios de transporte o trabajadoras sexuales.

“Hoy, sin embargo, en los 32 estados del país se está acelerando el consumo de metanfetaminas. Ninguna entidad se escapa al problema. Es como un tsunami que se expande, como otra pandemia que debemos frenar a tiempo porque ya después no tendremos recursos para hacerlo.”

–En su informe de 2021 se habla también, muy específicamente, del incremento en el consumo del fentanilo. ¿A qué se debe esto?

–Más bien, deberíamos llamarles los fentanilos, pues hay de varias clases. Estas potentes drogas narcóticas inyectables están afectando muy especialmente a nuestros connacionales que viven y trabajan en Estados Unidos. La mitad de los casos detectados en México son de personas que empezaron a inyectarse en ese país y regresaron acá con el consumo. 

“De manera que esto tiene que ver con el altísimo grado de adicción en Estados Unidos, donde este año han muerto 100 mil personas por sobredosis. ¡Una cifra increíble! Incluso en ese país el cártel de la industria farmacéutica, así le llamo yo, empezó a promocionar de manera muy agresiva el uso de narcóticos, como los medicamentos con oxicodona, una sustancia sumamente adictiva y potente que, obviamente, incrementó las adicciones. Y, paradójicamente, los laboratorios que elaboran la droga también elaboran su antídoto. Te venden el veneno y el remedio.”

Estados Unidos –añade- sigue siendo el consumidor número uno de todas las drogas. Allá el consumo de los narcóticos naturales –como la morfina, la heroína o la goma de opio– está bajando en relación con los opiáceos sintéticos, como es el caso del fentanilo. “Esa misma tendencia empieza a reflejarse en México.” 

Y aunque actualmente es muy bajo el consumo de fentanilo en México –este año la Conadic sólo ha atendido alrededor de 70 casos– Zabicky advierte que los narcomenudistas ya están poniendo dosis de fentanilo en la heroína que venden, a fin de crear adicción para posicionar al fentanilo en el mercado mexicano. 

 

En busca de alivio

Respecto de las sustancias alucinógenas, el informe de la Conadic destaca que aumentó su demanda, puesto que en 2015 los solicitantes de tratamiento por estas drogas apenas representaban 0.5% del total, pero con la pandemia de covid-19, en 2020, la cifra se incrementó a 9.8%, lo cual significa que el consumo de alucinógenos aumentó casi 20 veces en cinco años. 

Esto se debe en gran parte –comenta Zabicky en la entrevista– a que actualmente se cree que las drogas alucinógenas curan la depresión, y como la pandemia causó severos cuadros depresivos entre la población, muchos están consumiendo estas sustancias en busca de alivio. 

Al respecto, expone que muchas personas están tratándose la depresión con sustancias alucinógenas, como el LSD o los hongos. “Hay una tendencia que está agarrando mucha fuerza en todo el mundo: creer que la psilocibina es un antidepresivo. Por internet aparecen testimonios de gente que dice: ‘Estoy probando alucinógenos y me siento de muy buen ánimo’ y cosas por el estilo. Sin embargo, es muy pronto para asegurar que esa sea la solución psiquiátrica”.

El comisionado contra las adicciones se dice preocupado porque entre la población de 12 a 17 años–tanto hombres como mujeres– se está incrementando mayormente el consumo de drogas, según las encuestas de la Conadic. 

Explica que existe una experimentación más temprana con las drogas. “Es muy preocupante porque está comprobado que a esas edades el cerebro todavía se está desarrollando. Y si los menores de edad comienzan a tener adicciones, a futuro tienen menos probabilidades de deshacerse de ellas”.

Por otra parte, agrega, también existe una preocupación por el incremento del consumo entre las mujeres. “Le cuento una experiencia personal: hace 25 años, cuando yo iba a los centros de ayuda, por cada 15 hombres había una mujer. Ahora la relación es de cinco a uno, de manera que está aumentando dramáticamente el ingreso de la mujer a las filas de los usuarios patológicos de drogas. Y la mujer es más vulnerable a este tipo de dependencias, tanto por su constitución biológica como por los constructos sociales.

“En México llevamos dos décadas sin ver que el consumo de una sustancia vaya a la baja, a excepción de la nicotina, contenida en el tabaco. Pero ahora ya no es así, porque entraron al mercado los famosos vaporizadores, que suministran nicotina de manera electrónica.”

La mayoría de los usuarios problemáticos de droga –abunda- padecen ansiedad, ataques de pánico, depresión mayor, bulimia, psicosis, esquizofrenia, trastorno bipolar y otras afecciones. Aquí en México está muy comprobada, por ejemplo, la relación que existe entre el consumo de alcohol y la depresión.”

Y precisamente para evitar lo más posible que se llegue a estos extremos, Zabicky indica que la Conadic implementó “La línea de la vida”, un centro telefónico donde especialistas en la materia dan orientación a las personas con problemas de adicciones. Bajo el eslogan “el mundo de las drogas no es un lugar feliz”, este centro se promueve ampliamente vía anuncios difundidos en distintos medios de comunicación.

 

Anexos, el reto

Otra de las principales tareas que tiene por delante, explica el comisionado, es poner orden en los cerca de 2 mil 400 centros de internamiento para adictos que actualmente existen en México, conocidos popularmente como “anexos”, ya que la mayoría de ellos opera al margen de la normatividad estipulada por las autoridades sanitarias.

“Solamente 500 de esos centros residenciales trabajan bajo la norma; en los restantes mil y tantos se están realizando malas prácticas médicas, se violan los derechos de los internos o se cometen fraudes. En la administración de Felipe Calderón se les dieron muchas facilidades a esos centros y se reprodujeron como hongos. Mucha gente ya ha hecho su modus vivendi de ellos”, refiere Zabicky. 

Sin embargo, aclara que el internamiento no es tratamiento. “Eso tenemos que dejarlo muy claro, pues en el imaginario colectivo existe la idea de que, si tienes un pariente con problemas de droga, hay que internarlo en un anexo para que se cure. ¡No! eso no funciona. El internamiento sólo sirve para la fase de desintoxicación, que dura alrededor de una semana. Nada más”.


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